domingo, 28 de marzo de 2010

¿Era tanto pedir?



Vuelvo a casa caminando. Son las cinco y media de la mañana y sobre Gran Vía pende una fina llovizna que diluye mi cabeza, ahora embotada por el alcohol. Camino con las manos en los bolsillos; mitad anonido, mitad friolero. Pensando sobre esto y aquello. Ahora no lo sé, pero mañana sonará mi móvil y ella recapitulará. Me pedirá un armisticio. Sin embargo, todo eso pasará mañana. Ahora, como digo, camino por Gran Vía y saludo a las putas, como de costumbre. A Clara, a Mariana y a Sofía. Y les pregunto, además, si se han enterado que ha caído una mafia de trata de mujeres. Ellas callan. Prefieren no sacar el tema, no vaya a ser "que nos calcen una ostia", dice Mariana, con la serenidad de quien está acostumbrada a que la vistan a golpes. Como siempre, les digo lo mismo: que por qué no le ponen matarratas a su jefe. Si total, un chulo menos no se iba a notar en este país de sinvergüenzas. Al escuchar esto último, Sofía me sonríe, como es habitual, con su cara de niña y sus maneras de adolescente, y en respuesta me ofrece un completo por 25 euros. El precio de un menú degustación de un restaurante barato. "Otro día, guapa, que hoy tengo prisa", me excuso. Y sigo mi camino Gran Vía abajo, por el broadway madrileño, que lo llaman, y atajo después por San Bernardo, como si tuviera prisa por llegar. Como si alguien me estuviera esperando. Eso lo pienso más tarde, cuando estoy a pocas calles de mi casa. Pienso, ni que me estén echando de menos. Y es un pensamiento triste, lastimoso. Pero, no obstante, un eco real. Y en esas deseo que pase algo inesperado: que me rapten de repente, o que verdaderemante estés en la puerta, esperándome. Quiero que pase algo que no me espere. Que me coja por sorpresa, y haga latir mi corazón con intereses. Pero por desgracia llego a casa sano y salvo. Sin un rasguño, y sin un sólo beso encima. Joder, sólo quería acabar este día de forma diferente a como lo empecé: acompañado.

¿Era tanto pedir?

Nuevo feed

He cambiado el feed del blog. Por lo visto, estaba dando algunos problemas. Siento las molestias que les ocasione el tener que volver a suscribirse, o no. Aunque como compensación les diré que ahora el método es mucho más sencillo y completo. El botón, eso sí, sigue estando donde siempre. Justo al final de la barra.

Gracias por seguir ahí, a pesar de.

R.

viernes, 26 de marzo de 2010

¿Qué te parece si nos vamos a vivir juntos?



Lo han vuelto a hacer. De nuevo, los publicistas de Ikea han conseguido que tararee hasta la saciedad su última cancioncita. Aunque este vez el mérito sea compartido:

jueves, 25 de marzo de 2010

Mi problema vasco



El otro día estuve en una comisaría, acompañando a una amiga que le habían robado el bolso, y mientras esperaba a que pusiera la pertinente denuncia me entretuve mirando las fotos de los terroristas más buscados. Como mi amiga tardaba, me dio tiempo casi a memorizar su altura y complexión y, de paso, a crearme una duda de índole sexual. Y es que entre las imágenes, había un par de mujeres que no parecían estar nada mal; es más, hasta diría que eran guapas, según mis gustos. A saber: ambas estaban cortadas por uno de los dos patrones que tanto me gustan: pelo corto y flequillo desnivelado. El otro es el que yo llamo, 'el patrón andaluz': melena negra, con flequillo, y ojos "del color de la cocacola". Y ahí, estaba yo, como digo, frente a su retrato, cuando me asaltó la tremenda disyuntiva: ¿sería capaz de follar con una terrorista, sabiendo a lo que se dedica? Es decir, nada de ir a dejar las gafas en la mesilla de noche y descubrir in situ la pistola, el carnet de afiliada, y demás. No. Me refiero a conocerla una noche, y decirle, coño tú cara me suena. Y una vez hechas las presentaciones, y avisada la guardia civil, ponerse al lío. Al tema. Aunque, por otro lado, tampoco sé si es delito mantener relaciones sexuales con una 'miembra' de ETA, conociendo sus antecedentes. Lo mismo si se acaba corriendo, te empapelan por colaboración necesaria con banda armada. Qué sé yo. El caso, es que justo cuando más atorado estaba, regresó mi amiga y al verme "tan" pensativo me preguntó qué es lo que me pasaba.

"Vámonos corriendo de aquí, que me estoy poniendo berraco", le reconocí. Y ella me miró como si todavía tuviera algo más que denunciar.

Desde entonces vivo sin vivir en mí.


¿Soy un vicioso?

Esos locos bajitos (y 3)



Siguiendo con la serie, Esos Locos Bajitos, hoy: la niña que soñaba con un cerilla y un cartucho de dinamita.

