martes, 8 de noviembre de 2011

Tintín y la crisis del periodismo

El otro día vi Tintín. ¿Un poco larga, no creen? En su conjunto me agradó aunque siendo fan de la saga, qué les voy a contar. Iba, en fin, predispuesto a ello. En ese sentido, distingo dos clases de películas: las que acompaño con palomitas -éste fue el caso-.Y las que veo en mi casa con una gran taza de café. Las primeras me las trago encantado. Las segundas espero a que se enfríen.

Así, aunque Spielberg hubiese destrozado el clásico de Georges Remi -o Hergé para los amigos-, le habría perdonado con la boca llena. El mero hecho de materializarlo es más que suficiente para mí, que ansiaba este momento desde que cayó en mis manos El loto azul. Habrá, claro está, quien sea más purista o tocapelotas. Allá ellos. Por mi parte, le agradezco la deferencia al director y a su productor, Peter Jackson, quien además ha confirmado que dirigirá la segunda entrega. Una vez más: gracias. Sobre todo - y aquí me arrodillo- por utilizar esa maravillosa técnica cinematográfica que es la captura por movimiento. Porque cuando les digo que el otro día fui al cine a ver Tintín, me refiero exactamente a eso: al personaje de cómic y no a un actor con gabardina y flequillo; aunque tras los movimientos del famoso periodista se halle Jamie Bell.





Sobre la película, un par de spoilers: el mejor es el capitán Haddock. ¿Había alguna duda? Es el auténtico protagonista de la cinta y de la vida general de Tintín. Será que tengo predilección por los borrachos taberneros con mala baba y buen fondo pero les aseguro, y estoy siendo plenamente objetivo, que el rudo marinero se bebe literalmente la pantalla. Un ejemplo es el discurso que le suelta a Tintín, hacia la mitad, y que es digno del mejor Rocky. Cito más o menos de memoria las palabras del descendiente de la dinastía de los Hadoque: "Nunca te llames fracasado a ti mismo, que te lo digan los demás si quieren. Pero tú nunca. Tente respeto a ti mismo siempre", le escupe éste. Les confieso que me sonrojé. El capitán -pensé avergonzado desde la butaca- tiene toda la puta razón. Antes me había emocionado con un detalle que seguramente pasó inadvertido para muchos o tal vez no: Hergé hace un cameo en la película. Dura muy poco. Aparece, al principio, retratando a su criatura. Un bonito guiño de Spielberg, que preferí no ver en 3D. Uso gafas y es un incordio. Además es de lo más rancio. Parece que esta técnica es el último grito y existe desde Jurasic Park I. Como el reporterismo, presente en todas las entregas de Tintín, quien, por cierto, no ha escrito nunca una crónica. Ni falta que le hace. Como el personaje de Clint Eastwood en Los puentes de Madison que, si mal no recuerdo, era fotógrafo del prestigioso National Geographic, y no-tira-una-sola-foto-en-toda-la-película pero sí se tira a la protagonista. Porque el romanticismo -el periodismo lo es- reside en el contexto y no tanto en la persona. Acaso lo que sucede en los cómics de Hergé: no hace falta ver a Tintín dándole a la tecla para otorgarle el Pulitzer. Basta con situarle en el Tíbet o en el Congo. Entre momias o aterrizando de la luna. De manera que los hechos hablan y los besos, ay, fotografían escenarios.

¿Y si Tintín fuera de carne y hueso? Entonces, no me cabe duda, sería alcohólico y divorciado. Cobraría una miseria y estaría abonado al chopped. Esto en el mejor de los casos y ya es mucho suponer; el papel del periodista, creánme, no está satinado. Fuera de las viñetas, este bendito trabajo consta de una sola entrega: cómo evitar morirse de hambre. 


"Prefiero envenenar a la pobre gente con ginebra que con periódicos", sugería a principios del siglo XIX el editor británico, Walter Scott. Y poco o nada ha cambiado desde entonces. Si acaso que los políticos y empresas han encontrado actualmente el antídoto para ese veneno llamado libertad de información: los despidos masivos; el miedo a ser despedido. El tener que comer; el no poder informar como se debería de aquello que, por otro lado, perjudica los intereses de los anunciantes que -ja- pagan tu sueldo. Etecé. Porque los periodistas -y ésta es buena- no vivimos de las ventas, como Víctor Manuel. Sino de la publicidad. O en formato tesis: el derecho ciudadano a recibir información libre y veraz, recogido éste en el artículo veinte de la constitución española, se sostiene sobre la iniciativa privada. 

Mención aparte merece el trato de la clase política. Ayer, por ejemplo, fue el debate; hoy en día, el único modo de saber qué piensan -o qué no dicen- los políticos de turno. Y del turnismo. Porque en el periodismo de nuevo cuño, las ruedas de prensa -otrora el ring donde los periodistas solían castigarles el hígado a estos pesos pesados del rodeo- son sin preguntas. No se aceptan. Tampoco es que se moleste en demasía. No se incordia. No se espeta. No se apostilla. No se envenena, en fin, a nadie. Quizás porque ellos, los políticos, también financian nuestras dudas, como recoge el Libro Negro del Periodismo. De modo que algo que debería ser normal como es la manera de incidir de periodistas como la presentadora de Los desayunos de TVE, Ana Pastor, se considera de puertas para adentro una temeridad. Hay que comer, insisto, y según todas las encuestas se avecina un cambio de frigorífico institucional.


