domingo, 3 de enero de 2010

Trátala con cariño



Uno rara vez suele estar preparado para una ruptura amorosa. Por lo general, te pillan de improviso: en mitad de una tarde lluviosa paseando idílicamente con tu chico/a, o entremedias de una conversación, a priori, sin importancia. "Te pido un café. Sí, pero con hielo y en vaso. ¿En pleno mes de diciembre? No pasa nada, sabes que siempre estoy ardiendo. A mí últimamente me pasa lo contrario".

¡Zas! Y el camarero que te mira y te cambia el café por un whisky doble.

Aunque ahora, viéndolo con perspectiva, no la culparía; dejar a alguien siempre es complicado. Yo he dejado, y me han dejado. No sé en qué proporción, no sé si me he quedado yo con más besos de los que me correspondían, o si, por el contrario, me han chuleado hasta la última gota de saliva. Pero he estado en los dos lados de la balanza, y en ambos, les puedo asegurar, el pecho aprieta. Y ahoga.

Como por ejemplo aquél día, en que ella, ya digo, se decidió por fin a dejarme. Llevábamos seis meses horribles, y cuando digo horribles, es horribles. Discusiones, insultos, infidelidades. En fin, que no éramos la pareja perfecta. Pese a que nosotros, en momentos de lúcidez amorosa, pensásemos lo contrario; ya saben, el amor es ciego, y la dependencia, sorda. Imagínense. No sólo es que no viéramos la realidad-que nos estábamos haciendo daño-, sino que, además, no escuchábamos las críticas, los consejos, ni las opiniones del resto; amigos que por lo general no iban desencaminados. Sin embargo, como bien se suele decir, cada cual es muy libre de estrellarse como le plazca. Y sí, discutíamos, y ella me la dio con su ex, y yo, en venganza, con una rubia fatal, que, aquí entre usted y yo, me supo a gloria. Pero cuando estábamos bien, y esto era un hecho incontestable, no había quien nos comiese terreno. Éramos, joder, la pareja del año. Winona Ryder y Gary Oldman, en Drácula.

Todo el mundo lo decía: sois como la eterna lucha entre bien y el mal. Uno necesita del otro para saber quién es.

Y así vivíamos, insisto, en nuestra propia burbuja tóxica y autodestructiva. Hasta que un día, como digo, ella decidió pincharla: me citó de improviso en el mismo bar donde años antes habíamos empezado, y me dijo que lo nuestro, pardiez, era imposible. Tenemos, me explicó detalladamente, un enganche sexual, pero nada más. Yo no te quiero. Y tú solo estás obsesionado conmigo. Sólo obsesionado. Pues menos mal que sólo estoy obsesionado contigo, pensé. Y no enamorado, agregué en voz alta. Porque entonces en vez de tener arcadas, como tengo, ahora me estaría dando un ictus. Un marichalazo.

Menos mal que sólo estoy obsesionado y mi cerebro sólo corre a 140 kilómetros por hora en dirección contraria, en lugar de estar varado.

Enamorado.

Sí, menos mal que sólo estoy obsesionado, repetí una vez más. Y ella hizo ademán de levantarse de la mesa, pero la cogí del brazo y le di una nota, que ya tenía escrita de antemano. Tras leerla varias veces, me miró con ojos desorbitados y se echó a llorar, como si acabara de reconocer ante la policía un asesinato de envergadura. La llevo en la cartera desde que te liaste con tu ex, estaba esperando el momento adecuado para ponerle fecha y dártela. Hoy al salir de casa, preví que podía pasar esto. Y la firmé. Pero es mentira lo que digo en la nota: yo no he asumido nada. Yo sigo obsesionado contigo, como dices. Pero bueno no se puede preveer todo en la vida. ¿Te acuerdas cuando empezamos? Estábamos sentados en esta misma puta mesa, y tuve que beberme 6 cervezas para lanzarme. Ahora tendré que beberme el doble para olvidarte. O al menos para que esta noche, la primera sin ti, no me duelas tanto.

Tragué salive y continué: quiero que le des esta misma nota al primero que venga después de mí. Para que no cometa los mismos errores, que yo he cometido contigo. Para que cometa otros, vaya. Te mereces, nos merecemos, ser felices. Y tener una vida un poco más variada. Discutir, en fin, por temas distintos. Y no siempre por lo mismo.

