jueves, 29 de abril de 2010

Eufemismos y putas

Leo en la página del AS, que "Zahia, la joven con la que el futbolista francés Franck Ribéry supuestamente mantuvo relaciones sexuales cuando ella era menor, insiste en que no es una prostituta sino una "chica de compañía" puesto que no espera a sus clientes "en la acera" sino que ella sale de fiesta y recibe proposiciones, por lo que niega depender de una red de proxenetismo". Tras lo cual, cojo anonadado el diccionario de la Real Academia Española y miro a ver qué significa el término: "prostituta", antes de dar por supuesto que es toda mujer que obtiene una compensación económica -en la acera, en su casa, en los reservados de una discoteca- por mantener relaciones sexuales con un hombre, dos, tres, o una selección entera de machos en celo.

Hecho lo cual compruebo que, efectivamente, prestiputa es toda aquella persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero. Já, sigo en forma. Entonces, ¿qué carajo es una chica de compañía? Pues alguien que no necesariamente está obligada a tener relaciones sexuales con su cliente, me concreta una amiga. Por ejemplo, pueden ir a cenar, a una convención y al final dos besitos y para casa, añade esta. Pero la tal Zahia, inquiero yo, a lo que se refiere es a que ella no espera a sus clientes en la acera, como una puta barata le falta añadir, si no que recibe las proposiciones a pie de pista. Vamos, que igualmente se espatarra por dinero. Como mis buenas amigas Clara, Mariana y Sofía, que algo más humildes y un poco más puteadas, esperan a sus presas en la puta, con perdón, calle.

Esto me recuerda al chiste del maricón y el gay. Se lo cuento así, de memoria: Le dice un hijo a su padre: Papá soy gay. A lo que el padre, muy serio, le contesta: ¿Trabajas en la tele, tienes un chalet, un yate, o un porsche? No, soy mileurista, ya lo sabes. Pues entonces tú no eres gay, tú eres maricón.

Los eufemismos, ya saben. Que los carga el diablo.

Otro día, si quieren, hablamos de los futbolistas millonarios que follan pagando. Aunque con el careto de Ribéry, no me extraña. Como dice mi amiga, experta en prostitución: "A muchos de estos tipos les sobra el dinero, pero les faltan otras cosas básicas".



Imagen de pajarracos.es

miércoles, 28 de abril de 2010

No hubo remontada

Sé que les parecerá absurdo y hasta ilógico que alguien de mi talla intelectual, já, se encuentre en estos momentos abatido por la eliminación del Barcelona de la Liga de Campeones. Pero la verdad es que lo estoy. Y mucho. Y no por aquello de que la final se jugase en el Bernabéu, sino por quién nos ha impedido disputarla. El Inter de Milán: un equipo que juega con nueve defensas, un portero y un delantero. Lo siento, pero esta vez no puedo ser deportivo. Hoy no ha ganado nadie, hoy ha perdido el fútbol. Porque si la continuiad del balompié dependiera de conjuntos así, parcos en juego y ganas, este deporte se habría extinguido hace tiempo. El catennacio es un fútbol estéril, incapaz de fecundar espectáculo. Botasflojas, como son. Por eso espero y deseo que el Bayern de Múnich, el otro club clasificado, vengue a todos los aficionados al buen juego -merengues, culés, colchoneros, reds, gunners-, y le de una lección a los interistas.

Y es que el fútbol no merece este trato.




Imagen de fashionvictimsbcn.blogspot.com

Yonquis de diseño


El otro día zapeando di de bruces con un programa que hizo que se me cayera la magdalena en la leche y se me reblandeciera por completo. Les cuento. Resulta que la cadena Cuatro ha decidido rizar el rizo de la telerrealidad, y se ha sacado de la chistera un gran hermano de yonquis. No de putas y chulos de estas, que era a lo que estábamos acostumbrados. No. Esta vez la cosa va de adictos; así se llama, de hecho, el adefesio televisivo: "Soy adicto". Simple y contundente. Y hasta pegadizo el título, oye. De esos que se recuerdan fácilmente, como la extinta, pena penita pena, canción de verano. Soy adicto, de sangre caliente en tu piel, lalalá.

