viernes, 30 de diciembre de 2011

Inventario



Enrique Urquijo quiso incluir esta canción que suena en su segundo y definitivo disco. No le dejaron. Para la compañía era "demasiado deprimente". Y lo es, por supuesto. Y más aún cantada por su autor original, Pablo Milanés. Pero es que el amor-antes, durante y después de muerto- es deprimente. Y genera, así, letras deprimentes por bellas y bellas por deprimentes.

Cuando una relación se acaba, toca hacer inventario. Ayer contabilicé las cosas que ella se dejó por aquí. Cito por orden de llegada: su acento sureño, que chapurreo a veces sin darme cuenta; un libro de Eduardo Mendoza, que ya he leído y pienso devolverle; varias pinzas del pelo; un cepillo de dientes que me mira y no sé qué decirle; una camiseta que era más suya ya que mía; unas zapatillas, éstas que llevo, de andar por casa y con las que me sorprendí el otro día haciendo la compra; distintos fluídos: en este caso, no sé si suyos, míos o de ambos. Supongo que esto último; el olor de su piel, prosigo, que empieza ya a rasparme; un bote de champú, marca blanca, que parece no acabarse nunca; una crema de manos, que tal vez empiece a usar; una caja de cereales, sus favoritos, que a mí me sientan mal; una copia de las llaves de su casa, ahora totalmente innecesarias. Pensé detenidamente sobre esto último: si acaso podrían usarse como prueba pericial en un hipotético juicio contra el amor por omisión del deber de socorro. Aunque lo dudo. De sucederse, éste alegaría enajenación mental transitoria. También, les digo, encontré fotos, muchas; tickets, entradas y demás sinónimos y anglicismos; recuerdos, en suma; nuestra imagen en el espejo. Y así, a simple vista, nada más que yo vea o me acuerde. ¿Tendría ella algo mío?, reparé más tarde. Y al cabo concluí afirmativamente. Antes de despedirnos, me devolvió casi todo salvo una cosa: lo que más he querido aún no sabiéndolo querer. En cualquier caso, corresponde a otros y otras hacer liquidación de cuentas. Lo que en política se conoce como herencia recibida. O el lastre de enamorarse de una persona y todos sus anteriores. Porque como escribió el poeta: "De otro. Será de otro. Como antes de mis besos". Si así no hubiera sido, saben que yo habría seguido jugando a hacerla feliz. 

El amor, ya les cuento, es deprimente. Demasiado.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Sobre la formación del nuevo Gobierno

Unas breves líneas.

El nuevo ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, tiene más de 325.000 euros en participaciones de petroleras. Por su parte, el actual titular de Defensa y sucesor de Carme Chacón, Pedro Morenés, fue consejero y representante de Instalaza SA, una empresa privada que vendía bombas de racimo a países como Libia. Posteriormente, y tras la entrada en vigor de un tratado que prohibía el uso, desarrollo, fabricación, adquisición y almacenamiento de este tipo de armamento, la firma quebró no sin antes reclamarle al anterior Gobierno 40 millones en concepto de daño emergente y lucro cesante

Luis De Guindos, que hereda la cartera de Economía, fue el último presidente de Lehman Brothers España. La entidad se desplomó en 2008 después del escándalo de las hipotecas subprime o de alto riesgo, que dieron origen a la actual crisis financiera. En junio de 2008, tres meses antes de que el cuarto mayor banco de inversiones del mundo quebrase, De Guindos afirmaba que la reestructuración de la matriz por sus errores con las hipotecas no tendría repercusión aquí. Como encargado de la rama financiera dentro del nuevo ejecutivo, una de sus misiones será la de deshacerse de los llamados activos tóxicos; es decir, hipotecas que nadie paga y casas devaluadas. En ese sentido, el nuevo ministro es partidario de la creación de un banco malo que compre estos activos con dinero público.

Nunca antes fue todo tan perverso. Ni estuvo todo tan claro. Íbamos a refundar el capitalismo -¿recuerdan?- y, al final, el capitalismo nos ha refundado a nosotros.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Algo así

Es algo así como levantarse de la cama con 38 grados de fiebre y recorrer la casa a oscuras. No sabes muy bien si es auténtico o estás delirando. Los objetos; los muebles; las paredes, incluso. Todo adquiere una realidad impropia. Irreal. Por su verosimilitud, acaso. O más concreto. Por su tacto. Su vista. Y en mitad de ese espejismo que parece ser el pasillo: tú. Acurrucado. Llorando. Sin saber tampoco si tus lágrimas son producto de la misma fiebre que ahora te ubica. O, por el contrario, la consecuencia lógica de estar muerto de frío.

