viernes, 2 de septiembre de 2011

La utopía de mi vida

La mayor parte de nuestras discusiones venían referidas al innegable hecho de que ella, cuando había que echar el resto, ponía la mitad. O iba de farol y me dejaba a mí con cara de póker. Les explico. Lo mismo hasta se reconocen o conocen a alguien similar. Es muy posible: a esta clase de personas -como sucede con los lagartos de la serie V- se les caza fácilmente. No comen ratones pero se tragan las palabras con la misma voracidad. Cosa que, ya les digo, acostumbraba a hacer ella; una de tantas chicas utópicas, como yo las llamo. Las chicas utópicas, para ser exactos. Y que nunca-pobrecito de ti-llegas a atrapar (del todo) aunque sí lo suficiente como para creer que esto último es posible "con el tiempo". Y mucha -pero mucha- paciencia.

Sin embargo, el tiempo, por mucho que digan, no te alivia el calentón sentimental. Todo lo contrario. Las cosas son o no son. O se es en presente o se fue en pasado. Pero, ¿en futuro? Anda y cuéntame otra. Eso y lo de darse un tiempo es la trama más a la vista que conozco. En futuro nadie es porque el futuro, Roberto, no existe. Es presente que está por llegar. Y ni eso; es pasado inminente. El futuro es pensar que dentro de diez años seguirás con ella y verte un día, de pronto, descongelando tu pasado para comértelo recalentado. Solo. El tiempo, digo, lo jode todo. Lo agrieta. Lo apolilla. Lo reblandece; como una galleta mojada en leche. El tiempo, qué ironía, sólo sirve para darse cuenta de que se ha perdido precisamente el tiempo esperando a que pasara algo. Algo que nunca pasa y nunca llega. Y menos aún con esta clase de féminas.



¿Qué por qué soy tan machista? Porque hay mujeres que son como la utopía de Galeano: románticas y bellas pero, sin duda, irrealizables. Inalcanzables. Caminas dos pasos y ella se aleja dos pasos y el amor (sic) se corre diez pasos más allá. ¿Ven lo que quiero decirles? Este tipo de mujeres son incapaces- no sé si por miedo, pereza o gusto inequívoco por el drama- de ponerse a tu misma altura. De caminar cogidos de la mano, que es de lo que se trata en definitiva. Respecto a esto último, una vez leí que existen dos clases de tipas: las que caminan de la mano y las que no. Es decir, las utópicas volviendo a.

En mi caso, aquello podía conmigo. A usted, quizás, le guste el cortejo. El juego del gato y el ratón. A mí no. A mí me crispa. Mucho. Por eso discutíamos cada vez más. Entiéndanme: mi corazón es el bien más preciado que tengo. Me ha costado 27 años deshacerme de él. Y a ella se lo hubiera dado encantado. No obstante, no lo quiso y es lo mejor que pudo hacerme. En realidad, el asunto no era tan solemne; en el fondo, lo que ella buscaba-y sigue buscando- es alguien que le haga sentir especial en la distancia, siendo ella, a la vez, protagonista y guionista de ese amor en remoto. De esa relación cobarde pero indolora. Una persona en quién pensar, en fin, y de quién, en cierto modo, enamorarse. Por eso, cuando estábamos alejados, éramos la pareja perfecta. Ahora lo sé. Sé que hay quien prefiere vivir pensando en lo que hubiera sido -donde tú, ya digo, eres el guionista y todo sale según tus latidos-, a descubrir, acaso, lo que podía haber ocurrido en caso de. Hay ciertas utopías que conviene, quizás, dejar como están. Vírgenes. Inalterables. Perfectas. A una distancia prudencial para que nadie pueda manosearlas pero no lo suficientemente alejadas para que éste o ésta pierda la esperanza. Porque el amor-en remoto o presencial-es un crimen que no puede realizarse sin un cómplice. O un tonto propiciatorio. Porque sin utopía no hay esperanza. Y sin esperanza, quinta temporada. Así nos luce el pelo, por cierto: promocionando imposibles. El ser humano es bastante gilipollas, ¿no creen? Toda una vida- o unos meses- corriendo detrás de alguien que camina sólo unos metros por delante y aún así se nos resiste. ¿Quién no ha participado en un maratón semejante por culpa de un o una profesional del asunto? No obstante, si algo he aprendido de todo esto es que no se trata tanto de conseguir atrapar a alguien como que ese alguien se deje atrapar por ti, que es bastante diferente. Y para eso, amiga, hay que querer. O no enterarse hasta un año después. ¿Tanto llevamos ya?


