sábado, 16 de enero de 2010

Con las entrañas

Es curioso esto de la música. De las canciones. Por lo general, nunca están cuando las necesitas. Quiero decir que rara vez, al menos en mi caso, encuentro la canción que necesito, justo en el momento en que me hace falta escucharla. Esta de Quique González, por ejemplo, me habría venido de perlas hace años. Entonces necesitaba oír algo así: "Espero que no vuelvas nunca más". Porque ella acabó volviendo, o yo dejé que entrara de nuevo en mi vida. El amor, decía Baudelaire, es un crimen que no puede realizarse sin cómplice. Y yo fui el suyo. Su compañero de fechorías. Querernos era un delito. Y yo terminé encausado, que es lo mismo que decir bien jodido. Pero entonces, ya digo, no existía este tema tan propicio. De hecho, no ha existido hasta este año, que Quique González la ha compuesto. Y a mí, personalmente, me ha hecho una putada bien sonora. Porque ahora en vez de olvidarla, que es de lo que habla la letra, me hace recordarla. Pensar cuánto la quise a la muy hija de puta. No es un insulto gratuito, creánme. El término empleado es el estríctamente correcto. Ella es y será por siempre la hija de la gran puta que más he querido en mi vida. Lo siento por ti, por las demás que habeis venido después. Pero por mucho que me hayáis puteado, no le llegáis a la suela de los zapatos. Ella es demasiado zorra para vosotras. Y ahora con su permiso, me coseré las tripas otra vez, que se me han salido los puntos. Disculpen la escabechina y disfruten de esta canción, ustedes que pueden.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Tú sí que eres un hijo de puta, que me tienes enganchada a tus historias!

Sara dijo...

Mira q nos gusta hacernos el harakiri, hurgar y hurgar en las heridas...

Anónimo dijo...

Machista

R. dijo...

Ya será para menos, anónimo!

pero gracias por el piropo

un saludo

R. dijo...

un día es un día, sara, y además mira la hora del post. a esa hora nada bueno puede salir..

un beso!

R. dijo...

Chúpame un pie, anónimo

JotaEfe dijo...

Eso es más cierto que el hecho de que yo esté escribiendo este comentario.
Hay miles de canciones, millones, no sé. Pero nunca jamás aparece en el momento adecuado la canción más oportuna. Pero sí, curioso, nos acordamos de otras que no acaban de encajar del todo. Tocan el tema, pero no dan en el clavo. La que da en el clavo se descubre meses después. O años. Es verdad.
Un abrazo fuerte¡

R. dijo...

Hay tantos clavos aún por clavar, jota, y tantas canciones por descubrir...

qué vértigo, no?


un abrazo fuerte!