martes, 16 de marzo de 2010

Ser periodista

Yo siempre quise ser periodista. Lo que pasa es que no sabía cómo llamar a esta necesidad imperiosa y vocacional de escribir, de contar lo que le pasa a la gente. ¿Chismorreo, tal vez? ¿O puro y simple morbo? El caso es que ya desde un principio, como digo, sentí la llamada del periodismo, que me dijo, como a Lázaro: "Levántate y anda...a escribir esto que has visto". Pero entonces, digo, no sabía qué nombre ponerle a esa voz interior que me interpelaba. Todavía hoy dudo de cómo referirme a lo que hago. ¿Artesano de historias? ¿Correveydile? ¿Escriba en prácticas?

Todo ocurrió con ocho años. Aquella tarde del mes de julio, estaba jugando al fútbol con mis amigos cuando nos enteramos, por el quiosquero, que había habido un tiroteo en el restaurante chino del barrio. El único que había. Y aquello, claro, nos pareció de lo más exótico, y, sobre todo, tremendamente excitante. Éramos niños y, para más inri, de la generación de los ochenta. Ya saben, McGyver, El coche fantástico, y, por supuesto, El Equipo A. De modo que al enterarnos de la noticia, corrimos calle arriba, dirección a los hechos, con el corazón en la boca y la voz de nuestras madres diciéndonos, no cruzéis la calle solos. Pero vaya si la cruzamos, y no una, sino hasta tres y cinco. Tanto, que de pronto estábamos frente a un cordón policial.

La escena era de película. Había agujeros de bala por todas partes. Por lo visto, la mafia china, que yo pensaba que era un cuento, había irrumpido en el local y había ametrallado todo. Varias personas habían muerto en el tiroteo, y el restaurante estaba completamente destrozado. Irreconocible. Y ahí estábamos nosotros, cubriendo la situación: Quico, el pobre; Nacho, cabeza de limón; Jorge, el chulito, Eduardo, el novio de Pati; y un servidor, al que apodaban, cariñosamente, Bebeto, que era mi ídolo futbolístico por aquella época. Y no contento con estar ahí, en primera línea de fuego, hice lo que cualquier periodista en mi caso. Colarme. Saltarme el cordón policial, ante la mirada atónita de mis colegas. "Te la vas a cargar, Bebeto".

Sin embargo, yo quería saber más, conocer los hechos de primera mano. Ser, en fin, testigo ocular. Sólo que no con esas palabras-tenía ocho años, repito-aunque sí sabía que lo que estaba haciendo estaba mal. Pero el cosquilleo que sentía podía con mi miedo. Con la culpa de haber cruzado solo la calle. Y entones lo vi todo: las mesas volcadas, los cristales rotos, el olor a pólvora, los clientes por el suelo, como dormidos. Todo. Y sucedió, acto seguido, que un policía se percató de mi presencia y me tapó los ojos, susurrándome al oído: "Esto no esa cosa de niños". Tras lo cual, me cogió en brazos y me sacó afuera. Pero yo aún pude girar la cabeza y ver el despiece de la noticia.

Vaya con el crío, dijeron sus compañeros al verme, ni que fuera periodista.

Periodista, sí, eso era entonces. Y eso soy ahora, cuando siento el mismo cosquilleo al colarme todavía en los sitios, y traspasar el perímetro establecido.

Tal vez en eso consista el periodismo. En acercarse lo más posible a los hechos que acontecen.

Mis amigos, al verme de vuelta, me dijeron: "Hueles a humo".

Y a eso sigo oliendo desde entonces, mucho me temo.






Imagen de http://tvnoticias.files.wordpress.com

6 comentarios:

Laura dijo...

Menudo estabas hecho! A mi me encantaría estudiar periodismo... pero visto lo visto el trabajo bueno ya lo hace la Esteban por haberse cepillado a un torero, forrándose a costa de un buen polvo.Así somos en España, que nos gusta más un chisme que aun tonto un tizo. ¡Qué coraje! Así que por derecho me decanto, para ser jueza (Que tiemble Garzón! jusjus..) y lo de escribir lo llevaré como un hobby, mi favorito sin duda.

Un besito Ro!

JotaEfe dijo...

Pues a darle rienda suelta a ese cosquilleo y que nos cuentes muchas historias, de mafias chinas si hace falta, pero que no sean cuentos chinos, jejeje¡¡
Un abrazo.

R. dijo...

Bueno, pero el periodismo es muy amplio, laura, no todo se reduce a tomateo, aunque sea lo que más destaque.

yo empecé derecho y lo dejé. me desencanté de la carrera, vaya. espero que a ti no te pase lo mismo. si necesitas apuntes, aquí siguen jeje

un besote y sigue dándole duro a ese hobby!

R. dijo...

De mafias chinas, y de repollos si hace falta! jeje

un abrazo jota, y gracias por pasarte!

VallekAna dijo...

Entiendo el cosquilleo. Y a pesar de los tiempos que corren y de lo machacada que está la profesióny como decía García Márquez, sigue siendo "el mejor oficio del mundo".
Saludos, compañero.

R. dijo...

Pues sí, lo es. Y eso no lo cambio por nada del mundo. Ser periodista no está pagado, ni falta que hace.

saludos, compañera!