lunes, 1 de marzo de 2010

De cómo ella lo acabó sabiendo (y 5)



Estaba eufórico. Qué digo eufórico. Me encontraba fuera de mí. Como si el coyote, al fin, hubiese alcanzado al correcaminos. Imagínense. Pues así me sentía yo en ese momento. No era para menos: mi ex se acordababa de mí. Estaba en lo cierto. El blog tenía sentido. Mi plan no era tan descabellado. Bueno, vale que había sido otra persona quien había ido recogiendo las migas de recuerdos, hasta llegar a mí. Y vale, también, que de no ser por el destino, o mi santa potra, mi ex y yo jamás nos hubiésemos encontrado. ¿O sí? Qué más da. El caso es que, por fin, estábamos frente a frente. Y esta vez no pensaba dejarla marchar calle abajo. Bien es verdad, que tenía muchos elementos en mi contra: la forma en que rompimos, mis mentiras, y, claro, aquel fulano de metro ochenta, que la había besado y que para colmo estaba bueno. Porque los tíos, heteros me refiero, jamás opinamos sobre si alguien está bueno o no. No es miedo a comprometer nuestra virilidad, qué va, es pereza simplemente. Como tampoco yo opino sobre zapatos, bolsos, o ropa. Aún pudiendo tener una opinión formada. Pero, ya digo, que no me interesa lo más mínimo. Lo cual no significa que no sepamos al instante cuando algo es bonito. Ponible. En este caso, un tío. Lo sabemos, insisto, nada más verlo. Olerlo. Y este cabrón en concreto estaba como un queso. En un combate cuerpo a cuerpo, su planta y sus músculos, habrían ganado por ko a mis carnes flácidas, y mis maneras de Hobbit. Pero a cambio, yo tenía mis espinacas, el brevaje secreto de Panoramix. Un pequeño as en la manga, en definitiva.

Y es que, como bien saben ustedes, antes de que él llegara, Susana, mi Susana, me había mantenido (y sonreído) la mirada durante todo un largo minuto. 6o segundos, que se tradujeron en 600 pulsaciones. Y 6000 fotogramas distintos; en los que él, já, no figuraba ni tan si quiera como actor de reparto. Lo siento, no es el perfil que buscamos para esta secuela. Gracias por venir, ya puede marcharse. ¡Pero cómo, si soy un adonis! Lo siento, pero el papel principal ya está dado. Si quiere puede apuntarse al casting de guapo perdedor.

Sí, eso era él. El guapo que iba a perder. Porque este vez el feo, el nerd, iba a bailar con la más guapa. Y,además, le iba a levantar la churri al capitán del equipo de rugby. ¿No me creen? Pues atiendan, que esta es la mejor parte de la película:

Al ver cómo la besaba me acerqué a ellos. E improvisé. No podía dejar escapar estar oportunidad, tenía que hacer lo que fuera para que Susana supiese de la existencia de mis sentimientos hacia ella, y eso pasaba porque conociera este humilde blog. Así que me planté más chulo que un ocho a su lado, y con mi aliento a whiskazo, les dije:

- Perdonad, no sabréis de un bar por aquí cerca...Madrugario, creo que se llama.
- ¿Cómo dices?- me preguntó con cara de asco Danny Zucco. Juro que era igual.
- Sí, sí, Madrugario, Madrugario se llama, que hace esquina con la calle...hum...cuaderno de bitácora, o algo así.
- Pues no me suena de nada, ¿y a ti?

Susana negó con la cabeza y (me) sonrió por lo bajini, esta vez mucho más directa. Sabía por dónde iba. Me conocía, nos conocíamos de sobra. Cuando empezamos a salir, su padre me odiaba. Decía, "el mamón de Rodrigo ya está aquí otra vez". Bueno, no decía mamón, decía otra cosa, pero yo me imaginaba la situación así. Además, Su, siempre me lo reconoció: que su padre no me podía ni ver. Nunca entendí las razones. Quiero decir, que Susana y yo estábamos al principio de todo. Empezando con el tonteo, y las mariposas. Que me odie ahora, después de todo lo que pasó entre nosotros, es normal. Sin embargo, que lo hiciera entonces resultaba un poco patológico.