Ahora me río y hasta lo comprendo. Entonces -se lo juro- me cagaba en su putísima madre. No entendía su modus operandi, tan típico por otro lado: si le hacía caso, ella prescindía de mis encantos. Si era yo el esquivo, no tardaba ni un minuto en placarme con mensajes y mails donde me hacía entender que sin mí, el mundo era un lugar asqueroso y lleno de tropezones. Y yo pensaba: por fin se ha decidido, cojones. Pero sólo había bajado el ritmo de carrera. Luego apretaba y de nuevo se colocaba a la misma distancia prudencial. Inalcanzable. Y otra vez éramos Rick Blaine e Ilsa Lund haciendo el papel de su vida. No en vano, nuestra relación se basaba en eso mismo: en despedirnos antes de que fuéramos a arrepentirnos.


No obstante, hay clásicos que resisten mejor el paso del tiempo que otros. Y a nuestra pareja cinematográfica-tú lo sabes- se le pasó el arroz. Tú no quieres que te atrapen, le dije un día hasta los mismísimos. Y era verdad. No quería que le atrapara...yo. Porque después vinieron otros. Y, cosas del atletismo, ahora es ella la que corre detrás de mí de forma utópica. Justo cuando el amor se nos corrió del todo.

Que tengas buen viaje, querida.

28 comentarios:

eLena dijo...

Que maravilla! y no me refiero solo a la capacidad que tenemos para corres detrás de aluién y no darle alcance para pasar a ser el corredor en potencia. Me refiero también al análisis que le has adao. A tu texto.

Y eso, creo que la frase con la que me quedo es "Y era verdad. No quería que le atrapara...yo" no necesita d emás explicación.

Un beso.

E.

Mónica dijo...

Has recapacitado que igual tu tienes algo que poner de tu parte?

Mónica dijo...

Llueve mucho, parece un cielo de noviembre. Espero que tarde o temprano se pare, se me olvidaron las zapatillas...

Princesa Ono dijo...

Reconozco a alguien de mi entorno en esa descripción. Tal vez ella no sea consciente de ello. Si leyera esto se daría cuenta...
Gracias.

Phant79 dijo...

Un post muy acertado, estoy de acuerdo en la mayor parte. Sólo difiero en las cualidades que le das al paso del tiempo, creo que los unos responsables del reblandecimiento de una relación son nuestros propios actos (por acción u omisión).

Por otro lado, estoy de acuerdo contigo en que no acabo de encontrarle el gusto a las relaciones maratonianas, llenas de obstáculos y en las que tienes que ir buscando el rebufo para conseguir ponerte a la misma altura. Personalmente prefiero que caminen a mi lado, y sino es mucho pedir a velocidad de crucero. Ya tenemos suficientes motivos en la vida para correr, como para que además tengamos que engullir nuestra porción de amor como si fuera comida basura en lugar de un exquisito manjar de gurmet.

Un abrazo.

P.D: desde que escribiste el post en el que hablabas de una peli de Rocky, no paran de echar las pelis en los tele, curioso no?

R. dijo...

Muchas gracias, eLena. Así es, todos podemos pasar de perseguidores a perseguidos. Depende de las ganas que tengamos de atrapar a alguien o dejarnos atrapar. Pero si alguien no quiere que le atrapes es inútil seguir corriendo tras él o ella. Cada cual tiene su anzuelo. No hay que forzar.

Otro beso, guapa!

R. dijo...

Moni, si la persona no quiere que le atrapes tú da igual lo que hagas. Además es injusto-y cruel-exigirle a alguien que de más cuando sabes que nunca va a ser suficiente. A todos nos gusta tener a alguien detrás. Que nos regalen los oídos. Más cuando pasamos por temporadas jodidas y estamos solos. Pero si no te intereso, dímelo. Será mejor para los dos, ¿no crees? ¿Tú eres utópica o te dejas atrapar con facilidad? Me da que lo primero. Menuda tienes que ser tú, maña afrancesada...

Espero que no te mojes mucho.

Besos

R. dijo...

De nada, Ono. Pero todos, de alguna manera, estamos en este texto. Yo también he sido utópico y también he jugado al gato y el ratón siendo ratón, a veces, y otras felino. Más felino que ratón, más mareado que mareante. Soy tío y heterosexual. Escribo sobre experiencias masculinas y heterosexuales. Aunque este post está basado en mi experiencia y en retazos de experiencias de amigos heteros y alguna que otra lesbiana colega. Los gais tendrán también algo que decir. En realidad, es una actitud generalizada en los seres humanos: perseguir imposibles, obsesionarse con personas, idealizarlas, etc. Pero, ya digo, en mi caso me enamoro de mujeres y escribo sobre ellas. Sin embargo más que una crítica a cierto tipo de féminas es una anécdota con moraleja pseudo sesuda: para qué correr detrás de nadie pudiendo ir de la mano.

Un beso, guapa!