Es algo así; no sé muy bien cómo explicarlo. Cuando rompes con alguien. Y enfermas de repente. Y todo a tu alrededor parece tan enorme. Tan -tan- desorbitado. Y piensas, iluso, que refrescándote en los bares, volverás a tu temperamento habitual. Y amaneces y el termómetro, claro, se ha encarecido: 39 grados a la sombra de su recuerdo. Y subiendo. Y es que resulta que el día de vuestra ruptura -te enteras luego- es el número más vendido en todas las administraciones de Lotería, que gestionan tu suerte.

Es algo así como levantarse de la cama al día siguiente, digo, y ver un surco donde solía haber un cuerpo flotando en el mismo sueño. Y que tu miedo a lavar las sabanas haga, por tanto, que éstas amarilleen. Como las hojas de los árboles, ya ven. Que según tengo entendido se ponen así porque ya no pueden producir la clorofila necesaria. Y hacer la fotosíntesis. No encuentro, de hecho, mejor metáfora que ésta para explicarnos.

Por eso, más que el cómo o el qué -que es, por cierto, lo que me pregunta todo el mundo y ya me cansa-, me interesa más el quién: quién me va a ayudar ahora a convertir la materia inorgánica, en orgánica. El amor, en fin, en realidad.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Banda sonora de un año

El año pasado les resumí mi 2010 en 12 canciones. Esta es la sinopsis de 2011:

Enero

"Little darling, i feel that ice is slowly melting.
Little darling, it seems like years since it's been clear.
Here comes the sun,
here comes the sun, and i say
it's all right".


Febrero

"Quand tu es tellement près de moi,
c'est comme si ce plafond-là, il n'existait plus".

Marzo

"¿Cuántas paradas hay que hacer
para regresar a mí? Me perdí
cuando me hallaste tú".

Abril

"I want to know, have you ever seen the rain
comin' down on a sunny day?". 

Mayo 

"Hay que creer en ciertos seres humanos
en estos tiempos que pasan, faltos
de domingos soledados".

"You have never been in love until
you've seen the stars reflect in the reservoirs".

"It's the eye of the tiger.
It's the thrill of the fight.
Rising up to the challenge of our rival  
and the last known survivor".

"Si me sacas de este túnel
y abres todas las ventanas,
saldré para siempre".

"As Anthony said to Cleopatra  
as he opened a crate of ale, oh, I say:  
some girls are bigger than others".
  
Octubre

"Casi todas las personas
buenas que me rodeaban
eran la peor basura que puedas tirar;
cerdos, ignorantes: sois unos hijos
de puta. Lo siento no puedo evitarlo,
de verdad que no puedo evitarlo".
 
Noviembre 

"No te preocupes por mí:
soy como los gatos y caigo de pie.
Y no me duele cuando 
me hacen daño". 

Diciembre

"Ya viví, sufrí y amé;
vale, ¿y ahora, qué?".

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Mi 2011 en Spotify

viernes, 2 de diciembre de 2011

Pensando en ti

¿Saben? He incumplido muchas promesas a lo largo de mi vida. No voy a enumerarlas todas ahora; créanme, son muchas. Más de las que puedo recordar. Lo pienso y me pongo en la piel del poeta José Agustín Goytisolo, antes de suicidarse. Me refiero a esos segundos previos en el alféizar. Se me ocurre que en ese momento le vendría a la mente, claro, el poema que le escribió a su hija Julia y también a su madre. Y que Pablo Ibáñez inmortalizó después. Ése que decía-y esto sí que lo recuerdo-: "Nunca te entregues ni te apartes, junto al camino nunca digas: no puedo más y aquí me quedo". Cómo se puede escribir algo así y luego suicidarse, joder. Qué clase de referente moral es ése, me he preguntado tantas veces. Aunque luego, más calmado, recapacito: uno también tiene sus propios suicidios. La coherencia suele ser bastante incoherente consiga misma. No en vano, cada vez que me miro al espejo, les confieso, salto al fondo de mi mismo y el golpe, créanlo, suele ser bastante sonoro. Todas las veces que escribí te quiero antes de matarme y estampar, ya digo, mis promesas contra el suelo. Porque lo peor de que acabe el amor no es que acabe. Sino que continúe. En los planes de futuro truncados. En las sábanas usadas. En ese idioma que crean los amantes para entenderse. Y que es imposible conjugar con otra persona. En fin. Que el amor termina y no termina.

Sólo dos veces intenté volver con una ex. Como no se fiaba a de mí, me pidió un interés altísimo por colocarle la deuda que había contraído con ella. Duramos apenas unos meses. Con la otra, algo más. En ambos casos, la causa de la ruptura fue la misma: hacía tiempo ya que habíamos roto.