martes, 15 de noviembre de 2011

Fracasos y otros aciertos

Ahora que se aproxima el invierno les diré que apenas uso mantras. Vale, como chiste es pésimo pero me sirve para introducir el tema de hoy. Cómo y de qué manera abrigo mi ánimo. Porque ahora que la vida me ha rebajado el tipo de interés, creo que es conveniente reforzar el mensaje. La idea fuerza. 


Como saben, soy aficionado al boxeo. Y si no lo sabían pues eso que ya conocen. Me gusta, vaya, este deporte bárbaro y violento del que siempre extraigo ligeras y pesadas enseñanzas. Así, Rocky Balboa es uno de mis gurús personales junto con el capitán Haddock, del que ya les he hablado, y Jaime Urrutia -también citado en este blog- cuyo himno, La sangre de tu tristeza, he hecho mío tantas veces: "Querida tristeza: de ti me he enamorao y ya he dejado de ser un pobre desgraciao, a tu lao". 

 

Y al lado de ellos, digo, he aprendido a caer. Sobre todo eso. Porque después de un duro golpe quien más, quien menos, se levanta; por iniciativa propia u obligado por la campana. No obstante, muy pocos saben cómo caer con la gracia y elegancia necesaria. El orden de los derechazos, en este caso, sí altera el combate. Es uno de los males de esta sociedad, opino: no se nos educa para el fracaso cuando la posibilidad de fracasar -y esto tiene guasa- supera con creces las expectativas de clavarla en la diana. 


Nos instruyen en el triunfo y así nos luce el palmarés. ¿Han probado alguna vez a confesarse frente a un barman? ¿No? Tampoco es que se pierdan mucho. Como en el caso de los curas, éste jamás le juzgará ni dará pábulo alguno a sus desdichas. Simplemente, y como figura en el manual del perfecto camarero, sacará una botella del whisky más barato que tenga y le pedirá que rece lo que sepa. Y así el resto de los interlocutores: ni padres ni educadores ni políticos. Nadie menta la soga en casa del fracasado. Como si esto promoviera un efecto llamada.

Pero fracasar, se fracasa. Vaya que sí. Aunque, como en el caso del sexo, uno tenga que aprenderlo fuera de casa y a base de ejercitarse. 

Les hablaba de mantras y me he desviado un poco del tema. Samuel Beckett dejó escrito el mío a finales del siglo pasado. Se lo presto pero no se lo regalo: cuando salto al vacío siempre me digo, "da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor". Y eso intento, al menos: cagarla cada vez con más clase. Les desvelo, en confianza, que no me va del todo mal: le mantengo la mirada a la vida. Basta, pues, de Cristianos y Leidis Gagas. Desde aquí reivindico el fracaso como forma de ser y estar. La imperfección del ser humano. Su vulnerabilidad, en suma. Porque los errores nunca son tales. A posteriori, claro. Antes, como Mourinho tras el cinco a cero, hay que digerir la derrota. Levantarse de la lona. Aprender, en fin, a volar en picado. 

En ese sentido, toda mi vida ha sido un crochet contínuo. Un aterrizaje de emergencia. Me equivoqué de carrera. Luego de pareja. Y finalmente de trabajo. Sin embargo, una cosa tengo clara: todo ello fue un acierto.

Fotograma de la película Rocky III

14 comentarios:

Mónica dijo...

puedo pisar tu casa?

Mónica dijo...

Me refiero a esta virtual eh...
es que tengo miedo de comentarte sin antes preguntarte

Phant79 dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, nadie nos enseña a perder, a que el fracaso es una parte importante de la vida y bastante más didáctico para la misma. Lo aprendemos como buenamente podemos, cada uno luciendo su propia colección de cicatrices y moratones.

Así se entiende que los chavales de hoy tengan una importante intolerancia a la frustración.

Un abrazo

La Arpía Milenaria dijo...

!Gurús! ..con permiso, maestro, te presto dos.
1- ERES MARAVILLOSAMENTE IMPERFECT@ y al que no le guste ,que no mire... PERO NO CAMBIES. (Mi abuela)

2- Y se agradecido. Las heridas tienen el poder de recordarnos que el pasado fue real (Hannibal Lecter)

Yo sólo temo un fracaso: ser la que menos ha vivido del cementerio. De ese no creo que me levante.

Un placer leerte R.

R. dijo...

Mercedes:

Hace un mes murió Steve Jobs. No soy usuario de Mac ni excesivo fan suyo. Pero en su célebre discurso de Stanford dijo algo que me pareció muy acertado. Te insto a que lo busques, lo mires, lo estudies y extraigas tus propias conclusiones.

R. dijo...

En eso tienes razón, Phant. Se está gestando una sociedad de intolerantes al fracaso. Será que éste no vende tanto como la proyección del triunfo.

Cremas reductoras, anti edad. El caso es no asumir nuestra condición de humanos.

Un abrazo!

R. dijo...

Muchas gracias, Arpía. Con tu permiso, me los quedo. Citando, eso sí, la fuente original.

Ese es el mayor fracaso que hay: morirse con todo pendiente. Una verdadera putada si te pilla de improviso. Un agravante si eres tú mismo quien te procuras esa muerte en vida.

Besos y fracasos!

Mónica dijo...

Lo he vuelto a ver. Es algo con lo de una posición en el espacio?
A lo mejor la frase que eliges tu no es la que elegiríamos otros.
Estoy bastante cansada si no quires que te comente dímelo ya creo que es la tercera vez que te lo digo en este mundo virtual

Mónica dijo...

Me refiero a que estoy cansada porque no he parado en todo el día. Y me refiero a que no se si hemos pensado en lo mismo que me podrias dar una pista. Buenas noches me voy a dormir.

R. dijo...

Mercedes:

Llevas cerca de un año trolleando blogs con comentarios que no vienen al caso, interrupciones absurdas y contínuas, salidas de tono, etc. Siempre bajo el nombre de Mónica. Esa francesa medio tonta, medio boba, que ahora, gracias a otro bloguero, sabemos que es igual de lerda en la realidad.

Hace tiempo que tengo tu ip. Podría banearte. Impedir que comentaras en este blog. Pero, sinceramente, confío en que sabrás rectificar. Crearte un nuevo personaje o bien postear como esa oscense aficionada al patinaje, que eres. Y que seguro tiene más que aportar.

Francamente, no entiendo qué raro gusto encuentras en molestar a los demás, Mercedes. "Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto".

Y ahora, haz lo que quieras.

Anónimo dijo...

eres un borde,chaval, en tu línea de niño malo que no engaña a nadie. tus escritos tb viven la vida de alguien distinto, tan deprimente es la tuya para q te creas lo q escribes?

R. dijo...

Anónimo:

Si no sabes distinguir la persona del personaje, el problema lo tienes tú. No yo.

De nada.

Anónimo dijo...

yo distingo perfectamente entre el personajillo y el personaje, porq persona estas demostrando q nada mas lejos d la realidad. problemas?ninguno, aunq tu deberias mirartelo.el consejo es gratis.

R. dijo...

Y que esto me lo diga alguien que firma como anónimo...en fin.

Sólo una cosa: no es obligatorio leerme. Que parece que te lo mandan de deberes. Si tan mal te parezco, no contribuyas. Es muy sencillo. Incluso para ti: herramienta: siguiente blog.

Otra vez, de nada.

Aunque no sé por qué me da que vas a seguir pastando por aquí ;)

A mí no me importa. Todo lo contrario. Pero te pediría, eso sí, que escribas correctamente. La gramática no tiene culpa ninguna de tus obsesiones.

Tuyo siempre.