El problema, llámenme moralista, es que lo de la papela y las cámaras infrarrojas sobra. No está bien, vaya, frivolizar con un problema que afecta a tantas familias, y, sobre todo, que causa tanta ruina. Basta con estudiar por encima la discografía de Los Chichos, Los Chunguitos, o Los Calis para saber de qué va la vaina. Que la droga mata, lo sabe hasta el último que se chuta, que no necesita, por otro lado, que lo encierren y lo ayuden a dexintosicarse, previo share. Porque imagino que si el programa no rula, lo que rulará será otra cosa; ya sin cámaras y en la puta calle. O en el puto descampado, siendo correctos.

Qué quieren qué les diga. A mí este tufillo solidario para con los yonquis me huele a 'chino'. No me creo ni fumado este buen rollismo; este afán altruista de la cadena de querer rehabilitarles por la jeta. O por la vena. Esto es televisión. Aquí cada minuto cuesta un huevo. Y más con la TDT, donde uno puede zapear, como es el caso, y pasar de drogadictos con el mono a alargadores de penes, en cuestión de canales. Vamos, que hay que enganchar, nunca mejor dicho, al espectador. Y que no se vaya de la vera, verita, vera.

En eso pensaba cuando me topé con el programa. En eso, y en el casting. Porque imagínense el proceso de selección de los susodichos. Por lo poco que vi, se trataba de yonquis guapos. Nada de costras ni babilla colgando. No. Estos eran yonquis de diseño. Yonquis Philippe Starck. Es decir, drogatas que daban bien en tele. Para lo cual, imagino, debieron desechar a otros tantos, que, precisamente por ser adictos, salían borrosos o más feos. Y esto me toca los cojones. Porque si la idea es hacer un gran hermano de toxicómanos, lo suyo es irse a Pitis, o la Rosilla, y hacer las cosas como dios manda. Y no esta versión pijiyonqui del formato orwelliano, que para más inri, leo en la web, sólo va a durar cuatro semanas.

Esto me reafirma en mis pensamientos: el fin de toda esta mezcla mal cortada no es curar a los enfermos, como cabría pensar, sino sanear puntualmente las cuentas, o el bolsillo de algún pez gordo, a costa de un formato, se supone, transgresor. Porque a mí que no me cuenten historias de princesas cocainómanas. Si hasta ofrecen la posibilidad de votar en su página web, ¿qué invento es este?

En fin. Que tras los ninis de los huevos-a los que sin duda exterminaría-llegan estos de Cuatro y se la devuelven, creen, a los de La Sexta con un formato diferente, cuasipolémico. Aunque puestos a ser progretas y desenfadados, yo habría sugerido el colmo de los realities. Algo nuevo e inimaginable: un gran hermano de familiares de víctimas de ETA y familiares de presos etarras. Con dos cojones y una antena. Eso sí que sería telerrealidad, no me digan que no.


Y de regalo, por haber sido tan buenos y no haberse metido nada durante la lectura de este post, esta canción der Queco:






Imagen de elbuenaviador.blogspot.com

domingo, 25 de abril de 2010

Cosas que no deberían pasar


Son cosas que pasan, me digo mientras escucho a la chica romper con su novio por teléfono. Estoy sentado en un banco esperando a un rollete, y les he pillado discutiendo. Ella está a escasos dos metros de mí, y cualquier moralista y amigo/a de lo correcto dirá que ya podría discutir tapándose la boca, como hacen a veces los políticos, o hablar más bajo y no a grito pelao como es el caso, que a los demás no nos importa que ella se haya enterado por un mensaje equivocado que su churri se la ha dado con otra. Eso, al menos, es lo que oigo de boca de una señora que, contradicciones aparte, no le quita tímpano a la muchacha. La muy puta. Lo siento pero odio a este tipo de personas; las que tratan de conciliar lo chismoso con lo decoroso. Elige, so guarra: o te vas o te quedas, pero con todas las consecuencias.

