miércoles, 10 de febrero de 2010

De cómo ella lo acabó sabiendo (y 3)



"¿Encontraría a la Maga?". Así comienza Rayuela, de Julio Cortázar, que yo por aquella época estaba leyendo. ¿Te encontraría a ti? No lo sabía. Lo único cierto era que los meses iban pasando y mi plan no daba sus frutos. Y yo, mientras, desesperado. Sin saber qué hacer. Hasta pensé en cerrar el blog, e irla a buscar con todos mis -sus- post, pegados al cuerpo. Al fin me quité la coraza, le diría, y acto seguido me arrancaría la piel a tiras. Nunca mejor dicho.

Pero no sabía, digo, dónde encontrarla, ni cómo localizarla. Tiempo atrás había borrado y olvidado su número de teléfono. Y ahora me veía rebuscando en la basura de mi cuarto, intentando reconstruir los trozos marchitos de la antepenúltima factura. Como un pordiosero hambriento de amor y de cariño, ya ven.

Sin embargo, por más que profundicé en el asunto, no hubo manera de encajar su rutina con la mía. De modo que, harto de todo, salí esa misma noche dispuesto a emborracharme tanto como para olvidarme también de la descabellada idea de (re) encontrarla.

Tal fue la melopea que agarré, que aún hoy tengo lagunas. Aunque, en cambio, me recuerdo nítidamente follando con alguien. Una mujer, de edad indeterminada. Menuda y con el pelo rapado. Y en un ejercicio desgastador de memoria veo, además, cómo no logro correrme. Ella a cuatro patas, y yo sudando tras haber probado ya varias posturas, y formas distintas. Y ella que comienza a quejarse del dolor que le produce el roce del condón, me acuerdo; y yo, que por mi parte, me noto y me siento tan insensible como absurdo.

- No puedo más, me duele mucho- me dice la chica del pelo rapado. Y me guardo la polla cansado, como se guarda en el frigorífico la comida que sobra tras una cena copiosa. De esa forma me la meto en los calzoncillos o bajo las sábanas, qué sé yo. Tras lo cual, le pido, no sé si educamente o no, que se marche de mi cuarto, de mi casa. De mi vida.

No estoy bien, me excuso. Y entonces mi memoria recuerda varios insultos, y un portazo seco.

No obstante, en ese instante todo me da igual. Me siento como un niño que se hubiese perdido en un gigantesco bosque, y estuviera buscando a sus padres inútilmente: desorientado, y sin recursos.

¡Papá, mamá!

¡Susana!

Y el llamarla a gritos me devuelve a la vida misma. Pienso en ella, en mi ex, y comienzo a masturbarme, solitario sobre un colchón mojado y pegajoso. Y otra vez palpito. Y otra vez lato. Tan fuerte incluso, que siento que voy a correrme de inmediato. Como un resorte, mi polla responde a mis recuerdos, y Susana y yo volvemos a hacer el amor, como si esa misma madrugada se acabase el mundo. De esa clase de polvos de tres o cuatro minutos, que a veces son tan necesarios, y que no cabe explicar. Hay que vivirlo. Follarlo.

Eyaculo sobre la pared, acartonada por el gotelé. Y no es semen lo que veo resbalar, sino lágrimas.

Las mías. Y es que aunque borracho, me sigo acordando de los trozos de factura rotos.


Continuará.

16 comentarios:

JotaEfe dijo...

Vaya, vaya; parece que en la vida, como dice la canción, hay amores que nunca pueden olvidarse¡¡ Y este, el de Susana quiero decir, te dejó huella, mucha huella.
Es una lástima que no la reencontraras y, quién sabe, que volviera a fluir toda esa pasión entre vosotros. ¿Hay más capítulos? Lo digo porque me resisto a creer que R. el aventurero no la encontrara, jejeje¡¡¡
Un abrazo¡¡

Anónimo dijo...

Eres un puto cerdo, este post es repugnante.

Anónimo dijo...

"Me corro sobre la pared, acartonada por el gotelé. Y no es semen lo que veo caer, sino lágrimas.

Las mías".




Wow!

R. dijo...

Sí, quedan un par, para no hacer la historia muy pesada, jota.

y hasta aquí puedo leer jeje

un abrazo, y gracias por el interés!

R. dijo...

Joder, ni que me hubiese corrido en tu cara, troll.

Ves, eso sí sería bastante asquerosito.

R. dijo...

Gracias anónimo!

un saludo!

Anónimo dijo...

¡Deja de cambiar el texto!

R. dijo...

Perdón, perdón, te prometo que ya lo dejo como está. ahora sí que sí.

un saludo!

Anónimo dijo...

"Y otra vez palpito. Y otra vez lato. Tan fuerte incluso, que siento que voy a correrme de inmediato."


Te ha salido un pareado, jeje.

K.

R. dijo...

Anda! pues mira, sí! jeje

y eso, sin haberlo preparado jeje


gracias, y un saludo K.

Sara dijo...

A ver si terminas la historia, q esto es un sinvivir. ;)
Besicos.

R. dijo...

Nada, dos capítulos más y sabremos quien mató a laura palmer, cómo acaba perdidos, y sí encontré a mi ex o no...

jeje

un besito guapa!

Ola Na Tungee dijo...

Iba a decir lo mismo que Sara, "acaba ya, que esto es un sinvivir", jajaja.

Yo siempre he sido (por mi experiencia) de las que piensa que segundas partes nunca fueron buenas. Nunca me he arrepentido de dejar a alguien, así que no sé hasta qué punto puede aferrarse el arrepentimiento o la añoranza de alguien a una persona, pero como algunos recuerdos de infancia, a veces es mejor dejarlos donde están y no volver a ellos, ya sabes, por ese desencanto de descubrir —como cantaba Sabina— "que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver".

A todo eso, ¿has leído Pedro Páramo, de Juan Rulfo?

Pues eso. :)

Un beso (yo también sé hacer pareados sin querer, jaja).

Ola Na Tungee dijo...

Iba a decir lo mismo que Sara: ¡Acaba ya, que esto es un sinvivir! :)

Por mi experiencia, siempre he sido de las que piensa que segundas partes nunca fueron buenas. Nunca he querido volver con alguien a quien dejé, así que no sé hasta qué punto puede llegar a aferrarse el arrepentimiento y la añoranza de alguien pero, como algunos recuerdos bonitos de la infancia, a veces es mejor no volver a ellos, ya sabes, por el desencanto que supone sentir eso que cantaba Sabina de "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver".

A todo esto ¿has leído Pedro Páramos, de Juan Rulfo?

Pues eso. :)

Un beso (yo también sé hacer pareados sin querer, jeje).

Ola Na Tungee dijo...

Vale, me acabo de dar cuenta de que el mensaje no sale hasta que no lo apruebes. Perdona que me haya repetido. :)

R. dijo...

Hola Ola Na Tungee tienes toda la razón, no se debe volver a pisar la senda que ya recorriste, pero en este caso, créeme, era necesario. necesitaba cerrar ese ciclo, y si no era con ella, al menos que fuese conmigo mismo.

sí he leido Pedro Páramo

pero ya te digo que más que cabezonería, o masoquismo, era una cuestión de orden.

mental, físico, cósmico, etc.


a ver si en los siguientes dos post, y últimos te convezco jeje


un besote, guapa!