jueves, 9 de junio de 2011

¿Verdad?

Me estoy dando cuenta que hace mucho tiempo que no les cuento alguno de mis grandes desastres amorosos. Verán. Hacía meses que habíamos roto pero, como Mecano, quisimos celebrar nuestro aniversario. Ese tipo de cosas patéticamente románticas, ya saben, que se hacen cuando uno rompe y quiere volver sin volver. Es decir, sin decirlo. Mejor que surja. Ya, que surja. Ya.

El caso es que ahí nos encontrábamos los dos, como les cuento. Frente a frente. A un lado de la mesa, ella: metro sesenta de altura y cincuenta quilos de dudas constantes y arrebatos no menos frecuentes. Y en la otra esquina, servidor de ustedes que ya me conocen. Huelga decir que era media tarde y estábamos tomando café. Este tipo de estampas quedan mejor si atardece y mientras te lo piensas, le das vueltas a la taza que en ese instante es el trasunto, acaso, de tu propia existencia. Llena como está de posos; recuerdos de haber sido. 


Porque nosotros fuimos. O íbamos para pareja del año. Tan melodramáticos; tan característicos. Tan de última hora: si no subes a ese avión, te arrepentirás. Quizá hoy no, quizá mañana tampoco. Pero pronto y para el resto de tu vida. ¿Les suena? Pues ese tono. Ese tipo de pareja. En realidad, me temo, no hay muchas más opciones. O se es de Casablanca o se es de Titanic. Quiero decir que o se sube uno al avión y deja en tierra todo lo demás; o bien sigue tocando como un perfecto gilipollas mientras la relación se hunde. Entereza o dignidad. Usted decide. 

Yo, como Rick, me decanté por facturarla. Le pedí que se marchara no fuera a arrepentirse. Era lo mejor para los dos -¿sí, lo era?-; tanto ella como yo necesitábamos alejarnos por un tiempo. Poner, en fin, distancia de por medio. Nos estamos haciendo mucho daño, recuerdo que le comenté ejerciendo de perito en la materia. Como un perfecto gi-li-po-llas, dicho sea de paso. Porque ella, joder, quería quedarse. Lo que pasa es que no quería pedírmelo. Ese tipo de raciocinio TAN femenino y la razón por la que muchos hombres-yo incluido-nos hacemos casi siempre la picha un lío al afrontar determinados campos gravitatorios.

Así que ella subió al avión. Se fue a estudiar un máster casi donde He-man. Y muchos meses después aterrizó de nuevo en mi vida como aterrizan, a veces, los propios aviones: por una emergencia. Se dio cuenta que en unos días se cumplía nuestro (no) aniversario y se cruzó medio mundo para (no) celebrarlo. ¿Bonito, eh? Y ahora, el café se nos estaba quedando frío. Otra vez el mismo final anticipado. De última hora: nuestro asesinato fue una chapuza-me puse en plan forense- nos dimos por muertos cuando todavía latíamos. ¿Y quieren saber lo que ella me dijo? Pues: ahora estamos vivos pero ninguno de los dos quiere ya morir por el otro, ¿verdad?

Verdad. Y como el bueno de Bogart, ese día terminé con mi mejor amigo.

Fotograma de Casablanca

10 comentarios:

eLena dijo...

Me vas a matar. Nunca he visto la película y la tengo en casa. pero verás, justo ahora me pongo a verla y te cuento. Lo que me parece enigmático (y siempre lo hará) es cómo uno puede adelantar los finales, a veces a propósito, a veces sin querer.

Guti dijo...

Pues no me gustaría que fuese verdad.

Mónica dijo...

...distancia de por medio...

Princesa Ono dijo...

Buena historia. Bien contada.

El creador dijo...

Pues ya vez... que quizás les hizo falta dar el paso, y no esperar por la acción del otro. ¿Y, si aún les quedaba historia?

Me recordó un texto que acabo de publicar. Te dejo el link: http://sententiagiovane.blogspot.com/2011/06/todos-los-buenos-momentos.html

Como parecidas las historias.

R. dijo...

No pasa nada, elena. Yo tampoco he visto clásicos del cine imperdonables.

Es curioso, sí. Supongo que el ser humano es inexplicable: a veces a propósito; otras sin querer, como bien dices.

Un besote, guapa!

R. dijo...

Hay muchos tipos de verdades, guti.

Un abrazo!

R. dijo...

Un beso, mónica

R. dijo...

Muchas gracias, ono. Besazo!

R. dijo...

Claro que les queda historia, creador, aunque por separado. Y sí, debieron tomar partido estando juntos.

Nos leemos. Un abrazo!