miércoles, 30 de noviembre de 2011

Nadie besa al perdedor

La otra noche volví a ver a mi compadre Miguel Ángel. Ya hablé de él en este post; este otro; y también en éste de aquí. Sobran, pues, las presentaciones. El caso, ya digo, es que volvimos a vernos. Y a emborracharnos juntos, como de costumbre: él con su gin tonic; servidor con un bourbon. Y en ésas estábamos, les cuento, cuando se me enamoró. De una mujer, no de mí. Antes le había preguntado por su vida privada en los siguientes términos. El bar estaba abarrotado de mujeres más o menos atractivas -resten a esto último, las copas que yo pudiera llevar-; viendo que no se decidía por ninguna, le sugerí sagaz: "Hoy hay excedente. Por qué no te lanzas". Su respuesta: "Excedente, no. Hay faltante. Faltante de amor. Por eso parece que hay excedente. Pero, en realidad, falta amor. La gente sale para encontrarse. Y cuantos más hay, menos se encuentran".

Horas más tarde, Miguel Ángel se declararía a una de mis acompañantes, que le correspondió con un piquito ya en el tiempo de descuento. Suficiente, eso sí, para hacerle el roquero más feliz sobre la faz de las calles. Porque no siempre el rock tuvo la razón en todo. Como las encuestas o los analistas financieros, la vida ni es total ni se rige por criterios absolutos. Existe un margen de error donde uno -si quiere o le dejan- puede alterar la curva de su recorrido. Y amanecer un día al borde del rescate. Sucede.

El asunto tiene que ver con el principio de indeterminación que formuló el físico alemán, William Heisenberg. Y que viene a decir que el observador, por el mero hecho de observar, modifica lo observado. Es decir, que nada se puede predecir con absoluta certeza. Los besos tampoco.


Volví a ver a Miguel Ángel y le encontré mejor; más animado. Y por supuesto que cantamos. Como un coro de gatos crispados, ya saben: 

10 comentarios:

MissKowalski dijo...

Me encanta tu entrada. Sobretodo el título. Aunque yo, muy influenciada por ABBA creo que el ganador se lo lleva todo :)

R. dijo...

Depende cómo se mire. Hay derrotas que saben a victoria, Miss Kowalski. Y triunfos que dejan un sabor amargo. Ya que el guapo -o la guapa- se va a llevar sí o sí a la chica, al menos que le cueste un poco. Que sufra como el Barça ayer ante el Rayo. Y si se puede arañar un puntito en el descuento, pues oye.

Sólo los perdedores saben lo que cuesta ganar. La felicidad de los pobres, que se dice. Me quedo con ellos. Y con esta canción de Tom Petty,Even the losers.

Un besazo!

Princesa Ono dijo...

Hay veces que el perdedor se merece que le besen... Eso le pasó a tu amigo Miguel Ángel.

R. dijo...

Los besos del perdedor se saborean mejor, ono.

Un beso, perdido

Mónica dijo...

qué fuerte tu última frase R. Me encanta la canción Even the losers.Siempre has tenida la asombrosa capacidad de permitirme escuchar canciones desconocidas para mí y que me encantan

La Arpía Milenaria dijo...

Se lo decía un bandido a Indiana Jones o un camarero a algún feligres de su taberna
"Hoy has perdido chico, pero no tiene porque gustarte"..
ganaremos sombreros o copas.. es imposible perder siempre.

Tremenda entrada R.
Besos (sin alcohol)

R. dijo...

Gracias, Mercedes.

R. dijo...

Tremenda escena, arpía.

Muchas gracias.

Acepto esos besos abstemios, muak!

Shigella dijo...

Se merecía el beso. Como también se merece encontrar a quién le acune en brazos cuando tenga un mal día.

A veces es tan fácil hacer feliz a los demás que es ruin no hacerlo.

Besos solidarios

R. dijo...

Estoy de acuerdo, shig.