De pequeño también quería volar mi colegio. De habernos conocido entonces, esa niña y yo hubiésemos sido una pareja explosiva.

lunes, 22 de marzo de 2010

Mi opinión sobre las nuevas tecnologías


Me da rabia
la soberbia
de las bandas
magnéticas,
que se jactan
de saberlo
todo
de nosotros:

el peso
y hasta
el precio
que tenemos.

..............................

Me harta
que los contestadores
automáticos
se crean
siempre
en posesión
de la verdad absoluta:

¿quién te ha
dicho a ti
que quiero
dejar un mensaje
después
de la señal,
eh?

..............................

Los ascensores
me provocan
impotencia:

cuando quiero
llegar al sexto
piso,
resulta que sólo
hay cinco.

..............................

Los microondas,
en cambio,
sí que me gustan:

puedo calentar
mis recuerdos
y cenármelos
como si acabaras
de estar conmigo.

..............................

Internet nos
puso en la pista:

como escribió
Cortázar:

"andábamos
sin buscarnos
pero sabiendo
que andábamos
por encontrarnos".

..............................

Pero como invento
útil y adecuado
me quedo
con la lavadora;

lástima
que la tristeza
haya que lavarla
a mano.




Imagen de http://www.adesgana.com

viernes, 19 de marzo de 2010

Ring



De tu cama
a mi cama
hay sólo
una llamada
de teléfono,
me dijo.

Pero
su
corazón
siempre
estaba
comunicando.

jueves, 18 de marzo de 2010

Esos locos bajitos (y 2)




¿Qué hacer si ve un incendio? Lo primero es limpiarse el culo. Luego ya se avisa a la vecina, a los bomberos. Pero con los calzoncillos impolutos. Que ya me lo decía mi abuela: "Hijo mío si te pilla un incendio lleva muda limpia".


¡Qué crack!

Jejejejejejeje

martes, 16 de marzo de 2010

Ser periodista

Yo siempre quise ser periodista. Lo que pasa es que no sabía cómo llamar a esta necesidad imperiosa y vocacional de escribir, de contar lo que le pasa a la gente. ¿Chismorreo, tal vez? ¿O puro y simple morbo? El caso es que ya desde un principio, como digo, sentí la llamada del periodismo, que me dijo, como a Lázaro: "Levántate y anda...a escribir esto que has visto". Pero entonces, digo, no sabía qué nombre ponerle a esa voz interior que me interpelaba. Todavía hoy dudo de cómo referirme a lo que hago. ¿Artesano de historias? ¿Correveydile? ¿Escriba en prácticas?

Todo ocurrió con ocho años. Aquella tarde del mes de julio, estaba jugando al fútbol con mis amigos cuando nos enteramos, por el quiosquero, que había habido un tiroteo en el restaurante chino del barrio. El único que había. Y aquello, claro, nos pareció de lo más exótico, y, sobre todo, tremendamente excitante. Éramos niños y, para más inri, de la generación de los ochenta. Ya saben, McGyver, El coche fantástico, y, por supuesto, El Equipo A. De modo que al enterarnos de la noticia, corrimos calle arriba, dirección a los hechos, con el corazón en la boca y la voz de nuestras madres diciéndonos, no cruzéis la calle solos. Pero vaya si la cruzamos, y no una, sino hasta tres y cinco. Tanto, que de pronto estábamos frente a un cordón policial.

La escena era de película. Había agujeros de bala por todas partes. Por lo visto, la mafia china, que yo pensaba que era un cuento, había irrumpido en el local y había ametrallado todo. Varias personas habían muerto en el tiroteo, y el restaurante estaba completamente destrozado. Irreconocible. Y ahí estábamos nosotros, cubriendo la situación: Quico, el pobre; Nacho, cabeza de limón; Jorge, el chulito, Eduardo, el novio de Pati; y un servidor, al que apodaban, cariñosamente, Bebeto, que era mi ídolo futbolístico por aquella época. Y no contento con estar ahí, en primera línea de fuego, hice lo que cualquier periodista en mi caso. Colarme. Saltarme el cordón policial, ante la mirada atónita de mis colegas. "Te la vas a cargar, Bebeto".

Sin embargo, yo quería saber más, conocer los hechos de primera mano. Ser, en fin, testigo ocular. Sólo que no con esas palabras-tenía ocho años, repito-aunque sí sabía que lo que estaba haciendo estaba mal. Pero el cosquilleo que sentía podía con mi miedo. Con la culpa de haber cruzado solo la calle. Y entones lo vi todo: las mesas volcadas, los cristales rotos, el olor a pólvora, los clientes por el suelo, como dormidos. Todo. Y sucedió, acto seguido, que un policía se percató de mi presencia y me tapó los ojos, susurrándome al oído: "Esto no esa cosa de niños". Tras lo cual, me cogió en brazos y me sacó afuera. Pero yo aún pude girar la cabeza y ver el despiece de la noticia.

Vaya con el crío, dijeron sus compañeros al verme, ni que fuera periodista.

