martes, 2 de agosto de 2011

Un placer


Verán: yo estaba enganchado a ella. Ella era mi musa. Mi heroína. ¿El problema? Que no era recíproco. Aunque lo había sido, eso sí, durante algún tiempo. Unos dos o tres meses, a lo sumo. No obstante, lo que importa aquí no es lo que fuimos, sino lo que éramos. Y no éramos nada. Tan sólo dos cuerpos cargados de metralla; a punto de volar por las aires. Nuestros orgasmos, les confieso, eran ondas expansivas. Si no me creen, pregúntenle al vecino. ¿El problema, otra vez? Que ella nunca se quedaba a recoger los pedazos. Al final, cuando explotábamos, me tocaba a mí siempre despegar de las sábanas los trozos viscosos de corazón y extraer, además, cada palabra puntiaguda que se había clavado en él: ésas que cuando se proyectan, te atraviesan. Ella solía decirme "te quiero", por ejemplo, cuando estaba a punto de correrse. Lo recuerdo hoy nítido: era un gemido largo. Sostenido. Convulso. Pero, sobre todo, era un gemido efímero. El único momento en que lo hacía. Me cogía de las nalgas y arrastraba cada sílaba de aquella maldita confesión con sus afiladas y largas uñas. Teeequiiierrrroooo. Les juro que escuchar aquello me desgarraba. Después se vestía y encendía un cigarro. Buscaba sus bragas, cubría su ego. Volvíamos, en fin, a ser la nada. Y yo, que por aquel entonces había dejado de fumar, soñaba en ese momento que besaba su boca de humo. Que moríamos los dos de cáncer. Juntos. Ella era una terrorista y su coño, el más húmedo señuelo.

Así, cada vez me masturbaba con más fuerza y frecuencia intentando, de esto modo, caer rendido antes de tiempo. En abstracto la cosa funcionaba: si no se me ponía dura, no tendría motivos para volver a verla. Nuestro relación era meramente sexual, les digo. Así que muerto el pene, se acabó la rabia. Pero, en teoría, mi corazón seguía bombeando por y para ella. Como supondrán, caí varias veces más. Y otras tantas salí de aquella casa hecho pedazos. Como un suicida que se inmola y al morir descubre que no hay ningún cielo esperándole. Sabía, vaya, que jamás sería fijo en aquella empresa. Siempre follando por obra y servicio. Y, aún así, les juro que no podía evitar necesitarla. Creo que lo llaman impotencia. Desconocía, ya les digo, la manera de quitarme. Cómo superarla. Y por supuesto no lo conseguí. Ni entonces ni ahora, que tampoco fumo. Aunque, por otro lado, ¿por qué habría de hacerlo? Qué manía, joder, con parecer felices. Con poner remedio al drama. El drama existe y existirá siempre. Haya o no psiquiatras. Esté uno o no curado. Somos lo que arrastramos. Y borrar o transgredir esto, me parece un crimen de lesa emocionalidad. En mi caso, saber que no iba a poder olvidarla nunca, me tranquilizó. Y más aún: hizo que perdiera el interés por sus caderas. Las más salvajes que había cabalgado hasta esa fecha. 

Un día ella me propuso dar una vuelta-¡una vuelta!- y me sorprendí rechazándola. No me apetece, zanjé. Pues vamos a mi casa. Tampoco. Pues. Pues nada, un placer. Y así terminamos. Y así me curé. Sin quererlo a pesar de lo mucho que la quería. Y quiero. Eso, al menos, dice mi caja negra. ¿Y la suya?

40 comentarios:

Princesa Ono dijo...

Cuesta adivinar cuáles de las historias que cuentas aquí son ciertas, cuáles ficticias y cuáles mezcla de realidad y ficción entremezcladas con metáforas. Sea como fuera, me encantan tus historias.

Princesa Ono dijo...

Sea como fuere, quería decir...

Mónica dijo...

Yo creo que es ficción.

Mónica dijo...

Pero también me encantan tus historias.

Menlove Avenue dijo...

Me da igual si es realidad o ficción, es algo que mejor no descubrir nunca, pero lo que sí es, como siempre y como reza el título, un placer leerte. Me ha encantado. :) Me ha hecho mucha gracia lo de "¡una vuelta!", :) qué ridículo suena decir eso, y cuanto mayor te haces, más. ¡Un beso!

La Arpía Milenaria dijo...

Ya lo cantaba Sabina..
..El amor cuando no muere mata, porque amores que matan, nunca mueren..

A mi también me encantan tus historias R.

M.- dijo...

ufffff...
pedazo de historia ¡y de alma!

increible R.

besos de turnedo

Laura dijo...

Las cosas buenas por Blogspot siguen aquí.Y me gusta, añado.
Me alegra leerte, R.
¡Besitos!

Guti dijo...

Tuve una relación así y me pregunto aún hoy si fue real o ficción. Los años pasados acrecientan la duda...

R. dijo...

Muchas gracias, ono. Respecto a lo otro, ya lo dije aquí. ¿Te ha gustado? Pues eso es lo importante, el sabor que te haya dejado. Y no si está elaborado con ingredientes naturales o conservantes artificiales, ya digo.

Como dice Javier Marías, la ficción ayuda a contar cosas reales que de otra forma sería imposible relatar. Bien por doloroso; bien por vergüenza.

Y luego está, claro, la magia. El acuerdo tácito. El querer creer en algo. En mi caso, se trata de los Beatles y su canción Help!, que compusieron para mí. Al menos es lo que siento cuando la escucho. Y, créeme, no tengo necesidad alguna de averiguarlo. De saber si es cierto o no. Simplemente disfruto escuchándola. Y con eso me vale.

Besos reales, guapa!

R. dijo...

Estás en tu derecho de pensarlo, moni.

