domingo, 22 de enero de 2012

Madrid ya no nos quiere

Escribe Ray Loriga en Tokio ya no nos quiere que la memoria es el perro más absurdo: le lanzas un palo y te trae cualquier cosa. No encuentro, de hecho, mejor metáfora que ésta para explicar el sinsentido de algunos recuerdos. Anteayer, sin ir más lejos, me acordé de algo que tenía completamente soterrado bajo el derrumbe general de mi vida. Y es que hay menciones que se parecen mucho a las catástrofes naturales: quedan sepultadas en lo más hondo y para llegar a ellas hay que levantar, primero, muchas pérdidas. El peso, en fin, de varias vidas apiladas. Porque uno nunca es uno sino varios. Sin embargo, ya les digo, la memoria suele sobresalir con el tiempo y elevar el número de víctimas mortales.

Recordé, ya ven, la primera vez que me hicieron daño. Era san valentín y tenía, si no recuerdo mal, ocho años. Había hecho una figurita en clase de plástica y quise, así, regalársela a una compañera que me gustaba y que me provocaba mariposas o lo que mierda fueran. Como no me atrevía, mandé a un emisario político-sentimental. Y cuál fue mi sorpresa al ver que la interfecta cogía el regalo -horroroso, sí, pero todo un detalle- y lo lanzaba con absoluta crueldad a la pared. Crash. Boom. Bang. Puta.

domingo, 8 de enero de 2012

La ley del deseo

Anoche me contaron el triángulo amoroso que formaron, en su día, George Harrison, Eric Clapton y la musa de ambos, Patty Boyd; conocida, musicalmente, como Layla. Desconocía la historia. Me la relató una amigo, músico para más señas. Y me gustó tanto que se la traslado. Puede que ya les suene. Tal vez no. En cualquier caso, la anécdota me sirve para ilustrar el post de hoy.

Verán. Resulta que Clapton y Harrison amaban a la misma mujer, que era, a la sazón, la esposa del más místico de los beatles. Modelo de profesión, ambos se habían conocido durante la grabación de la película, Qué noche la de aquél día; casándose poco después. Paralelamente, Clapton estaba empezando a colaborar con Harrison, componiendo temas tan brillantes como éste que suena.