Periodista, sí, eso era entonces. Y eso soy ahora, cuando siento el mismo cosquilleo al colarme todavía en los sitios, y traspasar el perímetro establecido.

Tal vez en eso consista el periodismo. En acercarse lo más posible a los hechos que acontecen.

Mis amigos, al verme de vuelta, me dijeron: "Hueles a humo".

Y a eso sigo oliendo desde entonces, mucho me temo.






Imagen de http://tvnoticias.files.wordpress.com

domingo, 14 de marzo de 2010

Pero a su lado





He muerto y he resucitado
con mis cenizas un árbol he plantado
su fruto ha dado
y desde hoy algo ha empezado.
He roto todos mis poemas
los de tristezas y de penas
lo he pensado
y hoy sin dudar vuelvo a su lado.
Ayúdenme y les habré ayudado
que hoy he soñado en otra vida
en otro mundo, pero a su lado.
Ya no persigo sueños rotos
los he cosido con el hilo de sus ojos
y les he cantado
al son de acordes aún no inventados.
Ayúdenme y les habré ayudado
que hoy he soñado en otra vida
en otro mundo, pero a su lado.
Ayúdenme y les habré ayudado
que hoy he soñado en otra vida
en otro mundo, pero a su lado.



Cumplo 500 post. Les agradezco que se hayan quedado conmigo durante todo este tiempo. Y a los que se incorporan, bienvenidos.

A todos y todas: gracias por seguir ahí, a pesar de.

Abrazos,

R.

viernes, 12 de marzo de 2010

Delibes recupera el equilibrio


Ha muerto el escritor y periodista Miguel Delibes. Tenía 89 años. Mi profesora de Lengua del Colegio estaba enamorada de él. Yo no tanto. Pero algo sí que me gustaba. El Camino, por ejemplo. Nunca se lo dije. Lo de que gracias a su énfasis, a repetírnoslo constantemente en clase, me acabé 'pillando', tiempo más tarde, de este escritor rural y castellano. Tal y como ella nos decía que pasaría si "leyérais algo suyo". Aprovecho ahora la triste tesitura: Gracias. Sin ti, esta hubiera sido una muerte más. Más Aséptica. Más Neutra. Que es lo peor, acaso, de morirse. Morirte como un cualquiera. Pero Don Miguel no. A Don Miguel hay que velarlo como se merece.

D.E.P maestro.




Nota a pie de página: contaba Delibes que cuando murió su mujer Angelines, con la que había tenido siete hijos, perdió su "equilibrio". Su muerte, al menos, ha logrado equipararlo. Compensar los años vencidos.