Y en esas estoy, insisto, increpando mentalmente a la susodicha maruja que para más inri creo que es la misma hijadelagranputa de la bronca por la crisis, cuando oigo una frase de la chica que me hace volver sobre sus palabras:"Soy un ser humano y me merezco una persona mejor, que me quiera, me cuide, me trate bien, me respete y me valore como tal", le dice ahora entre sollozos al tipo que está al otro lado de la línea, y, supongo que todavía, tras su corazón.

La miro y siento pena. Pena de ella y de la cantidad de personas, seres humanos todos y todas, que, como esta chica, merecen, acaso, otra vida diferente; con un guión distinto y otros personajes principales. Y que por una vez, joder, coman perdices y no acelgas. Y que su príncipe azul no les destiña el ánimo, ni la princesa les salga rana. Un final como dios manda, tipo película moña de Meg Ryan.

Yo también merezco a alguien mejor, recapacito. Y al caer en la cuenta de la situación me levanto y me marcho.



Imagen de laultimapartida.blogspot.com

Una pregunta retórica


Estoy hasta los huevos de este país de mierda también llamado España, donde los políticos corruptos pagan sus fianzas con el dinero robado, malversado, untado, o hecho fajos por obra y gracia de la santa y estúpida ciudadanía que los vota, unos, y los aguanta, otros. Porque en Hespaña, con h de hijos de la gran puta, siempre ganan los mismos sinvergüenzas y canallas. Los Gurtel, con ge de gentuza, y Los Filesa, con efe de fariseos. Es igual. Quien más, quien menos, ministro o ministrable, tiene un chalecito a nombre del pueblo, que ejerce, ingenuo y sin conocimiento de causa o con toda ella-encima de puta pongo la cama-, de testaferro de todas sus tropelías. Porque aquí ser honrado o parecerlo es igual que comer lechuga en un bufet libre. De gilipollas profundo. Entre tanta grasaza política, uno se pregunta: ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando a chorizos y ladrones, meapilas, mediocres, ruines y zafios? ¿Hasta cuándo, joder? ¿No habrá un puto juez en este país injusto por naturaleza y cainita por vocación, donde los robaperas se pudren en la cárcel por cuatro gramos y estos soplagaitas se van de rositas, cuando no de lumis y a costa del erario público, que tenga, estimo, los cojones u ovarios suficientes para decir esta toga es mía y estos grilletes tuyos?



No se molesten en responder.





Imagen de http://img529.imageshack.us/

Unos duendes me han okupado el blog

Aviso a navegantes. Unos duendes, sin duda cabronazos, me han okupado el blog y están saboteándome las entradas y los comentarios. De manera, que muchos post y no pocos comentarios desaparecen por arte de birlibirloque, sin que yo medie en el asunto.

He quitado la moderación de comentarios a ver si con la presión popular se marchan de una vez, y me dejan tranquilo.

Pido disculpas por los daños que les haya podido ocasionar escribirme-o insultarme-y no ver el merecido reconocimiento. Espero poder seguir contando con ustedes.

Un abrazo,

R.




Edito: están apareciendo los post que había escrito (el de los políticos corruptos y el de la chica que merecía a alguien mejor), lo que no terminan de salir son los comentarios pasados. Los recientes, sí.

Sepa dios. No hay quien entienda a los duendes.

sábado, 24 de abril de 2010

El pollo de Evo


"El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres".


Evo Morales, presidente de Bolivia.


