domingo, 6 de enero de 2013

Realidad espaciotemporal

Hoy es día de mentiras. De contarles a los hijos, primos, sobrinos y a todo aquel que aún quiera creer lo contrario, que los Reyes, vaya, han venido y sus camellos se han desayunado ese musgo asqueroso. Aunque yo de pequeño les ponía cereales machacados. Y a sus majestades, una mezcla de todo lo que estuviera a mi corto alcance. Si realmente eran magos -pensaba- les gustaría aunque oliese y supiese peor.

Es día, les decía, de creer en lo inverosímil y derrumbar las leyes físicas. Quién pudiera ahora, ay, obviar la realidad espaciotemporal. De niño era otra cosa, caramba. Uno veía a Melchor, Gaspar y Baltasar en Madrid, Cartagena o Alicante al mismo tiempo, y no se hacía preguntas. Disfrutaba. Ansiaba.

Ahora es diferente. Ahora lo que duele no es descubrir el engaño -o a mi madre colocando los regalos- sino la verdad: saber que ella se fue por tu culpa o que la magia tiene truco.

La mentira, en cambio, te permite creer de adulto que quizás sea verdad que esta vez todo va a salir bien. Quiero creerlo, ya les digo. Es día, al menos, de pensarlo. Pensarte. Ansiarte. 

Yo aquí y tú, allá.


9 comentarios:

Princesa Ono dijo...

Yo no lo llamaría día de mentiras. Lo llamaría día de ilusión, de fe, de creer en lo increible, de imaginación, de esperanza. Lástima que todo eso se pierda tan pronto. Luego nos vemos muy mayores para creer en esas tonterías. Pero cuando llegas a cierta edad extrañas esa capacidad de ilusionarte y de sorprenderte ante lo imposible.

R. dijo...

Puede ser, ono.

¡Beso fuerte!

El creador dijo...

A veces es necesario creerse la mentira, porque la realidad suele muy complicada!! Saludos!!

Caroline Blacksmith Bay dijo...

Mucho rencor en un momento dónde por poco tiempo los adultos podemos dejar de tenerle miedo a la luz.
un saludo

M dijo...

Cuando una niña te pregunte y te diga yo ya se que los reyes son los padres, entonces yo le preguntarìa y tu eres princesa? y seguro que esa sonrisa que pone en su mejilla, nos alegrìa...

R. dijo...

Al menos una vez al año, creador.

¡Abrazos!

R. dijo...

...y recordar cómo se volaba.

Un beso, Caroline

R. dijo...

Es lo más sensato -y bonito- que te he leído en mucho tiempo, M.

Me gusta cuando no te comportas como un troll.

Saludo.

M dijo...

Hola rodrigo, soy Merche, gracias