Imagen de http://canales.diariovasco.com

jueves, 11 de marzo de 2010

Os seguimos esperando en Madrid



ABAD QUIJADA EVA BELEN
ABRIL ALEGRE OSCAR
ACERO USHIÑA LILIANA GUILLERMINA
AGUADO ROJANO FLORENCIO
ALONSO RODRIGUEZ JUAN ALBERTO
ALVAREZ GONZALEZ MARIA JOSEFA
ANDRIANOV ANDRIYAN ASENOV
APARICIO SOMOLINOS MARIA NURIA
ARENAS BARROSO ALBERTO
ASTOCONDOR MASGO NEIL HEBE
AVILA JIMENEZ ANA ISABEL
BADAJOZ CANO MIGUEL ANGEL
BALLESTEROS IBARRA SUSANA
BARAHONA IMEDIO FRANCISCO JAVIER
BARAJAS DIAZ GONZALO
BEDOYA GLORIA INES
BEN SALAH IMDDAOUAN SANAE
BENITO SAMANIEGO RODOLFO
BODEA ANCA VALERIA
BOGDAN LIVIA
BRASERO MURGA FLORENCIO
BRAVO SEGOVIA TRINIDAD
BRYK ALINA MARIA
BUDAI STEFAN
BUDI TIBOR
CABREJAS BURILLO MARIA PILAR
CABRERO PEREZ RODRIGO
CALVO GARCIA MILAGROS
CANO CAMPOS SONIA
CANO MARTINEZ ALICIA
CARRILLERO BAEZA JOSE MARIA
CARRION FRANCO ALVARO
CASAS TORRESANO FRANCISCO JAVIER
CASTILLO MUÑOZ CIPRIANO
CASTILLO SEVILLANO INMACULADA
CENTENERA MONTALVO SARA
CISNEROS VILLACIS OSWALDO MANUEL
CIUDAD REAL DIAZ MARIA EUGENIA
CONTRERAS ORTIZ JACQUELINE
CONTRERAS SANCHEZ MARIA SOLEDAD
CRIADO PLEITER MARÍA PAZ
DE BENITO CABOBLANCO ESTEBAN MARTIN
DE LAS HERAS CORREA SERGIO
DE LUNA OCAÑA MIGUEL
DE MIGUEL JIMENEZ ALVARO
DEL AMO AGUADO JUAN CARLOS
DEL RIO MENENDEZ MARTA
DEL RIO MENENDEZ NURIA
DIAC NICOLETA
DIAZ HERNANDEZ BEATRIZ
DIMA GEORGETA GABRIELA
DIMITROVA PAUNOVA TINKA
DIMITROVA VASILEVA KALINA
DJOCO SAM
DOS SANTOS SILVA SERGIO
DURAN SANTIAGO MARIA DOLORES
ELAMRATI OSAMA
ENCINAS SORIANO SARA
FERNANDEZ DAVILA CARLOS MARINO
FERNANDEZ DEL AMO MARIA
FERRER REYMADO REX
FIGUEROA BRAVO HECTOR MANUEL
FRUTOS ROSIQUE JULIA
FUENTES FERNANDEZ Mª DOLORES
GALLARDO OLMO JOSE
GALLEGO TRIGUERO JOSE RAUL
GAMIZ TORRES MARIA PILAR
GARCIA ALFAGEME ABEL
GARCIA ARNAIZ JUAN LUIS
GARCIA FERNANDEZ BEATRIZ
GARCIA GARCIA-MOÑINO MARIA DE LAS NIEVES
GARCIA GONZALEZ ENRIQUE
GARCIA MARTINEZ CRISTINA AURELIA
GARCIA PRESA CARLOS ALBERTO
GARCIA SANCHEZ JOSE
GARCIA SANCHEZ JOSE MARIA
GARROTE PLAZA JAVIER
GENEVA PETRICA
GIL PEREZ (Y FETO) ANA ISABEL
GOMEZ GUDIÑA OSCAR
GONZALEZ GAGO FELIX
GONZALEZ GARCIA ANGELICA
GONZALEZ GRANDE TERESA
GONZALEZ ROQUE ELIAS
GRACIA GARCIA JUAN MIGUEL
GUERRERO CABRERA JAVIER
GUTIERREZ GARCIA BERTA MARIA
HERMIDA MARTIN PEDRO
IGLESIAS LOPEZ ALEJANDRA
ITAIBEN MOHAMED
IZQUIERDO ASANZA PABLO
JARO NARRILLOS Mª TERESA
KLADKOVOY OLEKSANDR
LAFORGA BAJON LAURA ISABEL
LEON MOYANO MARIA VICTORIA
LOMINCHAR ALONSO MARIA DEL CARMEN
LOPEZ DIAZ MIRIAM
LOPEZ PARDO Mª DEL CARMEN
LOPEZ RAMOS Mª CRISTINA
LOPEZ-MENCHERO MORAGA JOSE MARIA
MACÍAS RODRÍGUEZ MARÍA JESÚS
MANCEBO ZAFORAS FCO JAVIER
MANZANO PEREZ ANGEL
MARIN CHIVA VICENTE
MARÍN MORA ANTONIO
MARTÍN BAEZA BEGOÑA
MARTIN FERNANDEZ ANA
MARTIN PACHECO LUIS ANDRES
MARTIN REJAS MARIA PILAR
MARTINAS ALOIS
MARTINEZ RODRIGUEZ CARMEN MONICA
MELGUIZO MARTINEZ MIRIAN
MENGIBAR JIMENEZ JAVIER
MICHELL RODRIGUEZ MICHAEL
MODOL STEFAN
MOPOCITA MOPOCITA SEGUNDO VICTOR
MORA DONOSO ENCARNACION
MORA VALERO Mª TERESA
MORAL GARCIA JULIA
MORENO ARAGONES FRANCISCO
MORENO ISARCH JOSE RAMON
MORENO SANTIAGO EUGENIO
MORIS CRESPO JUAN PABLO
MUÑOZ LARA JUAN
NARVAEZ DE LA ROSA FRANCISCO JOSE
NEGRU MARIANA
NOGALES GUERRERO ISMAEL
NOVELLON MARTINEZ INES
ORGAZ ORGAZ MIGUEL ANGEL
PARDILLOS CHECA ANGEL
PARRONDO ANTON SONIA
PASTOR PEREZ JUAN FRANCISCO
PAZ MANJON DANIEL
PEDRAZA PINO JOSEFA
PEDRAZA RIVERO MIRIAN
PELLICARI LOPEZOSA ROBERTO
PEREZ MATEO Mª PILAR
PINEL ALONSO FELIPE
PLASENCIA HERNANDEZ MARTHA SCARLETT
PLES ELENA
POLO REMARTINEZ MARIA LUISA
POPA IONUT
POPESCU EMILIAN
PRIETO HUMANES MIGUEL ANGEL
QUESADA BUENO FRANCISCO ANTONIO
RAMIREZ BEDOYA JOHN JAIRO
RAMOS LOZANO LAURA
REYES MATEOS MIGUEL
RODRIGUEZ CASANOVA JORGE
RODRIGUEZ CASTELL LUIS
RODRIGUEZ DE LA TORRE Mª SOLEDAD
RODRIGUEZ RODRIGUEZ ANGEL LUIS
RODRIGUEZ SANCHEZ FRANCISCO JAVIER
ROGADO ESCRIBANO AMBROSIO
ROMERO SANCHEZ CRISTINA
RZACA PATRICIA
RZACA WIESLAW
SABALETE SANCHEZ ANTONIO
SANCHEZ LOPEZ SERGIO
SANCHEZ MAMAJON MARÍA ISABEL
SANCHEZ QUISPE JUAN ANTONIO
SANCHEZ-DEHESA FRANCES BALBINA
SANTAMARIA GARCIA DAVID
SANZ MORALES JUAN CARLOS
SANZ PEREZ EDUARDO
SENENT PALLAROLA GUILLERMO
SERRANO LASTRA MIGUEL ANTONIO
SERRANO LOPEZ RAFAEL
SFEATLU PAULA MIHAELA
SIERRA SERON FEDERICO MIGUEL
SIMON GONZALEZ DOMNINO
SOLER INIESTA MARIA SUSANA
SOTO ARRANZ CARLOS
STAYKOVA MARIA IVANOVA
SUBERVIELLE MARION CINTIA
SUCIU ANLEXANDRU HORACIU
SZPILA DANUTA TERESA
TENESACA BETANCOURT JOSE LUIS
TORIBIO PASCUAL IRIS
TORRES MENDOZA NEIL FERNANDO
TORTOSA GARCIA CARLOS
TUDANCA HERNANDEZ MARIA TERESA
UTRILLA ESCRIBANO JESUS
VALDERRAMA LOPEZ JOSE MIGEL
VALDES RUIZ SAUL
VEGA MINGO MERCEDES
VILELA FERNANDEZ DAVID
ZAMORA GUTIERREZ JUAN RAMON
ZOKHNYUK YAROSLAV
ZSIGOVSZKI CSABA

