miércoles, 22 de junio de 2011

El año que bajó el Dépor (y 1)

El pasado, como los periodistas o los controladores aéreos, tiene muy mala propaganda. Además desde todos los frentes. Ahí está Machado -o Serrat, si lo prefieren- alarmando a la población desde hace casi un siglo. Subido a los escenarios. Advirtiendo que "al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar". Pues, mire usted, no estoy de acuerdo. Sin pasado, no hay presente. Y sin vista, perspectiva. Que me perdone, eso sí, mi buena compadre, Carolina Pérez, machadista y santanderina, pero por ahí no paso. Como bien expuso el propio Machado, hoy es siempre todavía. Así, todo pasa y los recuerdos se quedan. Todo se oxida y se apolilla menos el alma: nuestra caja negra. Aquello, en fin, que nos explica.

Al respecto, hay un tango grandioso; quizás alguno de ustedes sepa decirme su autor o autora. Sólo sé que clama y cito de memoria: "Esta noche, amiga mía, el alcohol nos ha embriagado. Qué importa que se rían y nos llamen los mareados. Esta noche, amiga amía, vas a entrar en mi pasado". Mi pasado. La senda, acaso, que volví a merodear estos días saltándome toda prescripción poética y facultativa. No en vano, mi psicólogo me aconsejó una vez no recrearme en demasía. Tampoco es bueno, me comentó. Así no vives, añadió trascendental. Y yo le hice caso un mes. Luego no. Luego me dediqué a vivir. 



Años después bajó el Dépor y yo salí a emborracharme. A recrearme, vaya. Ustedes saben que he celebrado aquí los goles del Barça. Sin embargo, mi corazón -debo decirles- es blanquiazul. El mismo color, casi, que tuvo mi vomitona. Porque tantos años de éxito bien merecían una resaca de campeonato. Aunque no lo eché todo; conservé en el buche una idea que había estado destilando aquella misma noche y que aún se revolvía en mi estómago a la mañana siguiente: volver al pueblo de mi infancia, en A Coruña. Donde pasé tantos veranos. Buscar a los viejos amigos, siete u ocho años después. Quizás casados; quizás con hijos. Acaso muertos o vivos. Y celebrar otra vez y todos juntos que una vez fuimos tan grandes como el Deportivo de la Coruña. 

Y eso hice la semana pasada.


El once titular, eso sí, en los siguientes post.

Imagen sacada de betfair.com

4 comentarios:

Princesa Ono dijo...

La senda pasada existe, sí. Y puede mirarse, sí. Pero no conviene volverla a pisar, salvo que sea para coger carrerilla.

Mónica dijo...

Nunca es tarde si la dicha es buena...

R. dijo...

Eso hago, princesa ono. Coger carrerilla para volar por otras sendas sin olvidarme de mis pasos anteriores.

Un besote, guapa!

R. dijo...

Así es, moni.

Besos de buena dicha