Un beso ficcionado!

R. dijo...

Muchas gracias, señorita Rigby. Sí, la verdad que chirría un poco la expresión. Como también que dos personas que únicamente se conocen en horizontal, se sugieran, de pronto, caminar en vertical. Fuera de su contexto natural, vaya.

Un besote, guapetona!

R. dijo...

Y qué razón tiene, arpía.

Muchas gracias, guapa!

Besos!

R. dijo...

Muchísimas gracias, M.!

Realidad o ficción, pero siempre desde el alma, sí.

Más besos piratas!

R. dijo...

Muchas gracias, Laura. Para bien o para mal, aquí seguimos tres años después.

Un besote, futura filóloga ;)

R. dijo...

Y magnifican los hechos. Pero si se te eriza la piel es que no vas desencaminado, guti. Sucedería...

Un abrazo!

Mónica dijo...

Y qué me dices de los besos dudosos?

R. dijo...

Que dudo de que sean ciertos, te digo.

Mónica dijo...

pero pueden ser reales R y no ficticios,no?

R. dijo...

Depende de la persona que te bese, Moni.

Mónica dijo...

Yo quiero decir que si los sientes en la mejilla son reales pero pueden ser ficticios. Pero en el fondo serán ficticios pero reales, ay que lío... que no son virtuales vamos...

R. dijo...

En eso tiens razón, Moni. Hay besos que se dan en las mejillas tan falsos como un billete de 3000 euros. Ficticios. ¿Cómo reconocerlos? No sé, supongo que según quién te los de, cómo y la frecuencia. Aunque la cara es el espejo del alma, dicen.

Luego hay otra clase de besos que se dan por compromiso aunque sin ganas. Estos no son ficticios sino forzados. Al contrario que los primeros, se sabe que en otras circunstancias no se produciría ese encuentro y saludo. Los ficticios -o falsos- hacen ver que uno o una es feliz de encontrarse con alguien cuando, en el fondo, no es así.

Yo si beso, beso de verdad. Y tú, qué me dices. ¿Alguna vez has besado a una amiga por compromiso o con falsedad? Entre las mujeres es muy habitual. En lugar de apoyaros, os machacáis. Os ponen trabas y en vez de hacer piña, competís entre vosotras. Tengo muchas colegas femeninas que se odian por esto mismo y cuando se ven, se saludan y besan con una efusividad, oye, que es un descojone.

En fin. Más besos!

Mónica dijo...

qué tipo de besos?

Mónica dijo...

Por supuesto todo depende de las personas que dan y reciben el beso. Quiero decir que si quieres que esa persona te lo de o no y tienes que hacer ver que quieres cuando en realidad no debes de querer.
Pero suponiendo que tu quieres pero la otra no, entonces es cuando se da la ficción como tu dices. Dar por dar como que no...
Pero yo admiro a las personas que aunque parezcan antipáticas siempre están en su sitio y si es que no es no.
De todos modos un poco de cortesía nunca va mal aunque no tiene siempre que ser con un beso

Mónica dijo...

De todos modos yo suelo tener aura con los desconocidos/as y se cuando es verdad y cuando no. (o eso me imagino yo...)

Mónica dijo...

En cuanto lo de la amiga, yo creo que nunca se ve con compromiso o con falsedad, si eso ocurre es que no es una verdadera amiga.

R. dijo...

De esos mediados por la pantalla pero que no tendría inconveniente en dártelos en persona. Digamos que son besos circunstanciales de lugar y tiempo.

Mónica dijo...

ole, eres impresionante...

Kacho dijo...

Gloriosos golpes de tecla.

R. dijo...

Muchas gracias, Kacho.

Un abrazo!

MissKowalski dijo...

me siento tan identificada con una historia de mi pasado...que hasta me da miedo

escribes fenomenal, da gusto pasar por aquí y sentarse un rato :)

Anónimo dijo...

si no se me pone dura no tengo motivos para estar con ella..si eso es amor..pobre de ti,de verdad.

&&

Anónimo dijo...

si no se me pone dura no tengo motivos para estar con ella..si eso es amor..pobre de ti,de verdad.

&&

R. dijo...

En el fondo, Kowalski, todos portamos la misma caja negra. Con otros recuerdos, otras personas. Pero con la misma carcasa de sentimientos.

Muchas gracias, salada. Se hace lo que se puede.

Besos, guapa!

R. dijo...

Anónimo en realidad escribí: "En abstracto la cosa funcionaba: si no se me ponía dura, no tendría motivos para volver a verla. Nuestro relación era meramente sexual, les digo. Así que muerto el pene, se acabó la rabia. Pero, en teoría, mi corazón seguía bombeando por y para ella".

Aunque puedes, no obstante, sacar las conclusiones que quieras. La interpretación siempre es libre. Como el amor.

Saludos

Princesa Ono dijo...

Ostras, vaya disertación sobre los besos que os habeis pegado tú y Mónica! Interesante lo que dices de las mujeres. Me temo que tienes razón. Las mujeres somos muy arpías.
Respecto a lo otro, supongo que es una buena táctoca usar experiencias personales reales para escribir historias de ficción. Incluso puedes cambiar el final y hacerlo como te hubiera gustado que fuera. DE todas formas, genial como siempre.

Mónica dijo...

Madrugario, a ver esta noche? quién ganará?

Mónica dijo...

Tres-dos. vaya liada al final...

El creador dijo...

Buena Historia! Quizás, llegó el momento en el cual, no la necesitaba. El placer termina y luego no hay nada. Siempre nos ha gustado el drama,por eso las Novelas son tan populares.

Saludos.

Nos leemos. Te invito al Mio.

R. dijo...

Cierto es, creador, llevamos el drama escrito en nuestro adn humano.

Nos leemos, compañero!

Un abrazo!