martes, 9 de marzo de 2010

Hasta que las comisiones nos separen


Acabo de escuchar una bonita declaración de amor mientras regresaba a casa. Una pareja estaba frente a un cajero, y él le ha dicho a ella: "Me quedan 2000 euros en el banco, ¿y si los saco y nos montamos una boda, esta misma noche? Sin curas ni jueces, ni familiares, ni amigos. Sólos tú y yo, ¿eh? ¿Qué me dices, quieres casarte conmigo?".

No he llegado a escuchar la respuesta de la chica. El semáforo estaba parpadeando y he tenido que cruzar. Pero me la imagino, no obstante.

O quizás no. Tal vez el dinero, después de todo, no de la felicidad.

Quién sabe si al final no le dejó plantado frente al cajero. O lo mismo mientras escribo esto están bailando agarrados Love me tender, en la habitación 312 de cualquier hotel de la capital.

Cómo saberlo.


Ustedes, ¿qué opinan? ¿Se hubieran casado por el rito de Caja Madrid?





Imagen de http://www.usolab.com

jueves, 4 de marzo de 2010

Toros: ni sí, ni no, ni todo lo contrario


Mientras en el Parlament de Catalunya se debate la posibilidad de prohibir los toros, otras comunidades los encumbran. Así, Madrid declarará "bien de interés cultural", la mal llamada fiesta nacional. Lo ha asegurado hoy, el vicepresidente y consejero de Cultura de la Comunidad, Ignacio González, con la Ley de Patrimonio Histórico Artístico bajo el brazo, la cual permite declarar BIC los "hechos de especial relevancia y significación", como, según afirma el propio González, es la fiesta de los toros.

Pues, ¡qué viva España, y la madre que nos parió! Ya puestos, el Gobierno regional podría declarar también bien de interés cultural, el paro, los atascos, y las obras. O mejor aún: los asesinatos con ensañamiento y alevosía, que el otro día, sin ir más lejos, hubo uno, el enésimo; una mujer apareció muerta en el rellano de su piso, con una bolsa en la cabeza y la cara totalmente desfigurada. El asesino, claro, salió por la puerta grande, aunque no a hombros. Sino esposado.

Ay, cuanto arte desperdiciado. Ironías aparte, les diré, como habrán podido suponer, que no me gustan los toros. Me aburren. Y creo, además, que son una salvajada, como la calle Serrano ahora mismo, o las oficinas del INEM, auténticos mataderos.

No me gustan los toros, digo, y me da igual lo que piara Hemingway, que se ponía berraco con los astados, el muy zoofílico. O lo que cante Sabina, al respecto. Este, últimamente, también me aburre. Su última canción me da pereza.

No me gustan los toros, y me seguirán sin gustar, repito, por mucha literatura que levanten, y mucha ceremonia. Tengo derecho a no ir. A no acudir a la plaza, si no me gustan. Pero igual que un servidor, el resto: los taurinos y cornudos, que sí disfrutan de una buena corrida ajena. Y aquí ya me pongo algo más serio. Porque nadie tiene derecho a decirle al resto cómo tiene que emplear su tiempo libre. Si ha de ver o asistir a tal o cual evento. Puede, en todo caso, sugerir, pero de ahí a sacarse un decreto de obligado cumplimiento, dista un pleno. Y esto va para los antitaurinos que buscan prohibir los toros, como para los que tratan de imponerlos. Sois igual de pesados, y lo que es peor, sectarios e intolerantes.