Ella asintió y guardó la nota en el bolso. "Al final me has dejado tú a mí", me contestó tras secarse las lágrimas. No, no, no te equivoques, que la que ha dicho que no me quieres eres tú. Digo que me has dejado tú a mí...sin palabras; y me besó por última vez, antes de marcharse para siempre de mi vida. El camarero, entonces, me cambió el café por un whisky doble. A este invita la casa.

Y ahí, en mitad del bar, solo en esa puta mesa, les juro que me sentí la persona más gilipollas del planeta. Lo suyo habría sido ponerse firmes, y reclamarle daños y perjuicios por falsedad sentimental. Por estafa emocional. Y no esto:

Me dirijo a ti, ruidoso y grosero amante, que estás a punto de llevarte a la que fue mi chica. Sí, para ti van estas palabras: trátala con cariño. No le lastimes, al menos no tanto como yo. Trata de entenderla, al menos más que yo. Intenta, si puedes, que sea feliz. Contigo, a poder ser. Y si por algún casual eres músico, no le escribas canciones tristes, que connmigo ya tuvo bastante.

Asumo la derrota. Que seáis muy felices.


Madrid, 24-septiembre-2006.


Ahora me arrepentía. Ni por asomo quería que otro la besara, que otro estuviera con ella. ¿Pero qué podía hacer yo? A veces en la vida hemos de tomar este tipo de decisiones: perder a alguien que quieres, para conservarlo. Ver como se aleja, y aún así, no ir detrás.

Ella cruzando la plaza, y yo tras el cristal.

¿Que qué pasó después? Pues verán, ingenuo de mí, no supe nada más de ella hasta un año y pico después, que me llegó un mensaje al móvil. Decía lo siguiente:

"Es músico. Pero dice que no piensa hacerme canciones tristes".


Canciones como esta que suena, y con la que yo suelo llorar a veces:

Oh madre, puedo sentir la tierra cayendo sobre mi cabeza.
Y mientras trepo a una cama vacía.
Oh bueno, ya he dicho demasiado.

Sé que se ha acabado y aunque me aferre,
no sé a dónde más puedo ir.
Se ha acabado.

Oh madre, puedo sentir la tierra cayendo sobre mi cabeza.
Mira, el mar quiere llevarme,
el cuchillo quiere cortarme.
¿Crees que puedes ayudarme?

Triste novia con velo, por favor, sé feliz.
Guapo novio, hazle sitio.
Ruidoso, grosero amante, trátala con cariño.
(Aunque ella te necesite mas de lo que te ame).

Y aunque sé que se ha acabado, todavía me aferro.
No sé a dónde más puedo ir.
Se ha acabado.
Y realmente nunca empezó
pero en mi corazón era tan real,
que incluso me hablabas y me decías:

"Si eres tan gracioso,
¿por qué estás tan solo esta noche?
Si eres tan listo,
entonces ¿por qué estás tan solo esta noche?
Si eres tan ameno,
¿por qué estás tan solo esta noche?
Si eres tan apuesto,
¿por qué duermes solo esta noche?
Yo lo sé:
es porque esta noche es como cualquier otra noche.
Y es por eso que estás tan solo esta noche
con tus triunfos y tus encantos,
mientras ellas están en otros brazos".

Es tan fácil reír.
Es tan fácil odiar.
Hace falta fuerza para ser amable y gentil.
Se acabó, se acabó, se acabó.

Es tan fácil reír.
Es tan fácil odiar.
Hay que tener agallas para ser amable y gentil.
Se acabó, se acabó.

El amor es natural y real
pero no para ti, mi amor.
No esta noche, mi amor.
El amor es natural y real
pero no para los que se parecen a ti y a mí, mi amor.

Oh madre, puedo sentir la tierra cayendo sobre mi cabeza.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

A mi me paso y tambien sigo enamorada de el. Me pongo mala solo de pensar que pudiera pasarme lo que a ti. Saber que esta con otra chica. No me hago a la idea de que no volveremos a estar juntos.
No entiendo lo del mensaje. Parecen ganas de hacer daño.

