viernes, 11 de marzo de 2011

Es imposible masturbarse y escribir correctamente

Uno.

Entonces el psicólogo me dijo: "Tener metas que sean realizables. Esa es la clave. La gente que no se pone metas alcanzables lo pasa mal. Luego llegan a los 30 y están muy perdidos". Y usted se forra, claro. ¿Cómo? Sí, que a usted, digo, le viene de maravilla que la gente, sus pacientes al fin y al cabo, no alcancen sus metas. Son treinta y cinco euros la hora, ¿me equivoco?

Era la primera vez que visitaba a un especialista. Por aquella época me había dado por no comer como me podía haber dado por beber absenta o pincharme heroína. Quiero decir que mi problema no era la comida, sino la desgana vital. La falta, en fin, de una meta (i)realizable.

Todos los trabajos, de hecho, se basan en la desgracia ajena, recuerdo que maticé después por aquello de minimizar su culpa. No era un mal tipo. Todo lo contrario. Pero era mi primer día, como les cuento, y estaba a la defensiva. No hay que fiarse de los extraños, me decían a mí de pequeño. Y eso hacía. No fiarme: sin estafas, robos o asesinatos no habría abogados; como tampoco existirían psiquiatras si Freud no hubiese pontificado sobre el pene y el ego. Así están todos de acomplejados. Y hay todavía más ejemplos, doctor: los médicos, sin paradas cardiorespiratorias, no serían médicos. Y cómo no, los periodistas, ah, los periodistas. Aunque éstos se conforman simplemente con vivir. Con estar.

No digo, válgame, que todas estas profesiones -y también muchas otras- no sean necesarias. A veces hasta encomiables. No. A lo que me refiero es a que la miseria es la madre de todas las especialidades. Y eso es un hecho objetivo. Los técnicos trabajan porque se rompen cosas, a veces de forma programada. Y usted, como ellos, cobra por arreglarlas.

No apuntó nada de lo que le dije. Yo esperaba que, sagaz, encontrara en mis planteamientos algún atisbo de delirio o tal vez de psicopatía. Acaso algo grave que relatarles a ustedes años más tarde. Hoy, sin ir más lejos. Pero al final ni lo uno ni lo otro, caray. "A ti lo que te pasa", me diagnosticó en plan tabernero, "es que le das muchas vueltas al coco y encima tienes mucho tiempo libre". Y añadió, profesional, que estaba bien que pensara y todo eso, pero que debía llevarlo hacia un terreno más productivo. De nuevo, la meta. Carl Lewis.

"A ti, qué te gusta hacer en la vida", me preguntó sin interrogantes. Afirmando. ¿A mí? Masturbarme. ¿Y algo más? Escribir. ¿Has probado a masturbarte mientras escribes? No tengo tantas manos, doctor, pero la verdad que estaría muy bien. Ya tienes una meta, zanjó. Ahora sólo tienes que alcanzarla.

Y aquí me tienen, alcanzándome.

Dos.

A veces cuando me despierto no encuentro mis gafas. En ese momento, comienza una absurda búsqueda por toda la casa donde escudriño cada rincón -a un milímetro de distancia y sospechando de cualquier objeto- sin dar, coño, con las putas lentes. Me ocurre tantas veces. Lo peor es que antes de acostarme planifico un lugar seguro y fijo donde poner mis gafas. Aunque luego, maldita sea, sí que es verdad que las acabo dejando donde me pilla Morfeo. Así me va.

Les cuento esto porque la sensación que tengo estos días se parece mucho a la impotencia que siento al buscar ciego mis anteojos. Tercer sinónimo, tendrán queja.

Me despierto, digo, y no sé dónde he puesto mis ganas. Llevo varios días así: con la nariz pegada al espejo. Y eso que ayer mismo, las llevaba puestas.

Tres.

Soy un tipo generoso que no comunista. Lo mío es mío, que para eso lo he sudado y trabajado. Y de eso, yo decido lo que dejo, presto, regalo o financio. Más o menos como los catalanes con el tema de los impuestos. Cada cual elige dar o recibir. Aunque no me cuesta, eso sí, aflojar por otros. Llámense amigos u organismos varios. Lo que no acepto de ninguna de las maneras es que una pija disfrazada de altermundista me llame egoísta, oiga. 