Por eso me cabrea la iniciativa de Aguirre y su séquito. Porque primero, no hacía falta blindar la fiesta nacional. Los toros, por desgracia, tienen suficiente proyección nacional y turística-España olé, olé-; y segundo, y casi más importante, porque los que no gustamos de ver a José Tomás marcando paquete, por ejemplo, ahora, con la nueva denominación, poco menos que seremos unos ignorantes. Como el que no ha visto nunca el Gernika, de Picasso. Ni ha asistido jamás a un museo. En este caso, Las Ventas.

Joder, vive y dejar vivir. A ti no te gustan los toros, pues no vayas. Y sí te gustan, pues acude. Pero no nos des la monserga al resto, demonios.

En fin, que esta ciudad, y este país de pandereta, cada día me da más repelús. Si no fuera porque ayer, la selección se llevó las dos orejas y el rabo del estadio de Saint Denis, en Francia (dos cero ganamos al combinado galo), me hacía portugués, fíjense lo que les digo, que para el caso es lo mismo, pero con Pessoa y Saramago como banderilleros.

Cojones que hay cosas más importantes en las que gastar saliva: cómo salir de la crisis, se me ocurre. Que a este paso vamos a coincidir todos, pro y antitaurinos, en el mismo coso,

la puta calle.





Imagen de espa3.wikispaces.com

miércoles, 3 de marzo de 2010

Un amor poco ordinario



Susana y yo volvimos a vernos tres meses después de aquél primer encuentro. Mientras, estuvo leyéndome de forma anónima, hasta que por fin me envió un mail y cuadramos el círculo:

"Eres un cabrón. No. Un sinvergüenza y un caradura. ¡¿Cómo te atreves a decir, a escribir que me echas de menos y crees verme en todas partes, cuando me dejaste porque ya no me querías?! Y encima, querrás ahora que te crea, ¿no? Pues mira, no. Lo siento. Tuviste tu oportunidad. Y la dejaste escapar, a ti que tanto te gustan Los Secretos".

"Además, yo ahora estoy con Jaime".

Jaime, el maromo, supuse.

"Y él me quiere, y me cuida. Y lo más importante: es una persona estable. Tiene la cabeza en su sitio. No como tú. Que un día dices a, y al día siguiente z. Y aunque yo tampoco he podido olvidarte, no puedo hacerle esto. Ni a él, ni a a mí. No puedo volver contigo, Rodrigo. Lo siento. Espero que lo entiendas. Me siento muy halagada con tu blog y todo lo que me dices; es precioso. ¿Pero por qué has esperado tanto tiempo para decírmelo? ¿Por qué no me decías todas esas cosas cuando estábamos juntos? Ves, eso es lo que me mata de ti, que una nunca sabe por dónde le vas a salir".

"Siento ser tan dura, pero me hiciste mucho daño. Espero que seas feliz, y que algún día encuentres a una chica, que sepa llevarte".

"Cuídate mucho. Y la próxima vez que tengas miedo, tragátelo, y afronta la situación, como un hombre. Porque si no vas a vivir de recuerdos toda tu vida.

Sin acritud.

Un beso, Su".

Esta fue mi respuesta:

"Acepto la derrota. Pero acéptame tú al menos un café. Sin acritud".


Quería explicarme. Desahogarme. Un blog da para mucho, pero no para hablar cara a cara. Si acaso, pantalla a pantalla. Pero estarán conmigo en que no es ni remotamente lo mismo. Ni parecido. Por muchos píxeles que haya, y mucha webcam, y mucho zoom, la piel no es programable. Uno no puede ejecutar una caricia, una sonrisa. Una mirada. La tecnología avanza, pero la tecnología no es humana.

Y yo quería verla a ella de una pieza. Entera. Y no pixelada.

Así que, tras cruzar cinco ó seis mails más (cómo os gusta que os rueguen), quedamos en vernos al día siguiente, en la misma plaza de Callao. Por aquello, vaya, de no perder la costumbre.

Susana llegó puntual, y más guapa incluso que la otra vez. Llevaba el pelo suelto y se lo había rizado. De manera que los bucles le caían espolvoreados sobre sus hombros desnudos. Su se había puesto un vestido palabra de honor, con el que estaba espectacular. Al verla, me arrepentí sumamente de haberla dejado. Al llegar, sólo le faltó añadir, "mira lo que te has perdido, chaval".

Yo, algo pude hacer con mi aspecto respecto de la vez anterior. Me recorté la barba de mendigo, me quité las ojeras, y cómo había ganado un par de quilos, ya no parecía un drogodependiente. Tenía la cara más redonda y, por tanto, menos chupada. De modo, que confería al espectador un aspecto más saludable. Y vitalista. No era para menos: al fin había logrado que Susana y yo nos viéramos a solas. Por fin, joder.

