viernes, 2 de diciembre de 2011

Pensando en ti

¿Saben? He incumplido muchas promesas a lo largo de mi vida. No voy a enumerarlas todas ahora; créanme, son muchas. Más de las que puedo recordar. Lo pienso y me pongo en la piel del poeta José Agustín Goytisolo, antes de suicidarse. Me refiero a esos segundos previos en el alféizar. Se me ocurre que en ese momento le vendría a la mente, claro, el poema que le escribió a su hija Julia y también a su madre. Y que Pablo Ibáñez inmortalizó después. Ése que decía-y esto sí que lo recuerdo-: "Nunca te entregues ni te apartes, junto al camino nunca digas: no puedo más y aquí me quedo". Cómo se puede escribir algo así y luego suicidarse, joder. Qué clase de referente moral es ése, me he preguntado tantas veces. Aunque luego, más calmado, recapacito: uno también tiene sus propios suicidios. La coherencia suele ser bastante incoherente consiga misma. No en vano, cada vez que me miro al espejo, les confieso, salto al fondo de mi mismo y el golpe, créanlo, suele ser bastante sonoro. Todas las veces que escribí te quiero antes de matarme y estampar, ya digo, mis promesas contra el suelo. Porque lo peor de que acabe el amor no es que acabe. Sino que continúe. En los planes de futuro truncados. En las sábanas usadas. En ese idioma que crean los amantes para entenderse. Y que es imposible conjugar con otra persona. En fin. Que el amor termina y no termina.

Sólo dos veces intenté volver con una ex. Como no se fiaba a de mí, me pidió un interés altísimo por colocarle la deuda que había contraído con ella. Duramos apenas unos meses. Con la otra, algo más. En ambos casos, la causa de la ruptura fue la misma: hacía tiempo ya que habíamos roto.

Como les cuento, Goytisolo no fue el único que saltó por la ventana. Pero acuérdate, eso sí, cuando me odies de lo que un día yo escribí pensando en ti. Lo único que puede salvarse todavía.  


Por lo demás, hace tiempo que dejé de hacer promesas. No entiendo que haya personas que se encadenen a los puentes -deberían fusilar a Moccia- si no es por mejorar sus condiciones de trabajo; por mi parte, he aprendido que todo es demasiado frágil como para intentar sostenerlo entre los dientes. El futuro nunca cumple lo que promete. Todo, al final, se oxida. Se esparce de forma pringosa. ¿Qué nos queda entonces? El mientras. El durante. Los fuegos de artificio. La calma antes del desastre. El amor, en si mismo. Y qué mejor manera de demostrarlo que retirándose a tiempo. Como hizo el poeta. Como hicimos nosotros.


Imagen sacada de http://sucedeque.wordpress.com

15 comentarios:

Shhh... dijo...

El amor en el mientras es maravilloso, sí... ¡Me ha encantado esta entrada!

Besos

Princesa Ono dijo...

Preciosa entrada. No puedo estar más de acuerdo. Sobre todo con dos de las frases que nos has dejado:
1. "Porque lo peor de que acabe el amor no es que acabe. Sino que continúe" --> qué duro es eso... todos lo hemos vivido alguna vez. Y el que no lo ha vivido, tarde o temprano lo vivirá.
2. "deberían fusilar a Moccia" --> ¡¡sííííí!! Literariamente, se entiende...

Gracias por regalarnos otra gran entrada.

Mónica dijo...

Estás diciendo que el amor en el recuerdo es mejor?

Menlove Avenue dijo...

¿Dónde hay que firmar para lo de Moccia? :)

Me ha encantado esta entrada, cuántas verdades juntas...

Un beso.

Charlota dijo...

Cierto. Muchas verdades escritas de una forma preciosa.
Estas cosas están, existen, conviven con nosotros, con nuestros sentimientos, pero yo solo me paro a pensalo cuando tu me lo escribes. Es tan fácil entonces verlo...

Shigella dijo...

El tener tan presente la incosistencia del amor a veces puede llevarnos a no mojarnos lo suficiente. Las promesa son parte ineludible del romance. Expresan, a mi entender, una intención de seguir adelante. Aunque, por otro lado, tampoco te puedes encadenar al aire. Realmente creo que lo más sano es vivir el mientras, aunque no creo que deba hacerse como preludio al desastre. Yo no me mojo por algo que tiene la fecha de caducidad puesta de antemano. Es un complicado equilibrio. Como todo (hoy estoy filosófica) ;P

Ya te lo ha dicho todo el mundo, pero lo repito: te ha quedado muy bien el post.

Muak

R. dijo...

Suelo serlo, Shhh.

Muchas gracias, guapa!

Beso!

R. dijo...

Gracias, ono. El que no lo haya vivido, lo vivirá. Bien como inquilino; bien como casero. Y viceversa.

Sobre lo otro. En el sentido en que lo dices puede llevar a pensar que lo que quieres es que fusilen los textos de Moccia y los reproduzcan...

Un beso, guapísima!

R. dijo...

Nada más lejos, Mercedes. Como dice Sabina, "no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió".

R. dijo...

Muchas gracias, Rigby.

Al final, subimos una petición a Actuable...;)

Besos, guapa!

R. dijo...

Ya será menos, Charlota. Pero se agradece. Si te gradúo la vista, yo encantado.

Un besote, madraza!

R. dijo...

Prefiero vivir pensando que me van a despedir mañana, shig, que encontrarme el finiquito al día siguiente y darme de bruces.

No me gustan los planes de futuro. Nunca se cumplen. Prefiero el día a día. El mientras, vaya.

Gracias, sois unos soles!

Besos!!

Shigella dijo...

Estoy de acuerdo en que no se deben hacer planes de futuro a largo plazo. Es absurdo y luego es lo que más duele. Pero creo que no pasa nada por hacer otro tipo de planes, como por ejemplo decidir el martes qué es lo que vas a hacer el siguiente fin de semana.... ;P

Shigella dijo...

He vuelto a leer el final y hay algo que me intriga: ¿cómo sabes cuando es el tiempo de retirarse? porque no hay nada más triste que retirarse y darte cuenta de que era demasiado pronto o por otro lado tener la certeza de que debías haberlo hecho mucho antes. ¿cómo saberlo?

Es algo que me inquieta, he de reconocer.
besos algo pensativos

R. dijo...

Las conclusiones hay que sacarlas a posteriori, y ni así se ve claro el asunto. Supongo que los años dan lejanía y más amplitud de miras. Aunque romper con alguien me parece un acto de amor. Como suicidarse, a veces.

Es decirle a esa persona: quiero que seas feliz con otro/a.

Quitarse la vida, supongo, es algo parecido: si ya no te puedo dar lo que mereces, prefiero que quede sólo lo bueno que te di, escribí.

Un beso