Fete dijo...

Pero el amor es asi... una vez va de frente o talvez de lado,transversal, de costado, al reves, pero yo leo en todo esto mucho amor volcanico, que solo os desestabilizo un poco.
R, animo hombre!!! Que un dia llega y te atropella, pero bien atropellado para toda la vida.!!!
Seguro eh!!!
Saludos desde mi super stress!!!

una más... dijo...

Quizas tu debieras llevar una nota en tu bolsillo para tu próximo amor.. " recuerdame que intente quererte mejor si nuestra relación empezara a estropearse, después será tarde "
El amor se gasta, se apaga, pero muchas veces es por q así lo dejamos hacer, después harías lo que fuera dentro de tu cabeza por volver al punto en el que eso empezaba a suceder, pero ya es tarde, lo dejamos perder.
La cuestión es de si eso se aprende, o seremos gilipollas eternamente ( y me incluyo ).
Besos R.

Mica dijo...

Me he quedado sin palabras. Qué bonito y qué triste. Buenos si puedes contarlo así, por lo menos es que lo has superado no?
No hay más ciego que el que no quiere ver, y en esto del amor casi siempre suele pasar.

yo misma dijo...

los q tendriamos q tratarnos con cariño somos nosotros, y no depender de algun imbecil con el ego subido o alguna gilipollas que nos hace sentir el culo del mundo.nosotros,ea,nadie mas!para maltratarnos con nosotros mismos nos sobra y nos basta!

Anónimo dijo...

Al menos esto te servirá para no cometer tú los mismos errores, ¿no? Estoy con una más, veremos si hemos aprendido de todo lo que nos ha tocado vivir.
Isabella

R. dijo...

Pues hay que empezar a hacerse a la idea, anónimo. Aunque cueste. Que no se puede vivir aferrado a algo que ni siquiera sabemos si existe o no.

Aunque esto, claro, es fácil decirlo, pero hacerlo...

Bueno, yo fui el primero que me hice daño dándole la nota.

un abrazo!

R. dijo...

Buff, en este caso, este amor me dio hasta en el cielo de la boca, fete.

Amor volcánico, me gusta.

Estaré atento a partir de ahora, no vaya a ser que me atropellen. Miraré antes de cruzar, o no...

un abrazo!!!

R. dijo...

Yo creo que hagamos lo que hagamos seremos gilipollas eternamente, al menos yo, que soy ya gilipollas de por si.

Pero me apunto lo de la nueva nota.

Ayyy, qué difícil es prever, una!


muchos besos, con todas las consecuencias!!!

R. dijo...

Sí, Mica está superado, queda el poso del recuerdo, pero bueno.

Me alegro que te gustara.

Como diría el poeta: "Amor se llama al juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño".

Un abrazo!!!

R. dijo...

Amén, hermana!

Me lo tomo como propósito de nuevo año.


Un besazo, bego!

R. dijo...

Pues no sé qué decirte Isabella, porque al final uno lo dice, se lo cree, se conjura, pero se vuelve a equivocar en lo mismo.

Por otro lado, benditos errores que hace que dos personas se unan, desunan, y se vuelva a juntar.

besos!

una más... dijo...

Asumo las consecuencias.. quien dijo miedo? :P

R. dijo...

Oh, yeahhh!!!

así me gusta, xula!


besos variados como el surtido cuétara

david dijo...

Las rupturas siempre son dolorosas, tanto para el que deja como para el que es dejado. Siempre es la mejor solución cuando la situación es insostenible, lo que pasa es que el que es dejado tarda más en superarlo, para eso siempre hay que estar luchando por conservar ese amor del principio, alimentarlo, sorprenderse, entenderse, dejar un espacio pero sobre todo amarse, porque si no te amas, chungo. Ya puedes alimentar todo lo quequieras que no conseguirás nada. Joder¡¡ vaya parrafada, bueno termino.... el camarero....listo de cojones, ehhh?? No ha visto ese rupturas, el jodío.

R. dijo...

David tomo tus palabras como un tratado para estar en pareja. Me ha encantado, tío. Además, tu experiencia es un grado.


sí, un fiera el camarero, le debe doler la vista de ver rupturas...

un abrazo!