domingo, 8 de mayo de 2011

Y rodar

A veces es peor el remedio que la enfermedad. Hice una lista de canciones felices y resulta que me entristecen. Como esas casas de colores, saben, que se ven en muchas favelas y que lejos de endulzar la zona, hacen que sea todavía más deprimente. Triste. 

Oigo a Rem decir aquello de "gente feliz y brillante tomadas de la mano" y me entran unas infinitas ganas de llorar. Quizás por eso su cantante, Michael Stipe, no ha vuelto a cantarla en directo.Tanta felicidad duele. Quema. Hay que cortarla con algo, opino. En estado puro es una bomba para el corazón. Serrat, al menos, concreta. De vez en cuando, matiza. Y no siempre, añado yo. Porque la felicidad debiera durar lo que una canción. Tres minutos; cuatro a lo sumo. No más. El tiempo justo para tararearnos. Y pensar: cómo pudimos hacer algo tan bueno. 

De lo contrario, pasa como con Kiss FM: esa emisora que consigue que aborrezcas los clásicos a fuerza de repetirlos. Y es que nunca segundas-o terceras o decimoquintas-partes fueron nada buenas. 

Aunque hay amores, sí que es verdad, que envejecen mejor que otros. Y uno-o al menos yo- no se cansa nunca de escucharlos. El rey, de José Alfredo, por ejemplo; tantas veces versionado y cantado en llamas por el tequila. ¿Es posible otra forma? ¿Existe, acaso, una letra que ejemplifique mejor la derrota? La dignidad del fracasado que lo ha perdido todo, que ya no tiene nada. Y que, sin embargo, continúa en pie. Eternamente enamorado. Hasta el día, eso sí, en que se muera y sea ella quien se enamore de él. Y así te vas a quedar.

A mí, qué quieren que les diga, me pone el vello de punta. La vida, considero, es eso mismo que le dice el arriero. Por eso-así, entre usted y yo- aún no me he pegado un tiro. Porque con dinero o sin él, me queda todavía mucha vida que gastar. 

Y rodar.

Fotografía de referências

8 comentarios:

Phant79 dijo...

Creo que cualquier cosa en exceso es dañina, incluido el amor. Aunque pueda parecer ilógico, necesitamos de contrastes para disfrutar realmente de las cosas, sino caemos fácilmente en la rutina y el aburrimiento.

Como bien dices, hasta los clásicos de M80 se hacen insoportables, repetidos hasta la saciedad. Un abrazo

Anónimo dijo...

Ahora está mejor, antes no se entendía lo que querías decir...

R. dijo...

Eso es verdad, phant. Sin contrastes la vida se hace demasiado pesada. Y poco llevadera.

Lo peor es que debido al éxito de Kiss FM muchas emisoras han copiado su fórmula: canciones actuales junto a clásicas o añejas. Las mismas. Así, siempre ponen la misma puta canción de los Doors en todos los putos diales o la puta canción de Luka, que era de mis favoritas y ahora la aborrezco. Cabrones.

Otro abrazo!

R. dijo...

Sí lo edité un poco, anónimo. Es lo que tiene escribir los post sin haber dormido prácticamente.

Un saludo!

una más... dijo...

R. ! Los olvidados te saludan... no voy a decir nada de lo escrito, más q nada porque no estoy en condiciones de ser objetiva en este momento creo q deprimiría más q otra cosa y nada más lejos de mi intención.. sólo quería besarte, esto ha sido una mera excusa jajaj
Muakas!

Princesa Ono dijo...

Ya lo dijo el arriero, sí. No hay que llegar primero, sino hay que saber llegar... Qué gran frase y qué gran verdad.

R. dijo...

Bienvenida a tu casa, madraza!

Aquí estamos para lo que gustes, guapa. Celebro que, aunque triste, regreses a la blogosfera.

Muakas, una!

R. dijo...

Pues sí, ono. El arriero tiene razón. Hay que saber llegar.

Besos, guapa!