Mira que me caía bien este tipo. Su hazaña-haber llegado al poder siendo un indígena cuasianalfabeto-me parecía loable y sobre todo romántica. Lo de los parias de la tierra y todo eso. Pero uno lee este tipo de declaraciones y se plantea ciertas cosas: si es o no conveniente que todo quisqui pueda presentarse a unas elecciones democráticas. Y ser elegido presidente. No sé. Para todo hay que valer en esta perra vida. Más cuando el puesto es de tan alta graduación. Madame de una casa de putas. Ahí es nada. Aunque luego te pongas un jersey y estés como Evo por su casa. Y el vértigo inicial sea simplemente eso. Vértigo inicial. Sin embargo, soy de los que creen que dirigir un país es algo más que apuntar al mear. No vale cualquiera-Bush, Aznar, Zapatero, Berlusconi-; para esto, considero, hay que saber en el sentido vasto de la palabra, y tener, además, una determinada prestancia. Sin ánimo de ser clasista, oiga, que gañanes hay en todos lados, y de todos los colores. Deformación profesional. Pero es que, como en el Risk, están en juego los designios de tu pequeño imperio. Y más aún: el ridículo de tus gentes. Porque lo malo de este mundo globalizado es que todo se ve, se escucha y se sabe. Como un micrófono abierto, que pensabas cerrado. Y la ignorancia, de este modo, se magnifica. Al margen de que la agenda de un presidente está salpicada de temas propios y ajenos. No sólo de impuestos viven los caudillos, también han de cortar bandas en lejanos y exóticos países. Representación lo llaman. Aquí es el Rey, que válgame. Y en Bolivia, Evo, que además de referirse a la homosexualidad como una desviación y relacionarla con el consumo de pollo transgénico, el lumbreras dice que en Europa casi todos somos calvos por las cosas que comemos. Vamos, que en indigelandia no hay frentes despejadas. Y me temo que tampoco lúcidas.

En fin, que me caía bien este tipo. Con su jerseicito y su canesú. No obstante, da la casualidad de que debajo de mi casa hay un Día, donde venden unos pollos espléndidos. Envasados con el culo en pompa, listos para endiñarles el limón y traca-traca. Y, claro, es incompatible lo uno con lo otro.

Lo gastronómico con lo estúpido.



Imagen de http://www.rtve.es

viernes, 23 de abril de 2010

Ensayo sobre el culo (femenino)


Soy un tipo sencillo. De gustos sencillos. Y vicios aún más livianos: me gusta leer, escribir, la cerveza fría, el chocolate, el sexo, y mirar culos por la calle. Esto último no me gusta. Me apasiona. Creo que dios o quien fuese puso los culos en el mundo-orondos, respingones, tragones y escondidos-para compensar tanta guerra y tanto desatino. Una de cal y otra de arena, diría. Porque cuando una puerta se cierra, una nalga se abre. Porque siempre hay algún culo al que agarrarse. Un trasero que cuando te ve tirado y sin un duro te dice, sube que te llevo. Mientras haya culos, habrá esperanza. Dicen del pecho femenino, qué carajo. La retaguardia. Y si es tipo catenaccio mejor. Dura como dos conchas de tortuga. O blandurria, que te pego leche.

Porque no hay culo feo, sino mujer acomplejada. Porque toda nalga es deseable. Desde América a Asia. En primavera y en invierno. Porque no solo de pan vive el hombre. También habrá que jincarle el diente a un buen trozo de carne.

God save the asses.



Imagen de http://elbuceador.files.wordpress.com

jueves, 22 de abril de 2010

Terminales (y 2)


