miércoles, 26 de marzo de 2014

Supernova

En realidad, nos estábamos apagando a años luz de aquel instante en que nuestros ojos brillaban como hacía tiempo que no nos mirábamos. Esto, claro, no lo sabríamos hasta más tarde. Pero entonces, ya les digo, un solo pestañeo podía haber provocado la segunda venida del Universo. No sé en qué momento dejamos de mirarnos de esa forma, la verdad. Cierro los ojos y solo veo discusiones. Y esa explosión; ese último brillo antes de apagarnos del todo y ser, tan solo, el reflejo de un tiempo mejor. Ésa, y no otra, fue la primera lección de astronomía que recibí en mi vida: el amor no es más que el destello de una supernova. 

Imagen sacada de http://techyracy.com

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