Me sucedió el otro día. Una rubia estupenda con perlas y botas de terciopelo me abordó por la calle y me solicitó liquidez para financiar los polvos del oso pardo -o alguna otra especie por el estilo-, con su parienta u otras osas, a fin de perpetuarse. Y echarse, ya puestos, el cigarrito de después. Tengo prisa, me excusé. Y era verdad. Sólo que entonces ella lo dijo. Me dijo: "Será egoísta". Y el tiempo, como la primera vez que te besé, se detuvo en ese instante para mí: "A ti te suda el coño los osos pardos, el océano pacífico y las ballenas. No estás aquí de forma altruista, te pagan por captar socios. Así que no me vengas con mierdas. Que colaboro con tu oenegé desde mucho antes de que tú jugaras a ser hippie". 

Y ahí se quedó la cosa. Tenía prisa, ya les digo.

Cuatro.

Eds iomposiñble mawsturbharse y rescribir corredctamdsdSA.


Lámina de Federico Taboada

26 comentarios:

R. dijo...

Cumplo 600 post. Muchas gracias por seguir ahí, a pesar de.

Se os quiere,

R.

perroandaluz dijo...

Felicidades. Hacía tiempo que no me dejaba caer por aquí. Veo que sigues haciendo disfrutar al que te lee.
Sigue practicando.

Palabra: "puden" (pudendo?)

Iria dijo...

Jamas había pensado eso de que todas la especialidaddes surgen de la desgracia ajena. La mia es otro buen ejemplo.

Una vez mas, genial la entrada. Un saludiño

Guti dijo...

Me ha hecho pensar eso de que todas las profesiones se basan en la desgracia ajena. La verdad es que tienes razón.
Dentro de otros 600 posts espero estar por aquí para comentar.
Un abrazo.

Charlota dijo...

Buah, sin palabras.

Si algún dia escribes un libro no te olvides de hacérmelo saber.

Charlota dijo...

Por cierto, muchas felicidades por tus 600 post.

Anónimo dijo...

Felicidades con hache, nunca dejes de escribir :)

Mónica dijo...

No le des vueltas al coco.
Nunca econtraba las llaves, hasta que decidí dejarlas siempre en el mismo sitio. Corregir lo que hay que arreglar.

La Arpía Milenaria dijo...

Voy a quedarme otros 600 post. a ver si consigues..mmmm... encontrar los espejuelos con más facilidad. Felicidades R.

Sr. Silencio dijo...

Muy buena entrada para celebrar los 600 posts. Me ha sacado una sonrisa. ¡Felicidades! (Por sacarme la sonrisa no, por los 600).

M. dijo...

gracias a ti por seguir aquí, a pesar de.
por miles de posts más!

un besazo tristefeliz:

rombo dijo...

Hacía mucho que no pasaba por aquí, y me había olvidado lo bien que escribes...
Esto...si no puedes escribir mientras te masturbas, pide ayuda, y ya verás que bien...
Un saludo.

Sertino dijo...

Enhorabuena por tus 600 post, a ver si llegas a los 1.000 y lo celebras.

Sertino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
R. dijo...

Muchas gracias, perro. En eso estamos. Un poco cada día.

Un abrazo!

R. dijo...

Algunas sí. En tu caso, iria, me temo que también. Aunque como ya te dije, es una de las que considero más necesarias. Así que muchas gracias por salvarles la vida.

Bicos!

R. dijo...

La verdad que da que pensar, guti. De la miseria nacen muchos de los trabajos actuales.

Con tenerte por aquí en el 601 a mí ya me vale.

Un abrazo!

R. dijo...

Muchas gracias, charlota. No dudes que si se da ese caso, te enviaré un ejemplar donde me digas. Aunque aún queda para eso. Ojalá.

De momento, te envío un besazo.

Muak!

R. dijo...

Muchas gracias, anónimo. Descuida que aún me quedan muchas teclas que gastar...

Besos con hache!

;)

R. dijo...

Es el coco el que me da vueltas muchas veces a mí, moni.

Seguiré, no obstante, tu consejo.

Sabía yo que eras una sabia en esto.

Besos, guapa!

R. dijo...

Espero que no tarde tanto en dar con ellos, arpía. Pero se agradece que te quedes ese tiempo.

Un besazo, guapetona!

R. dijo...

Gracias, mister silencio. Me alegra haberte arrancado una sonrisa. De eso se trata muchas veces.

Un saludo!

R. dijo...

De nada, M. Por otros 600 días tristefelices.

;)

Un besote!

R. dijo...

Gracias Rombo. Cierto, consultaré con mi especialista en esos temas.

Un saludo!

R. dijo...

Como he dicho antes, sertino, con llegar a los 601 me conformo. Poco a poco.

Un saludo!

Anónimo dijo...

q t cunda