R. dijo...

Gracias Phant. Con lo del tiempo quise referirme a la inutilidad de delegarlo todo al futuro. De decir aquello de dios proveerá. No sé otros pero yo no sé lo que voy a vivir. El momento es ahora, en presente, cuando, creo, se pueden hacer cosas por cambiar la situación para despues, en el futuro, vaya, no lamentarse.

No creo en el futuro. Creo en el ahora.

P.D.: Es cierto, vi un par de ellas estas semanas. Debe ser que algún directivo de televisión lee mi blog...o cousa de meigas.

Un abrazo!

Mónica dijo...

He estado parte del dia en el museo. Con una entrada tan cara de cinco euros he aprovechado a no mojarme tanto...
Se agradece el que hayas pensado en mi.
La verdad es que la ciudad donde estoy ha canmbiado de estos días anteriores como de la noche al día.
Pasando de un calor no normal para ser septiembre a un gris lluvioso total...
Has visto la nueva peli de Almodovar?

Mónica dijo...

Vaya cochazo que llevaba Antonio Banderas...

Phant79 dijo...

Gracias por la aclaración R, en ese caso estoy de acuerdo al 100%. Fantasear con que el futuro te acabará dando lo que deseas es completamente inútil, si queremos algo sólo esta la opción de pelearlo día a día.

R. dijo...

¿5 euros te parece caro? El Museo del Prado lo han subido a 10 euros, Moni. Por cierto, ¿qué museo era el tuyo?

No he visto todavía la última de Almodóvar. Lo tengo pendiente. También 'Super 8', que me han dicho que es muy buena. ¿Sabes tú algo?

R. dijo...

No hase farta disir más, Phant.

Un abrazo!

Mónica dijo...

Kodak mi primera máquina de fotos fue kodak...

Mónica dijo...

El otro día vi una igual en el museo de la foto. Era un museo de fotografía y cine.
Pero no es este el que tu me preguntabas.
El que tu preguntas está enfrente de un cine...(donde vi la peli)
Tu crees que a mi me gustará super ocho, no se nada de ella...

Mónica dijo...

Hace mucho que no he ido al museo del Prado.
La verdad es que no me acuerdo lo que me costó la entrada.
Pero he de decirte que tengo una gran anécdota de él.
La verdad es que hacía mucho calor y estaba cansada de los pies. El caso es que me quité los zapatos y los puse en la capaceta y en su lugar me puse unas chanclas que ya me había puesto por si me cansaba y luego se veían los zapatos por el scaner, qué risa...

Guti dijo...

Hay gente que se cree que todo gira alrededor suyo, que los demás estamos para entretener su maravillosa vida.
No se debería perder mucho el tiempo con estos seres, lo que ocurre es que nos damos cuenta cuando ya es muy tarde y además solemos reincidir.

Shigella dijo...

Siempre me han puesto muy nerviosa ese tipo de juegos, por eso, si me gusta el tío, no pierdo el tiempo en darle esquinazo a ver si me sigue. Y ¡sorpresa! resulta que muchos de ellos prefieren alargar la conquista. En resumen, que para ellos soy "demasiado directa". Si es que nunca sabe uno cómo acertar... Es un auténtico arte.

Un beso

La Arpía Milenaria dijo...

Para correr una maratón hay que tener un corazón joven, GRANDE, sano y en forma..
Yo ahora valoro más los paseos, aúnque sigo sin distinguir entre improbables e imposibles.

Bonito texto. En dos palabras maestro.. olé y olé

R. dijo...

Qué verdad más grande, Guti.

R. dijo...

En mi caso, shige, también prefiero ser claro. Si me gusta alguien, se lo digo. Y si me marea, a otra perra con este hueso. Las cosas no son tan complicadas, somos nosotros quienes, muchas veces, nos empeñamos en hacerlas difíciles. Si alguien no te da bola, ¿para qué insistir, obsesionarse? Lo malo, como bien dice Guti, es que volvemos a caer. Y grabamos, sin saberlo, otra temporada de "Cómo conocí a la que iba a ser vuestra madre pero que al final no lo fue".

En fin. Besos, guapa!

R. dijo...

Me sumo al aplauso, arpía. Me ha encantado la diferencia entre improbables e imposibles. Chapeaux.

Besotes, guapetona!

R. dijo...

¡Moni me declaro fan tuyo!

Mónica dijo...

Fui yo la que te lo dije primera...

No.me.pises.que.llevo.chanclas. dijo...

Gran blog! :)
Hay muchíiiisimos tipos de mujeres... pero al igual que los hombres si te toca uno/una utópico...¡¡estás perdido!!
Un saludo

R. dijo...

Muchas gracias, chanclas!

Ya lo creo, si te toca estás jodido/a.

Un saludo!

Esparkling dijo...

Tengo "casi" la certeza que todos nosotros somos utópicos en nuestra/s relación/es. Saludos.