martes, 11 de mayo de 2010

El fracaso dignifica

Siempre que fracaso, no acierto, tengo un mal día o me levanto con el pie izquierdo, me acuerdo de otros muchos que también tuvieron lo suyo. Leonardo da Vinci, por ejemplo, que entre otras muchas cosas inventó la servilleta, en tiempos en que la gente solía limpiarse con el mantel. Algo que no cambió con la llegada de ese pequeño rectángulo de celulosa. Tal fue el caso, que el día de su puesta en práctica, el bueno de Leonardo se escondió tras una pared y dispuestas las servilletas sobre la mesa, esperó a que llegaran los comensales. Sin embargo, estos al ver el inaudito trozo de papel no supieron muy bien qué hacer con él. Algunos se sonaron los mocos, otros se lo lanzaron entre ellos, y no pocos se lo pusieron bajos sus nalgas; envolviendo, así, sus posaderas.

Y el pobre da Vinci, que lo único que quería era que la gente no se limpiase en el mantel, algo que quieren, por extensión, todas las madres y abuelas del mundo, inventoras o no, vio desde su pequeño rincón cómo su ingenio era usado con sorna e incomprensión. Una putada, la verdad.

Como el pobre tipo que inventó los sobres de azúcar alargados. Esto ya dentro del cajón de las leyendas urbanas. Yo se lo cuento y ustedes ven si se lo creen o no: resulta, dicen, que un fulano cualquiera, usted mismo, al ver cómo los sobres de azúcar normales-rectangulares de toda la vida- acababan siempre desmenuzados y, por tanto, ensuciando más de la cuenta, decidió crear un sistema mediante el cual se pudiese abrir el envoltorio de una sola vez y derramar el azúcar, sin desligar ninguna de sus partes.

Piensen en la manera que abren los sobres de azúcar, normalmente separando la parte de arriba del resto. Y ahora visualicen esos sobres alargados, por lo general rojos, que sirven a veces en las cafeterías. Bien, ¿se sitúan? Pues ahora díganme cómo los abren. Efectivamente: rompiendo la parte de arriba, y seccionando la cabeza del tronco, en lugar de hacer una abertura en el medio y echar todo el contenido sin descuartizar el sobre. Pues esto mismo veánlo ahora desde la perspectiva de un tipo, se supone, que se rompe los cuernos para que los camareros no tengan que recoger inútilmente pedacitos de papel, y al ir a constatar si su invento es efectivo comprueba desgraciado que la gente se pasa su sistema por el forro, y abre el sobrecito de marras justamente al contrario. ¿Se meten en el papel? ¿Sí? ¿Verdad que dan ganas de pegarse un tiro? ¿A qué sí? Pues eso mismo hizo él, según cuenta la leyenda. Suicidarse al ver que la cabra tiraba al monte.

En fin. Que el fracaso dignifica. Humaniza a la persona o, en este caso, a su leyenda. ¿Y el friqui de erre por qué carajo nos cuenta esto?, dirán ustedes. Pues la cosa viene porque hoy me ha llegado una carta de una editorial rechazando un pequeño poemario que les envié. Y me he sentido un poco como da Vinci con su servilleta. O el tipo este del azúcar. O siguiendo con la estela de personajes que fracasaron estrepitosamente en algún momento de sus vidas, y por citar un ejemplo más literario, como el escritor y periodista estadounidense, Ernest Hemingway; el cual, antes de publicar su primera novela, fue rechazado 27 veces, por 27 editoriales distintas. Aunque este, al contrario que el otro, no se suicidó. Al menos no en ese momento. Luego ya sí. Siete años después de ganar el premio Nobel, siendo concretos, el autor de Por quién doblan las campanas se pegó un tiro en la cabeza. Pero antes de eso y como buen sparring-Hemingway lo fue de varios boxeadores-aguantó, ya digo, 27 asaltos.

Yo llevo uno, pero aún no me han tumbado.




Imágenes de www.flickr.com/photos/batiburrillo, 86400.es y www.plataformasinc.es

19 comentarios:

Nefertiti dijo...

Ánimo R, que lo que hoy se ve muy negro, mañana clarea.
Besosssssssssssss

Onomatopeya dijo...