- Creo que al final no voy a poder abrir mi tienda de tablas de surf.
- ¿Y eso por qué?
- Porque he estado haciendo cálculos y el saldo de la vida me da negativo. Cuando me muera me van a crujir vivo.
- Crujir vivo. Qué ironía.
- Pues ya ves, pero del palo no me salva ni San Pedro. Voy a tener que pagar un huevo.
- Pero, ¿pagar por qué? ¿No se supone que estamos muertos y que ya hemos abonado todo?
- No exactamente. Aunque muertos, la vida continúa. Aquí y en el más allá, donde al llegar hemos de rendir cuentas.
- ¿En plan declaración de la renta?
- Así es. Y según lo que hayas hecho en vida, te saldrá a devolver o a pagar.
- Pero, ¿y si no has vivido lo suficiente y no llegas, digámoslo así, a las vivencias mínimas? ¿Te obligan igualmente a pasar por ventanilla?
- No, no, en ese caso, no. Lo que hacen es dejarte vivir unos años más. Te despiertan del coma. Hacen que los médicos encuentren un donante para ti, etcétera.
- Ah, menos mal. Porque yo voy a cascar con 44.
- Uf, pues estás ahí ahi. Cuarenta años no son ochenta, pero son más de treinta.
- No me jodas, macho, que no he hecho nada reseñable. Nada más que trabajar y trabajar.
- Pues, como a mí, te va a tocar aflojar por todas las cosas que no hiciste estando vivo y pudiste haber hecho. Vamos, por todas las oportunidades que has ido desaprovechando. Que a ver si te crees que morirse sale gratis.
- Joder pues yo creía que...
- ¿Que eso no pasa factura? En este mundo todo se paga.
- ¿Y, y, y, cómo se hace eso del saldo de la vida?
- Muy sencillo: tienes que restar a tus acciones valientes, las cobardes. Es decir, suma todas las veces que lo intentaste y réstale luego las ocasiones en que te echaste atrás.
- Joder, joder, joder. Que me sale negativo. ¡Pero negativo de cojones!
- Ya te lo dije.
- ¿Y entonces si te sale a pagar?
- Dependiendo de los momentos que adeudes, te financian más o menos lo que quieras hacer después de muerto.
- No te entiendo.
- El ictus te ha dejado más tonto de lo que eras. Te explico: tú quieres montar, por ejemplo, una tienda de...
- Muñecas hinchables, ya lo he pensado. Y me encantaría.
- Joder, qué rarito eres. Vale, de muñecas hinchables. Entonces, cuando te mueras, vas y te personas en la ventanilla que te toque por asignación y lo dices: quiero montar una tienda de muñecas hinchables.
- ¿Y qué pasa después?
- La funcionaria coge tu expendiente vital y mira a ver qué saldo tienes. Si resulta que fuiste un tío capaz y audaz en vida, y el balance te sale positivo, te dan más momentos a invertir para la realización de tu proyecto.
- ¿Pero no se hace todo de una vez?
- Qué va, cumplir los sueños cuesta mucho. No se zanja en un momento, hay que intentarlo varias veces, cuando no toda la vida.
- Entiendo.
- Aunque según me cuentas, tendrás que pensar en algo menos sofisticado. Que requiera menos momentos e intentonas. O más barato, en el idioma de los vivos.
- Qué puta mierda.
- Ya ves macho.
- ¿Y qué vamos a hacer?.
- Ya nada. Porque en el tiempo de descuento poco puedes remediar. Habrá que pensar en otra cosa, como te digo, porque el tijeretazo va a ser grande.
- Y yo que creía que morirse era un chollo...
- Según como hayas vivido, sí.




Imagen sacada de gerpuerta.wordpress.com

miércoles, 21 de abril de 2010

"Casi no estoy hablando estos días"



He estado viajando,
casi no estoy hablando estos días,
estos días.
En estos días recordé
las cosas que de ti olvidé y fallé,
y en el tiempo que desperdicié.

Y tuve una amante,
es difícil arriesgarte estos días,
estos días.
Y sigo rodando otra vez,
algo irá mejorando estos días,
estos días.

Un día de estos me sentaré
en una esquina y luego contaré
hasta diez.
No me enfrentes mis fracasos,
aún no los olvidé.
Si crees que tengo miedo de
vivir la vida que antes canté,
sólo estoy cansado de perder siempre.




La canción que mejor me define en estos momentos.


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Nota a pie de página: he sabido de esta joya musical a través del blog: http://enrique-urquijo.blogspot.com/.

sábado, 17 de abril de 2010

Terminales


- ¿Tú qué vas a hacer cuando te mueras?
- No sé, supongo que lo que siempre he querido: abrir una tienda de tablas de surf en primera línea de playa. ¿Y tú?
- Aún no lo sé. Estoy pensándolo.
- Bueno, tienes tiempo.
- Sí, los médicos me dan dos meses de vida.






Imagen de http://laetus.blogia.com

viernes, 16 de abril de 2010

Vendetta

Era mi enésima entrevista de trabajo y, por tanto, estaba ya hasta los cojones de que me psicoanalizaran por toda la cara y sin haberlo pedido. Junto con los porteros de discoteca, los empleados de recursos humanos, considero, deberían ser juzgados por crímenes de lesa dignidad. Y que un juzgado popular, já, decidiese si son o no aptos para desempeñar su inocencia.

