viernes, 3 de febrero de 2017

Un bonito comienzo

Fotograma de '(500) días juntos'
Ninguno de los dos va a llamar al otro. Ha sido un buen polvo y hubiera sido, también, un bonito comienzo. Pero han llegado en el momento equivocado; una putada, francamente. Porque si hubiera sido hace tres meses -piensa él-. O hace dos años, directamente, supone ella. Pero no. La dichosa vida, que no adelanta ni fía ni un maldito día. No vaya a ser que por una vez te salgas con la tuya. Qué hija de puta. Pero el horno, en fin, no está para bollos ni el corazón para más inri. Total, que se miran y murmuran algo que no escucho bien porque mi amigo no ha venido todavía y yo ya llevo cuatro cervezas. Pero observo. Y lo que observo lo recuerdo perfectamente: "Te llamo". "Nos vemos". "Hablamos". Esas cosas, vaya, que se dicen cuando uno quiere huir caminando. Sin levantar muchas sospechas. Él en mitad de la boca de Metro, chocándose con los que salen. Y ella que no tiene ni fuerzas ni ánimo para cogerle por la solapa y susurrarle: “Anda, tonto, ponte aquí conmigo”. No le apetece. Y es normal.  No le sale. No le nace. Pues eso, hablamos. Te llamo. Nos vemos. Chao. Nosotros, en cambio -¿te acuerdas?-, lo hicimos al revés: te llamé cuando estabas a punto de cruzar a tu otra vida. ¿Y si nos vamos a comer un pollo? Es domingo, qué otra cosa mejor podemos hacer. (Despedirnos) Vale. Y así fue como empezamos rompiendo, ya, desde el principio.

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