sábado, 25 de febrero de 2012

Intento de suicidio en la plaza de Tirso de Molina

Ayer un hombre intentó suidarse en la plaza de Tirso de Molina. Estaba tumbado en el cruce que hace esquina con la calle del Doctor Cortezo y, según balbuceaba, no pensaba moverse hasta que le atropellasen vivo. O muerto. Me sorprendió su peso: apenas 50 kilos mal repartidos. Mientras lo alzábamos entre dos, los coches no paraban de pitar: "Puto loco"; "maltido borracho"; "dejarle ahí que ya veréis como se aparta el cabrón cuando arranque". Fueron algunos de los improperios que le dedicaron los enervados conductores al peso semimuerto que transportábamos en el aire. La policía y el Samur llegó más tarde. Atienden casos como éste todos los días. A todas horas. "Pero si alguien se tumba en el suelo, no puedes obligarle a que se vaya. Está en vía pública". Le di al médico del Samur, un volante que había recogido del suelo: hígado machacado; una operación de tibia; otra de rodilla. El pulmón hecho miga. Entre los papeles rescatados había también una carta del juzgado -el hombre llevaba unas zapatillas sin cordones- y un sobre con un papel dentro. Mustafá, dije mirando el destinatario, ¿tú crees en Alá? Zhi, me contestó. Tengo entendido que el Islam prohibe el suidicio, ¿por qué quieres matarte?, le pregunté. Su respuesta, con la mano tendida: "Nadie me da nada; un negro me ha robado el móvil; no me dejan entrar en el albergue; y hoy, además, se ha muerto mi madre". Apretó los labios, centelleó y después se echó a llorar.

Eran cerca de las dos de la mañana cuando el Samur se llevó a un hombre de 53 años, natural de Marruecos pero con 30 años de residencia en España -repartidos entre Ceuta y Madrid-, de estatura media, pelo y barba enmarañados, la nariz rota, pocos dientes en regla, y constando entre sus objetos de valor, un certificado de defunción.

Hoy Iñaki Urdangarin declara ante el juez por un presunto delito de desvío de fondos, resumiendo mucho el asunto. Es la noticia del día. O tal vez no.

Fotografía de Jorge París

8 comentarios:

Guti dijo...

Está el asunto del trabajo muy jodido y más que va a estar. Ahora la están pagando los que vinieron a trabajar desde otro países, pronto lo pagaremos todos.
En Grecia ya son expertos en quedarse sin un puto euro por las reformas que les encajan los sucesivos gobiernos-títeres. Hacía el caso griego vamos nosotros. Ojala me equivoque.

Toño dijo...

Anda que no fue larga y fría la noche.

Nos vemos.

perroandaluz dijo...

Q asco de vida, joder. Y pensar que las cosas podrían ser de otra forma si no fuera porque... porque somos seres humanos.

Anónimo dijo...

"Hazte enfermera, cabrón".

;)

R. dijo...

Yo creo que ya lo estamos pagando todos, Guti. Hay más de cinco millones de parados-y eso sin contar a opositores, gente que está haciendo cursillos, economía sumergida, etc-. Aunque sí estoy de acuerdo contigo en que el panorama que se avecina va a ser tremendo, si no lo es ya. No somos Grecia -su caso no es comparable al español- pero el tijeretazo que va a meter Rajoy va a ser de agárrate y no te menees. Tiene que ajustar 26.000 millones. ¿Cómo? Ni él lo sabe. Pero en su día el ajuste de Zapatero fue de 10.000 millones. Y se lió la de dios es cristo.

Ojalá te equivoques pero no vas desencaminado.

Abrazos sin recortes.

R. dijo...

Sobre todo fría, Toño.

Un abrazo!

R. dijo...

La raza humana da verdadero asco, perro. Prefiero a las personas tomadas de una en una.

Un abrazo!

R. dijo...

¡Gran libro!

Un saludo, anónimo!