Los odio a los muy hijosdeputa. Y es que quién coño se creen que son ellos para prejuzgar así a una persona; basándose simplemente en su ropa, peinado o la manera de cruzar los brazos que tenga esta. Si quieren, ya puestos, me bajo los pantalones y que me escudriñen los bajos fondos. Que ahí también tengo experiencia demostrable. Aunque esta les importe un carajo. Porque a la hora de la verdad, el currículum importa lo que a los sindicatos el paro. Una puta mierda. Hablo dos idiomas, manejo varios programas de diseño gráfico, y tengo dos años y medio de experiencia. Pero siempre que voy a una entrevista me ocurre lo mismo. Llega un momento en que el fulano o fulana, en cuestión, en vez de ahondar en mi biografía laboral, escarba en mi psique. Y claro, por ahí no paso. Primero, porque mi mente es mía y yo decido quién entra y quién no. Y segundo, porque servidor va a una entrevista de trabajo, no a la consulta del psicólogo. Si quieres saber cómo soy-cosa que ni yo mismo sé-tomamos un café y te cuento, me cuentas. O me contratas y juzgas como Santo Tomás: sobre el terreno. Pero no coges y en mitad de la entrevista y a traición, me sueltas: "Rodrigo, ¿cómo te definirías en tres palabras? Porque en ese momento me voy a encabronar, viendo que no has mirado mi currículum ni por el rabillo del ojo, y te voy a decir, parafraseando la canción de Javier Álvarez:

- Pajillero, maricón y drogadicto.

Y a ti, sí a ti, aprendiz barato de psicólogo, se te va a cambiar la cara hasta ponérsete morada berenjena. Y es entonces cuando, sin tiempo casi para reaccionar, te voy a preguntar si doy el perfil, y tú no vas a saber dónde meterte:

¿Es por que soy marica? ¡Valiente homófobo de mierda!


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Como supondrán no conseguí el trabajo. Sin embargo, me encantó darle por el culo a aquél entrevistador. Y que por una vez cambiaran las tornas. Les aseguro que no hay contrato temporal que pague la cara que puso.




Imagen de espejomedusa.spaces.live.com

jueves, 15 de abril de 2010

Semiautomático


Nuestro amor era un diptongo: dos vocales unidas en una misma sílaba, vida. Las cuales, reza la fonética, no pueden ni deben separarse pues entonces se estaría incurriendo en un error. Así, nuestro amor, digo, era tierno y no vacío. Y más aún: equilibrado. Si no era yo la vocal fuerte, lo era ella. Y viceversa. Sabíamos, en fin, compenetrarnos. Lástima que al final acabáramos en hiato: unidos por el recuerdo pero separados por las circunstancias. Una pena, la verdad. Cómo desearía ahora volver a pronunciarla. Aceptaría incluso ser un triptongo, con tal de sonar parecido. Y estar juntos, otra vez. Aunque tuviera que compartir su voca(l). Aunque nuestro amor fuese semiautomático,

y no tierno.


Incluso así.







Imagen de http://www.bioxeo.com

domingo, 11 de abril de 2010

Especialmente en abril




Hace un año me robaron el mes de abril. Ayer, la primavera me lo devolvió intacto:

Especialmente en abril
se echa a la calle la vida.
Cicatrizan las heridas
y al corazón, como al sol,
se le alegra la mirada
y se abre paso entre las nubes.
Al paisaje se le suben
los colores a la cara.
Y apetece ir donde cubre
a nadar contra corriente.
En abril especialmente
- en Buenos Aires, octubre -.

Se ruega al señor "fulano de tal"
- dice la voz de la conciencia malherida -
que haga el favor de personarse
urgentemente en la salida.

Que el día más insospechado
y de cualquier manera,
en el lugar más imprevisto
se puede aparecer la primavera.


Especialmente en abril
la razón se indisciplina
y como una serpentina
se enmaraña por ahí.
Van buscando los rincones,
sofocadas, las parejas.
Hacen planes y se dejan
llevar por las emociones.
Sin atender, imprudentes,
el consejo de Neruda:
"que las nieves son más crudas
en abril, especialmente".