Al vernos, ya sí, nos dimos dos besos-llevaba años sin rozar su piel-, y tras una breve charla meramente accesoria, entramos en el primer bar que vimos y nos metimos de lleno en harina:

- ¿Y el hombretón que traías el otro día?-dije nada más sentarnos.
- Me lo he dejado en casa, ya ves.
- ¿Pero no le has dicho que hemos quedado?- le pregunté esperando que me dijese que no.
- Sí, lo sabe. Y está tranquilo.
- Es un buen tipo-mierda.
- Sí, podría haberte partido la cara y no lo hizo.
- ¿Por? Yo sólo le pregunté por un bar en concreto, y una calle...
- Ha leído tu blog.
- ¡Qué dices!
- Sí, y, lo peor, es que le gusta. Dice que escribes muy bien.
- No, si al final nos haremos colegas y todo.
- ¿Sabes que me ha dicho antes de irme?
- ¿Qué?- respondí ya sin ninguna opción de que pudiese pasar algo entre Susana y yo.
- Que entendería perfectamente que hoy nos liásemos.
- ¿Y eso por qué?- fingí desinterés.
- Porque ha leído todos tus post...
- ¿Todos, todos?
- Todos, sí. Y sabe que nos debemos un polvo de ex novios.
- Joder, qué majo tu churri-solté.
- Sí, ya te lo dije. Es muy buena gente. Por eso estoy con él.

¡Zas, en toda la boca!

- ¿Y tú qué opinas de eso?-me rehice, como si no hubiera escuchado el último comentario de Susana.
- Pues que tal vez tenga razón. Voy al baño. Pídeme un ron con limón.
- ¿A las cinco de la tarde?
- Le dijo la sartén al cazo.





Post de regalo para Octubre, Nefertiti, Sara Royo, y la anónima que me dijo que era un mamón, y que la tenía "atacadita".

lunes, 1 de marzo de 2010

De cómo ella lo acabó sabiendo (y 5)



Estaba eufórico. Qué digo eufórico. Me encontraba fuera de mí. Como si el coyote, al fin, hubiese alcanzado al correcaminos. Imagínense. Pues así me sentía yo en ese momento. No era para menos: mi ex se acordababa de mí. Estaba en lo cierto. El blog tenía sentido. Mi plan no era tan descabellado. Bueno, vale que había sido otra persona quien había ido recogiendo las migas de recuerdos, hasta llegar a mí. Y vale, también, que de no ser por el destino, o mi santa potra, mi ex y yo jamás nos hubiésemos encontrado. ¿O sí? Qué más da. El caso es que, por fin, estábamos frente a frente. Y esta vez no pensaba dejarla marchar calle abajo. Bien es verdad, que tenía muchos elementos en mi contra: la forma en que rompimos, mis mentiras, y, claro, aquel fulano de metro ochenta, que la había besado y que para colmo estaba bueno. Porque los tíos, heteros me refiero, jamás opinamos sobre si alguien está bueno o no. No es miedo a comprometer nuestra virilidad, qué va, es pereza simplemente. Como tampoco yo opino sobre zapatos, bolsos, o ropa. Aún pudiendo tener una opinión formada. Pero, ya digo, que no me interesa lo más mínimo. Lo cual no significa que no sepamos al instante cuando algo es bonito. Ponible. En este caso, un tío. Lo sabemos, insisto, nada más verlo. Olerlo. Y este cabrón en concreto estaba como un queso. En un combate cuerpo a cuerpo, su planta y sus músculos, habrían ganado por ko a mis carnes flácidas, y mis maneras de Hobbit. Pero a cambio, yo tenía mis espinacas, el brevaje secreto de Panoramix. Un pequeño as en la manga, en definitiva.

Y es que, como bien saben ustedes, antes de que él llegara, Susana, mi Susana, me había mantenido (y sonreído) la mirada durante todo un largo minuto. 6o segundos, que se tradujeron en 600 pulsaciones. Y 6000 fotogramas distintos; en los que él, já, no figuraba ni tan si quiera como actor de reparto. Lo siento, no es el perfil que buscamos para esta secuela. Gracias por venir, ya puede marcharse. ¡Pero cómo, si soy un adonis! Lo siento, pero el papel principal ya está dado. Si quiere puede apuntarse al casting de guapo perdedor.

Sí, eso era él. El guapo que iba a perder. Porque este vez el feo, el nerd, iba a bailar con la más guapa. Y,además, le iba a levantar la churri al capitán del equipo de rugby. ¿No me creen? Pues atiendan, que esta es la mejor parte de la película:

Al ver cómo la besaba me acerqué a ellos. E improvisé. No podía dejar escapar estar oportunidad, tenía que hacer lo que fuera para que Susana supiese de la existencia de mis sentimientos hacia ella, y eso pasaba porque conociera este humilde blog. Así que me planté más chulo que un ocho a su lado, y con mi aliento a whiskazo, les dije:

- Perdonad, no sabréis de un bar por aquí cerca...Madrugario, creo que se llama.
- ¿Cómo dices?- me preguntó con cara de asco Danny Zucco. Juro que era igual.
- Sí, sí, Madrugario, Madrugario se llama, que hace esquina con la calle...hum...cuaderno de bitácora, o algo así.
- Pues no me suena de nada, ¿y a ti?