Total, que cuando iba a su casa, yo me hacía pasar por mudo. Surgió de repente, un día, justo en el quicio de su puerta. Su me dijo, "dile a mi padre que eres un amigo". No se lo va a creer, le contesté. Es tu padre, y yo soy un tío. Concretamente quien se está follando a su hija. Como le diga eso, nos caza de inmediato, le expliqué concienzudamente. Pues dile que eres gay perdido. Una loca. ¿Y el ramalazo me lo saco de mi amplia experiencia como drag queen, no? Ay, pues no sé. Improvisa.

E improvisé. Fue lo primero que me salió. Hacer de mudo. Teníamos 20 años. Y su padre, joder, era el Yeti. Les juro que al verlo, me quedé sin palabras. Ahí con esa camisa abierta, y ese pecho palomo, que bien podría cobijar a una familia entera de gorriones. Y él que me tiende la mano, antes si quiera de entrar al salón, y me aprieta monstruosamente las falanges, en señal clara de duelo. De macho dominante a macho aspirante. Y yo, que en ese instante, no sé qué decir, ni qué hacer. Y Susana que al ver mi reacción, me mira, nos mira, y zanja la situación tal cual se ve: "Papá, este es mi amigo Rodrigo, es mudo". Y yo asiento, como se asiente en este tipo de circunstancias. Asiento y cierro los ojos, esperando que su padre me calce una ostia que me haga hablar. Y cascarle que me estoy zumbabdo a su niña bonita desde hace dos semanas.

Pero el Yeti vuelve a mirar a su hija, y al notarla tan convencida, se lo traga todo. Y no solamente eso, sino que me cuenta, afable, que él está un poco sordo del oído derecho. "De modo que háblame por el izquierdo", me suelta, y acto seguido se descojona de risa. Y me da también una palmada en la espalda, que me mueve un metro del sitio. Tras lo cual, y una vez sentados en el salón, me pregunta infinidad de cosas sobre mi vida, que yo le voy escribiendo en un papel. Desde aquí pido disculpas a todos los mudos y sordos. Es indudable que la cosa se nos fue de las manos. Tanto que, con el tiempo, llegamos a desarrollar un lenguaje propio e inventado de signos, delante de su padre: si yo quería decirle a Susana lo mucho que la quería, pestañeaba. Si me apetecía besarla, me rascaba la cabeza. Y así hasta un sinfín de usos y recursos amorosos, de los cuales no me siento del todo muy orgulloso. A fin de cuentas, estábamos engañando, cuando no riéndonos, de aquel pobre hombre, que unos meses después, ya digo, me cogió manía. Y eso que no había abierto la boca.

Y ahora, claro, había que volver a improvisar ante aquél otro Yeti, este más metrosexual. Por eso, Susana captó de inmedito por dónde iba. No en vano, durante los tres años que estuvimos juntos, no hicimos otra cosa más que actuar de cara a los demás. En su casa, en la calle. Estábamos, por tanto, acostumbrados a que la gente nos mirase entre anonadada y sospechosa. La misma cara que en ese mismo instante tenía John Travolta.

- Lo siento, pero no podemos ayudarte, aunque creo que no son horas de beber-se puso paternalista.
- Ya, bueno, en realidad es que he quedado ahí para desayunar con mi ex, en el bar Madrugario-volví a insistir por enésima vez, quemando ya todas mis naves-; y, la verdad, no me gustaría llegar tarde. Ella siempre se quejaba de que nunca era puntual.

Susana siempre se quejaba de que nunca era puntual.

- Y os preguntaba-proseguí-por si al menos conocíais la calle del cuaderno de bitácora, a ver si callejeando llego a Madrugario.
- Qué va, ni idea. ¿Pero, esa calle está en Madrid?
- Sí, sí, estoy segurísimo-concluí mi improvisación.
- Pues ni idea, macho. ¡Suerte!- me gritó el goya al mejor figurante.


Y tras agradecerles la molestia, se marcharon calle abajo. Aunque esta vez Susana, lejos de alejarse otra vez de mí, había vuelto a mi vida.





Fin.

16 comentarios:

Nefertiti dijo...