Especialmente en abril...

viernes, 9 de abril de 2010

El mundo está cambiando


En el vestuario del gimnasio. Dos cachas conversan y comparan músculos. Se tocan los pectorales, los bíceps y hasta los glúteos:

- Qué cabrón, tú lo tienes más duro -le dice el cachas uno al dos.
- Sí, pero más grande, tengo un culazo que no veas, tío, y mira que hago cardio pero no se me quita.
- Es lo de siempre -concede el primero- los que no tenemos culo queremos tenerlo, y los que tienen, quieren quitárselo.

El ser humano es incorformista por naturaleza, pienso al escuchar esto último.

- Ya ves tronco-continúa el del "culazo"- aunque tampoco consigo quitarme esta grasa de aquí.

Y dice grasa así, en cursiva. Señalándose el pellejo.

- Uy, sí, estás gordísimo.
- Pues sí, macho-insiste él.
- ¡Qué te den! Ya me gustaría a mí estar la mitad de gordo que tú.
- Luego te sentirías culpable.
- Lo dudo.
- Créeme.

En ese momento, entra otro cachas, amigo de los dos, que tras 'compadrear' un poco, se une a la orgía dialéctica:

- ¡Joder tío, estás fibradísimo!- exclama el cachas gordo, tras meterle mano.
- Pues sólo estoy entrenando un par de días a la semana-reconoce este con orgullo.
- Será que follas como una bestia-tercia el otro.
- Qué va, llevo sin mojar dos meses.
- Joder, yo desde octubre.
- Y yo desde enero.

No doy crédito. Tres cuerpos danone que no se comen ni las pasas del yogur. Vivir para ver.

Al escucharles, mis laboriosos abdominales, cincelados a base de cervezas y patatas bravas, no pueden evitar regodearse. Algo está cambiando en el mundo, pienso. Los indígenas toman el poder, los grandes bancos pierden sus fortunas, y los cachas no follan. Sí, definitivamente, el planeta está transformándose, me digo a mi mismo.

Y me froto la tripa para asegurarme de ello.





Imagen de elgordocabron.blogspot.com

miércoles, 7 de abril de 2010

¿De qué planeta viniste, pibe?



La enésima hazaña de Leo Messi: cuatro goles y el Barcelona en semifinales de la Liga de Campeones.

Dios es argentino, no cabe duda.

lunes, 5 de abril de 2010

Toda una estafa


He denunciado a mi dignidad ante la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Sí, sí, no se alarmen, que se lo explico. Verán, yo tenía un contrato dignatario que me impedía llamar a mi ex de ocho de la mañana, a ocho de la tarde. Pudiendo contactar con ella el resto del día. Entonces mi dignidad se rebajaba, no cobrándome, por ejemplo, el establecimiento de llamada. O, en el argot popular, la bajada de pantalones. Pero cuál es mi sorpresa cuando recibo la factura de este mes, y veo que salen llamadas que yo no he realizado. Y que han engordado hasta el triple mi factura. Aunque lo más sangrante es que al ir a reclamar, me han dicho que mi dignidad no se hace responsable. Y que las tarifas, "claro", pueden estar sujetas a cambios, según el ánimo de la misma.

Ya me dirán si es o no una estafa.




Imagen de mcr-paginaweb.blogspot.com

En ocasiones oigo adverbios


Soy un manazas. Acabo de borrar sin querer el último post. Y con él, un comentario que había, que a mí personalmente me había hecho mucha ilusión (gracias, espectra). Total, que he intentado deconstruirlo, a la manera de Ferran Adriá, pero ya no me quedaba cemento suficiente en la mollera para semejante ladrillo. Porque menudo tostón les había soltado.

¿Saben? Últimamente escribo más para ustedes que para mí mismo. Si por mí fuera no publicaría nada. Y es que últimamente nada de lo que escribo me gusta. De hecho, paso más tiempo corrigiendo los post, que creándolos. Y mira que el proceso de creación es laborioso. Putas musas. Pero les aseguro que es peor el remedio que la enfermedad. No sé si era Miguel Hernández o Juan Ramón Jímenez quien sufría de un perfeccionismo patológico, que obligaba a su mujer, la de Hernández o la de Jiménez, a arrancarle literalmente los textos del plumero para que este dejase de corregirlos. Este dato os lo podrá facilitar mejor Carolina, que para estas anécdotas es un hacha.