Susana negó con la cabeza y (me) sonrió por lo bajini, esta vez mucho más directa. Sabía por dónde iba. Me conocía, nos conocíamos de sobra. Cuando empezamos a salir, su padre me odiaba. Decía, "el mamón de Rodrigo ya está aquí otra vez". Bueno, no decía mamón, decía otra cosa, pero yo me imaginaba la situación así. Además, Su, siempre me lo reconoció: que su padre no me podía ni ver. Nunca entendí las razones. Quiero decir, que Susana y yo estábamos al principio de todo. Empezando con el tonteo, y las mariposas. Que me odie ahora, después de todo lo que pasó entre nosotros, es normal. Sin embargo, que lo hiciera entonces resultaba un poco patológico.

Total, que cuando iba a su casa, yo me hacía pasar por mudo. Surgió de repente, un día, justo en el quicio de su puerta. Su me dijo, "dile a mi padre que eres un amigo". No se lo va a creer, le contesté. Es tu padre, y yo soy un tío. Concretamente quien se está follando a su hija. Como le diga eso, nos caza de inmediato, le expliqué concienzudamente. Pues dile que eres gay perdido. Una loca. ¿Y el ramalazo me lo saco de mi amplia experiencia como drag queen, no? Ay, pues no sé. Improvisa.

E improvisé. Fue lo primero que me salió. Hacer de mudo. Teníamos 20 años. Y su padre, joder, era el Yeti. Les juro que al verlo, me quedé sin palabras. Ahí con esa camisa abierta, y ese pecho palomo, que bien podría cobijar a una familia entera de gorriones. Y él que me tiende la mano, antes si quiera de entrar al salón, y me aprieta monstruosamente las falanges, en señal clara de duelo. De macho dominante a macho aspirante. Y yo, que en ese instante, no sé qué decir, ni qué hacer. Y Susana que al ver mi reacción, me mira, nos mira, y zanja la situación tal cual se ve: "Papá, este es mi amigo Rodrigo, es mudo". Y yo asiento, como se asiente en este tipo de circunstancias. Asiento y cierro los ojos, esperando que su padre me calce una ostia que me haga hablar. Y cascarle que me estoy zumbabdo a su niña bonita desde hace dos semanas.

Pero el Yeti vuelve a mirar a su hija, y al notarla tan convencida, se lo traga todo. Y no solamente eso, sino que me cuenta, afable, que él está un poco sordo del oído derecho. "De modo que háblame por el izquierdo", me suelta, y acto seguido se descojona de risa. Y me da también una palmada en la espalda, que me mueve un metro del sitio. Tras lo cual, y una vez sentados en el salón, me pregunta infinidad de cosas sobre mi vida, que yo le voy escribiendo en un papel. Desde aquí pido disculpas a todos los mudos y sordos. Es indudable que la cosa se nos fue de las manos. Tanto que, con el tiempo, llegamos a desarrollar un lenguaje propio e inventado de signos, delante de su padre: si yo quería decirle a Susana lo mucho que la quería, pestañeaba. Si me apetecía besarla, me rascaba la cabeza. Y así hasta un sinfín de usos y recursos amorosos, de los cuales no me siento del todo muy orgulloso. A fin de cuentas, estábamos engañando, cuando no riéndonos, de aquel pobre hombre, que unos meses después, ya digo, me cogió manía. Y eso que no había abierto la boca.

Y ahora, claro, había que volver a improvisar ante aquél otro Yeti, este más metrosexual. Por eso, Susana captó de inmedito por dónde iba. No en vano, durante los tres años que estuvimos juntos, no hicimos otra cosa más que actuar de cara a los demás. En su casa, en la calle. Estábamos, por tanto, acostumbrados a que la gente nos mirase entre anonadada y sospechosa. La misma cara que en ese mismo instante tenía John Travolta.

- Lo siento, pero no podemos ayudarte, aunque creo que no son horas de beber-se puso paternalista.
- Ya, bueno, en realidad es que he quedado ahí para desayunar con mi ex, en el bar Madrugario-volví a insistir por enésima vez, quemando ya todas mis naves-; y, la verdad, no me gustaría llegar tarde. Ella siempre se quejaba de que nunca era puntual.

Susana siempre se quejaba de que nunca era puntual.

- Y os preguntaba-proseguí-por si al menos conocíais la calle del cuaderno de bitácora, a ver si callejeando llego a Madrugario.
- Qué va, ni idea. ¿Pero, esa calle está en Madrid?
- Sí, sí, estoy segurísimo-concluí mi improvisación.
- Pues ni idea, macho. ¡Suerte!- me gritó el goya al mejor figurante.


Y tras agradecerles la molestia, se marcharon calle abajo. Aunque esta vez Susana, lejos de alejarse otra vez de mí, había vuelto a mi vida.





Fin.