Eso no es un fracaso. Eso es que has dado con alguien que no aprecia tu arte. El fracasado es él. Lo mismo que todos esos fracasados que rechazaron a Hemingway y después descubrieron en qué se convirtió. Ánimo y sigue probando suerte en otras editoriales. Y sobre todo avísanos cuando te publiquen (cosa que pasará tarde o temprano). Besos, consonante sonora

s'il vous plaît dijo...

Yo hoy, tampoco estoy muy bien.Me desvelo a las 4 horas 3o minutos. Me levanto esta mañana y niebla. No he dormido las horas adecuadas y ...Es cierto lo que dice Onoma.
Me gusta la máxima querer es poder. Somos lo que pensamos...

david dijo...

Ánimo ya puestos solo te quedan 26 intentos más, si al final consigues un premio Nobel.... no está mal la espera.
Y sí llevas razón la cabra siempre tira al monte, yo el día que la pille....

perroandaluz dijo...

Los más grandes literatos (no todos) han sido parias, pobres, mal vistos... Bukowski también sabía lo que era que le dieran en un ring y en la vida...Lorca tuvo que dedicarse al teatro porque la poesía no le daba de comer...Kafka tenía que vender seguros y escribía durante la noche... Cervantes administraba cuentas y era tan malo que fue al trullo porque no le salían las cuentas.
Tu eres bueno, tío, los demás tal vez no tanto.
Un abrazo y que no te tumben.
Ray Loriga también se ha subido a un ring a veces, pero creo que no hablamos de la misma talla.

PD Y no tengo ni idea de literatura, conste.

R. dijo...

Muchas gracias, faraona!!!


besotes guapa!

R. dijo...

Bueno, fracasados no, ono. Que no a todo el mundo le puedes gustar. cada cual es muy libre de tener sus gustos y manías. aunque los que rechazaron a hemingway eran todos unos linces jeje

seguiré en la brecha, quien la sigue la consigue.

vale, os aviso.

besotes princesa

R. dijo...

Así es s´il. somos lo que pensamos. resumen perfectamente toda esta lucha vital.


vaya, espero que hoy estés mejor y puedas dormir del tirón.

un abrazo

R. dijo...

si gano un nobel, david, me bajaré los pantalones y haré un calvo.

pa que vean que tengo el culo pelao y que soy un currante. Creo que es lo que deberían hacer todos los galardonados. Demostrar que han luchado por conseguir sus sueños.

un abrazo


putas cabras, sí.

R. dijo...

Ray Loriga es un peso pesado. yo soy amateur y ni eso. y todos los que has citado, putos genios.


pero sé caer. y eso me ayuda a mantenerme en pie, perro.

gracias por tus palabras!

un abrazo!

Paz dijo...

Que te ha pasado?Que ha hecho que estes asi? Venga levantate y animo porque seguro que de esta sales ;) como bien dice una cancion: nunca una noche vencio a un amanecer

Charlota dijo...

Estoy de acuerdo con muchos comentarios que ya te han escrito.

Que no te tumben, que vales mucho.

Besos!!

R. dijo...

Qué buena frase ésa, paz.


me lo apunto. besotes, guapa!

R. dijo...

Aquí sigo, dándole a la tecla, charlota.

al menos que les cueste tumbarme.

un besote, guapa!

rombo dijo...

He venido a curiosear... Ha sido interesante.

rombo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
R. dijo...

Gracias Rombo. ya somos dos los curiosos.


un saludo!

Proyecto de Escritora dijo...

Bueno, y esperemos que no lo hagan ni con unos cuantos rechazos más. La gracia está en que todos sufrimos rechazos de algún tipo y cagadas varias. Y si lo han sufrido hasta los grandes genios, que no nos quedará a nosotros.
Además si tus fracasos los cuentas con tanta gracia como ésta, tampoco es que lo sea mucho.
Vuelve a mandar tu poemario a otra editorial (o dale otro vistazo que a lo mejor queda algo que se pueda corregir) y ya está. Tropezarse, caer y volverse a levantar.
Me ha encantado la entrada (aunque el final haya sido malo para ti) pero pronto seguro que cambia ;)

Besos!!

R. dijo...

Y qué lo digas, escritora. si los grandes sufrieron, qué no nos quedará a los humildes que aspiramos a.

te copio el consejo: revisaré el poemario, lo corregiré y lo mandaré a otras 26 editoriales.

gracias por los ánimos. sí, la vida con humor es menos desgraciada. es mejor morirse de risa, que suicidarse, la verdad.

un besote guapetona!!!