En este contexto no es de extrañar que otros vengan y hagan nuestro trabajo: Wikileaks, que acaba de cerrar por asfixia económica, o el humorista Jordi Évole, alias el Follonero, que cada domingo me recuerda por qué quise ser periodista no sin ciertas dosis de envidia.


Entenderán, pues, mi amor incondicional por el reportero del Petit Vingtième: me reconcilia con el oficio. Y es que quizás no seamos gran cosa pero tenemos el mayor índice de superhéroes por metro cuadrado: Clark Kent, Peter Parker o el imberbe pelirrojo y su fiel chucho. Así que, ¡chúparos ésa, vendedores de guano! ¡Marineros de agua dulce! ¡Bebe-sin-sed!

Fotograma de la película Tintín y el secreto del unicornio

11 comentarios:

Mónica dijo...

Hace días que no he ido al cine.
El otro día vi en la tele Iris en la sexta-3.

Shigella dijo...

La verdad es que leyendo a Tintín hasta a mí me daban ganas de ser periodista!!! Y con Clark Kent y con Peter Parker....

Aunque te confieso que me molaría mucho más pertenecer al CSI o al equipo de Bones. Así que creo que he escogido un buen camino.

Pero aun así disfruto mucho viendo cómo te brillan los ojos cuando me cuentas tus anécdotas por el lugar de cuyo nombre no quieres ni acordarte. Tanto o más que leyendo un cómic.

Un besazo

Shigella dijo...

Te deseo lo mejor en tu camino como periodista. Sinceramente, creo que tu amor por el periodismo merece ser correspondido.

Un besazo (segunda parte remasterizada)

Guti dijo...

Esto que has escrito es periodismo puro, por eso te gustan Tintin, Clark Kent, etc...
Creo que vas a vivir de esto.

Por otra parte decirte que o paciencia o bisturí con Mónica-Merche-de Bellosta-Rombo, resulta que ella va a lo suyo y punto.

R. dijo...

Tenemos buen marketing, sí. Aunque currar con Grissom no debe de estar nada mal, tampoco.

Los molinos ya no tienen secretos para mí, shig ;)

Un beso y gracias. La verdad es que, por fin, está empezando a ser correspondido.

R. dijo...

Gracias, Guti!

La Arpía Milenaria dijo...

Es genial y te lo pongo completo..

!Fracasados!, siempre hay gente dispuesta a llamarte fracasado, frustrado, estúpido, borracho inútil.. pero NUNCA te lo digas a ti mismo. Envías una señal equivocada y eso es lo que la gente capta ¿entiendes? Si de veras te importa algo.. lucha por ello, si das con un muro.. atraviesalo.Hay algo que necesitas saber del fracaso, que no debes dejar que te venza.

Casí al principio de la peli hay otro diálogo que me recordo esta entrada...

!!Santo cielo!! ¿ Por qué tantas preguntas?..- es mi trabajo, aquí podría haber una historia.. a eso me dedico.. ..BUSCO RESPUESTAS.

Lo dice Tintín.. pero pudiste ser tú.
Ahora veo las pelis con lupa, !!Que mala influencia eres!! ;-D
Me gusto la peli.. y el post por supuesto

El creador dijo...

Un poco desesperanzador. Pero, alguien me dijo - antes de graduarme- que, "era un idea demasiado fantasiosa esa de querer salvar el mundo". Entonces, entendí, que no sería el más grande los super-heroes, ni de los Comunicadores Sociales, pero que si lucharía por ser cada día alguien que da lo mejor de si. Recuerdo otra frase, pero no sé de dónde y es que: "Las batallas que se libran en el anonimato, en lo más sencillo, son quizás, las más valiosas".

Pero como dicen por ahí: Lo único que nos queda, son los sueños. Si no soñamos, si nos apresuramos a soñar, pronto nos habrán robado eso también.

¡Saludos con acento Costeño!

R. dijo...

¡Eso mismo, Arpía! ¡Es genial ese diálogo!

Gracias a ti. Siempre aportas algo interesante.

Un besazo, guapa!

R. dijo...

Este oficio, tú lo sabrás creador, es para idealistas masocas. Se paga mal, tiene peor prensa y, en según qué países, somos moneda de cambio. Y ni eso.

Y, sin embargo, te digo que no lo cambiaría por nada.

Ya que no podemos cambiar el mundo, contemos, al menos, lo que pasa en él.

Un abrazo, colega!

Ferran Sardans dijo...

Buenos dias,

Soy un estudiante de Periodismo, y estoy haciendo un trabajo sobre el papel de Tintín y su relación con el Periodismo. Me gustaría ponerme en contacto contigo. Te dejo mi correo electrónico, por si no quieres dejar el tuyo en público. ferransardans21@hotmail.com

Te agradecería que me mandaras un breve mensaje para así tener tu mail y poder contactar.

Muchas gracias de antemano