Pues que me he quedado un poco desconcertada. No esperaba ese final.
Besosssssssss

Sr.zepa dijo...

¿de verdad le dijisteis a su padre que eras mudo?

¿de verdad les preguntaste por el bar madrugario?

Joder, la verdad es que ha sido una historia cojonuda... me ha mantenido más en vilo aún que Lost!!!

PD: hoy (más tarde) o mañana te mando un correo confirmándote que días puedo quedar esta semana... porque, si cuando quedaste con Javier te encontraste con tu amor,... ¿con quién te encontrarás cuando quedes conmigo? :P

david dijo...

Ahí está con dos cojones vas y le dices a tu ex que tienes un blog, delante de su maromo, plas, plas, plas. Genial.
Oye y ahora es seguidora del blog???

R. dijo...

Y qué final te esperabas, faraona?

un besote

R. dijo...

Hombre, señor zepa, gracias por el cumplido, pero la historia tampoco es para hacer una serie de seis temporadas...o sí?


miedo me da ya a quién puedo encontrarme jeje. de primeras espero ver a un viejo amigo del colegio.

es un buen principio, no?



lo otro, lo dejo a tu imaginación. es lo bonito de las historias, que cada uno se crea lo que le parezca, y lo haga suyo de la forma que más le guste.


un abrazo, espero ese mail entonces.

R. dijo...

Con dos cojones y un palito, amigo.

pues no lo sé, david, al menos no es seguidora pública del blog, lo mismo sí me sigue desde el anonimato.

quien sabe.

pero vamos, que desayunar acabamos desayunando juntos, en el cafateria Madrugario jeje

un abrazo!

Me llaman octubre... dijo...

Yo, al igual que Nefertiti, me esperaba otro final. No sé, esperaba que hubiérais hablado. O que nos contaras si alguna vez te dijo que finalmente leyó tu blog. O si volvisteis a estar juntos en alguna ocasión... algo. Pero... supongo que como en las buenas historias lo mejor se lo guarda el narrador.

R. dijo...

bueno, pero seguro que puedes ponerle tú misma, cara y voz a posterior reencuentro. es más, seguro que a ti también te ha pasado alguna vez, estoy seguro que si te pidiese por algún casual que siguieras tú la historia, podrías hacerlo sin ningún problema.

me equivoco, octubre?

un besote, guapetona

Sara Royo dijo...

Y se fué con el macizo. Entonces, cómo volvió a tu vida? Esto no se ha acabado, verdad? Anda ya, q nos has engañao...

Laura dijo...

Yo esperaba que le soltaras delante del primo Zumosol lo del blog,así con dos cojones.
Pero sí, es cierto que nos has tenido bien en vilo a todos!

Un besote Sr.R!

R. dijo...

Es un final abierto, sara. lo dejo a la interpretación-imaginación de cada uno/a.

y sobre la continuación de la historia, es posible que ya la haya contado en algún que otro post anterior.

Son casi 500, espacio hay.

un besote, pestañita!

R. dijo...

Esa es mi laura!!!!!!!


jeje


un besote, y muchas gracias por confiar en mí jeje

bueno, quizás, como dice sara, esto no haya acabado todavía...

;)

Anónimo dijo...

Entonces si acabasteis desayunando, es que os volvísteis, no? eres un mamón, no haces más que desdecirte. dices que es el final y a la vez que no.

ufffff, me tienes atacadita!!!

qué pasó con susana!!!!!!???????

R. dijo...

Sí he dicho que desayunamos juntos. pero no necesariamente en persona. quizás lo hicimos inalámbricamente. yo a este lado de la pantalla. y ella al otro.

o puede que sí volviéramos jejje

me encanta tenerte atacadita

por cierto, eres tú mi troll? el que me insulta???

es por dirigirme a ti en femenino, y decirte trolla. en lugar de troll.

ya me dices,

un saludo

Nefertiti dijo...

R, todo menos volverme loca.
¿ quieres saber mi opinión? Siiiiiiiiiii, pues allá voy. Creo que te quedaste compuesto y sin novia.
Besosssssssssss

R. dijo...

Faraona te he dejado un regalito. bueno, es compartido. pero espero que te guste igual.

besos