A falta de mujer, soy yo mismo quien me obligo. Pero como para casi todo, no me tengo mucho en cuenta. Y al final resulta que tengo que cerrar el portátil para no escucharme. Y salir después a la calle a que me de un poco el aire. No obstante, los cabrones de los adverbios y los hijoputas de los adjetivos me persiguen y me hablan. Me dicen: "Úsaaaame, úsaaaame, sabes que sin mí esa frase está cooooja". Y bien sea en el supermercado, o en el gimnasio, acabo tarumba perdido. Escuchando voces gramaticales y peor aún, giros léxicos.

Así que casi mejor que se haya borrado el post. Por lo menos, esta noche podré dormir tranquilo.






Imagen de http://i.ytimg.com

sábado, 3 de abril de 2010

Números

En este momento, hay 81 personas suscritas a mi blog. Lo cual no me cuadra lo más mínimo. Por dos razones: tengo 58 seguidores. Y 30 visitas únicas al día. Si quitamos a familiares y amigos, me quedan 20 personas, seguidoras o no. Entonces, ¿de dónde salen esas 61 restantes, que aparecen como suscriptoras de Madrugario? ¿Dónde se ocultan?

Todo son preguntas. Y los números nunca fueron lo mío.

Aún así, muchas gracias a esos 61 espectros que me siguen. Y a los restantes de carne y hueso,

¿para cuándo una quedada bloguera?

Ahí lo dejo caer. Y de regalo esta canción de Andrés Suárez, a quien acompaña Tontxu, y que se cuente como se cuente, sale par:




Abrazos

viernes, 2 de abril de 2010

Un mal trago


Cuando me dijo que me había puesto los cuernos, formé una gran bola de saliva para escupírsela. El escupitajo es la única forma de violencia con la que estoy de acuerdo. Después de la palabra, claro. Pero como yo no tenía mucho que decir en ese momento, recurrí, ya digo, al salivazo en la cara. Que era, por otro lado, lo que el cuerpo me pedía. Una gran bola de saliva saliendo disparada hacia su rostro; el mismo retrato que había contorneado tantas mañanas. Y que había pintado en sueños tantísimas noches. Sin embargo, de la sequedad a las gárgaras hay un paso. Y ahora había llegado el momento de tomar ese último impulso. De mi boca a la suya, pasando por mi garganta. Ella, mientras, me seguía ¡explicando! los pormenores de su desliz. Cuando yo ni siquiera le había im puta do, y muchos menos preguntado nada. Simplemente, trataba de asimilar, o mejor dicho salivar, la situación. Y en esas estaba, insisto, procurando crear la bola de gargajos más grande jamás expulsada, cuando sin querer me la tragué. Y le escupí lo siguiente: "Gracias por ahorrarme un mal trago". ¿Cómo?, me contestó ella como si de verdad esperara que fuese a volcar sobre sus lindos ojos color miel, mi rabia verde. ¿No me escupes?, le faltó añadir. Pues no, mira. Prefiero guardarme esta saliva para usarla con otra, de otra manera. Ya me entiendes. Pues no, no te entiendo. Te digo que gracias por ahorrarme un mal trago, y, sobre todo, tiempo. ¿Cómo tiempo? Y de pronto era ella la que intentaba calibrar la situación. Sí, tiempo: el tiempo que he perdido contigo, y que espero ganar con otra que de verdad me merezca la pena. Y al decirle esto último, un hilo de saliva cristalina se esparció por su cara.

Al final, qué cosas, fue ella misma quien se escupió encima.





Imagen de http://www.lalupa3.webcindario.com

"No me gusta la intolerancia, la gente que te habla de cerca y que me confundan con un gorrino"



Tengo las neuronas de semana santa. Así que les dejo con este sketch de Muchachada Nui, donde Reyes y cía parodian el famoso programa 'Next', de la MTV. Ya saben, ese de ligoteo, en el cual un fulano o una fulana debe elegir entre cinco petardas o cinco gañanes.

Que lo disfruten. A mí me duele la tripa de reírme.