lunes, 10 de febrero de 2014

Recaídas

Llevo un mes tratando de escribirles, pero cada vez que lo intento me entra el mono y tengo que salir a la calle a convencerme de que estoy mejor sin tabaco que con él. La primera vez que dejé de fumar -hace ocho años ya- no fue tan difícil, caray. Y eso que me metía entre pecho y espalda dos cajetillas diarias. No entiendo entonces a cuento de qué tanta angustia. Tanta ansiedad ahora. Si las segundas partes suelen acabar antes que las primeras, ¿no? 

Le pregunté esto mismo a un especialista y resulta que no; que las segundas recaídas tardan más en cicatrizar. Pero si solo he fumado durante tres meses y media cajetilla diaria, lloriqueé. Es igual, me contestó. Esta vez te va a costar más.

Pensé en nosotros. La primera vez que rompimos. Los ojos vidriosos. El café frío. El ego. Los reproches. Y ese nunca jamás que tiempo después se convirtió en para siempre. La recaída duró eso mismo: tres meses y algo. El tiempo justo para volver a engancharse de forma mucho más honda. Y sentir después su ausencia retorciéndome el pecho.

La segunda vez que rompimos supimos, eso sí, que no habría una tercera ocasión. A diferencia de la primera, nos habíamos cogido asco. Mientras que aquella tarde lluviosa de domingo -sí, tuvimos todos los tópicos de una ruptura- lo dejamos porque nos estábamos haciendo daño. 

Dicen que el mono físico se va en dos o tres meses. El psíquico, ya lo ven, tarda algo más.

6 comentarios:

Princesa Ono dijo...

Las recaidas son peores porque estás convencido de que esta vez no te vas a enganchar, que controlas. Y no lo digo solo por el tabaco...

R. dijo...

Las segundas partes son más adictivas que las primeras, sí.

El creador dijo...

Las recaídas no solo son dolorosas sino también peligrosas. Más aún cuando el vicio es tan espinoso como el amor, o el cigarrillo.

R. dijo...

Totalmente de acuerdo, creador.

ainoqui dijo...

Te comprendo R.
Hace casi 20 años me enamoré como una loca en un patio de colegio (de uno que se apellida igual que tú). ¿acaso con esa edad se puede amar de otra manera?

Pero no fue la edad. Fue ese gran amor. Ese que te atraviesa la carne y se ancla al alma.

De cuánto tardó en hacerse realidad, mejor no hablamos porque yo lo sentí en eras glaciales.. De cuánto tardé en olvidarlo... Dejémoslo en que hace menos de una década.

Y durante ese tiempo, que se hizo eterno, pensé como tú, como Frank Sinatra, que lo llevaba en la sangre. Que no había posibilidad de olvido y q viviría para siempre con esa sensación atormentada en la cabeza.

Pero mira, no fue así. El olvido llega, y un día, sin saber muy bien cómo, te despiertas con una extraña sensación de libertad y de ligerenza en el cuerpo.

Sobrevivirás a esto. ¡Qué remedio! Al fin, como decía el filósofo, se sobrevive a todo menos a la muerte. Y por más que parezca que esta enfermedad será mortal, es jodidamente cierto que de amor, uno no se muere.

Dicen que de las grandes adicciones uno se desintoxica, pero no se cura. Podrás tener una vida larga y saludable, volver a enamorarte e incluso ser feliz, pero no estarás curado. Cuando aceche de nuevo la niebla, la vieja espina rascará un poco. Es solo un rato. Unas horitas para recordarte que si el corazón duele, es por que late. Y lo más importante, que alguna vez estuviste vivo, y aún no estás muerto. Como dicen muchos tatuados, es dolor del bueno.

R. dijo...

Mira que enamorarte de un Casteleiro...ya te vale, ainoqui.

;)

Por lo demás, muy de acuerdo contigo. Y te agradezco especialmente el último párrafo.

Muac.