domingo, 13 de abril de 2014

Para no olvidarlo

No supe hasta más tarde lo que estaba haciendo en ese momento: había vuelto a coger un cigarrillo. Me lo había llevado a la boca. Había mordido la boquilla. Lo había encendido. Y había inhalado el humo acumulado de más de tres meses. Joder. Joder. Joder. ¿Qué he hecho?, pensé al día siguiente. Cuando caí en la cuenta de que había vuelto a fumar por pura inercia. Como quien se acuesta con su ex. Y se levanta solo y atormentado. 

Estaba borracho. Pero al despertarme, con resaca y dolor de pecho -además de exfumador, soy bastante hipocondríaco-, supe que no tenía excusa. Y que era, por extensión, bastante gilipollas. Tres meses tirados a la basura. Tanto esfuerzo para nada, seguí torturándome. Así que salí a correr cansado y desesperado, pero con la firme intención de expulsar de mi cuerpo hasta la última gota de corrupta nicotina.

Como supondrán, aquello no me sentó nada bien: vomité en la segunda o tercera esquina. Y de nuevo, una vez más, me acordé de nosotros.

Aquella madrugada, ella buscaba desesperadamente sus bragas por toda la habitación. No estaban en la cama. No estaban debajo. No estaban en el suelo. No estaban en ningún sitio. Pero a pesar de eso seguía tanteando el cuarto como si, en realidad, se hubiese dejado allí su vida anterior. Ésa en la que combatíamos el mono con ego y asco.

Y, sin embargo, ahí estábamos los dos, ya les digo. Después de un puñado de meses evitándonos una recaída, habíamos vuelto a las andadas por pura inercia. Borrachos y sin excusa. "Esto no puede estar pasando, esto no puede estar pasando", vomitaba ella. Y yo desde la cama recuerdo que añadí: "Ya ha pasado, pero no hay que darle más importancia de la que tiene. Joder, no hemos matado a nadie".

"No he matado a nadie", repetí con el estómago en las cuerdas vocales. "Ya ha pasado; he fumado. ¿Y qué? Con no probarlo otra vez, arreglado". 

Curiosamente, sus bragas aparecieron al día siguiente debajo de la cama. Aunque me consta que recuperó, eso sí, su vida de antaño: no volvimos a vernos. Supongo que ahora incumple otras promesas. Como yo o usted mismo. La vida es menos grave de lo que aparenta. Y las recaídas son solo eso: un alto en el camino. 

Junto a su ropa interior, hay un paquete de Lucky Strike que me produce, acaso, el mismo dolor de pecho. Lo guardo para no olvidarlo.

Fotograma de la película 'Tener o no tener', con Humphrey Bogart y Lauren Bacall.