martes, 19 de octubre de 2010

Amar sobre plano

Una vez conocí a un tipo que compró un piso sobre plano y jamás vio su vivienda construida. Al poco tiempo, la constructora encargada de tal menester quebró y lo único tridimensional que obtuvo el buen hombre -Manuel recuerdo que se llamaba- fueron un puñado de ladrillos que no llegaban a dos pisos y lo que se suponía iba a ser el tejado. Lo peor es que el fulano, cuarentón y divorciado, estaba alojado en casa de sus padres, justo enfrente de la explanada donde, creía, iba a edificarse su casa. Se imaginan el percal.

Pienso ahora en ello y no puedo evitar encontrar cierto símil con el amor . No en vano, enamorarse es verse también proyectado sobre el diseño de una realidad todavía por levantarse y, más aún, mantenerse. Es, en fin, invertir todos tus ahorros, los de una vida que se dice pronto, y especular con ellos. Quién sabe lo que sucederá.

No hay garantía de nada. Y a diferencia de la circunstancia que les cito, cuando Cupido se declara en bancarrota, nadie se hace cargo del asunto. Por no haber, no hay ni un mal perito que evalúe los daños ocasionados. Y mucho menos una compensación de índole sentimental. Como tampoco existe la posibilidad de recuperar o amortizar parte de la inversión desplegada.  Es lo que hay, amigo. Nada es para siempre. Se nos gastó el amor de tanto usarlo. Etcétera, etcétera.

Por eso estoy acojonado, así en confidencia. Y es que resulta que actualmente estoy en la misma situación que el pobre Manuel. Como él, yo también me he visto dentro de un plano: la escala de su cuerpo. La longitud justa de piel donde ha de erizarse mi futuro, se supone. Y al igual que Manuel, temo que la vida me paralice las obras -el corazón- y al asomarme a la memoria tan sólo encuentre un proyecto a medio construir. Acaso dos pisos de promesas mal fraguadas.

Veremos.



Imagen de http://www.joyasrurales.com/

22 comentarios:

Anónimo dijo...

me hacen a mi eso y mato al constructor, al jefe de obra, al arquitecto y a la madre de todos.

buena entrada, amigo.

R. dijo...

El jefe de obra y el arquitecto no tienen culpa de nada, anónimo. Al constructor puedes liquidarlo si quieres.

Muchas gracias!!

un saludo, psicokiller.

david dijo...

No todas las constructoras quiebran, las hay que llegan a construir pisos sólidos y duraderos.Un abrazo

Wendolina. dijo...

Tío, Rodris, estamos conectadísimos. Yo también estoy acojonada. Por muchos libros de Lucía Etxebarría que me haya leído no estoy a salvo. De todos modos soy una kamikaze en múltiples sentidos y entre el dolor y la nada yo también elijo el dolor. A ver si hablamos.

Un beso¡¡¡¡¡

Proyecto de Escritora dijo...

Bueno, en ambos temas tenemos que confiar en terceros para que vaya del plano a al realidad. No cabe otra. Confiar. De todos modos y en ambos casos, yo siempre recomiendo calma y paciencia, ya que solo el tiempo pone todo en su sitio.

Disfruta del camino y lo demás, ya se verá.

;)

Besos.

PD: (Casi chunga), no deberías mirar de vez en cuando el correo?? que perro que eres...

:P

Mónica dijo...

La escala de su cuerpo, la longitud justa de su piel...

Guti dijo...

Es curioso pero ya estoy alejado de planos. Me refiero de planos tanto de pisos como en el amor. ¿Tan viejo soy?
Saludos R.

Shigella dijo...

Estaría bien que en vez de un piso te encontraras con una catedral... (eso sí que no dé mucho miedo ;P)

R. dijo...

Tienes razón, David. Y espero que ese sea mi caso. Que esta vez la constructora no me deje colgado, y aguante la estructura un tiempo largo. Toda la vida, por ejemplo.

Muchas gracias!

un abrazo, neo!

R. dijo...

jajajajajjajaja al contrario, estamos más jodidos que nunca, wendolina. Expuestos como pocas veces. En pelota viva, vaya.

Y lo feliz que somos, eh?

estoy contigo, yo también me quedo con el dolor y deshecho la nada. el vértigo de saberse vivo.

Expuesto, vaya.

sí, hay que juntarnos y cervecear, guaje!

un beso, guapa!

R. dijo...

Sí, tienes toda la razón del mundo, escritora: confiar, no queda otra. Y mientras, disfrutar del camino, como bien dices.

Te he respondido. Soy perruno pero no tanto jeje. Por cierto, este fin de semana, jaleo. No te digo más. Vete haciendo un hueco para los gin tonic, a ti que te gustan los sabores fuertes jeje


besos, guapetona!

R. dijo...

Eso mismo, mónica.

Un beso a escala. Justo.

R. dijo...

No eres viejo, guti. Eres experimentado, vivido. Que es distinto.

Un abrazo joven!

R. dijo...

O ya puestos, un estadio de fútbol. A lo grande!

Sabes que las catedrales, y esa en concreto, me dan miedico. Mucho.


Muack, guapa!

MISION: Que se corte las pelotas! dijo...

No se si queria leer esto...
me dejo medio "off line" (ya que no se como llamar al estado que provoco en mi)

Pero bueno, me quedo con lo que dijo: david
"No todas las constructoras quiebran, las hay que llegan a construir pisos sólidos y duraderos.Un abrazo"


Paso a seguirte

R. dijo...

Vaya, misión, siento que te dejara off. Pero bueno, hagamos caso a David, que sabe de esto.

Un beso fuerte y gracias!

esta es tu casa!

Wendolina. dijo...

Pues mira, el viernes que viene toca Chaouen en Galileo y yo voy, plantéatelo¡¡¡¡

Pero bien jodidos¡¡¡ jajaja

R. dijo...

Tengo el fin de semana que viene ocupado y fuera de cobertura

pero hay que vernos en algún concierto, wendolina. o en el msn que hace ya mucho que no hablamos de urrutia y sus pañuelos.


jodidos pero contentos, que canta aquella.

y en este caso, muy jodido y muy contento.


besos y bragas de encaje

Charlotte dijo...

Hay cosas que son cuestión de fe, por eso aterran y fascinan a partes iguales.

Un besito.

R. dijo...

Pues sí, charlotte. No queda otra que creer y tener fe. Fe en que esta vez todo saldrá bien.

Vértigo y miedo a partes iguales. Pero más lo primero que lo segundo.
Y sobre todo, fascinación. Mucha.

Gracias por el apoyo jeje

otro besito!

Sylvia dijo...

Hace tiempo que no deambulaba por la blogosfera, pero vuelvo y me reencuentro con tus escritos...Genial este post...vamos real como la vida misma...
A quien dices que hay que reclamar???

Un saludete y hasta muy pronto

R. dijo...

Mucho me temo que la vida, en estos casos, no se hace responsable.

Muchas gracias, Sylvia. Celebro tu vuelta.

Besos, guapa!