jueves, 3 de diciembre de 2009

Otoño



Hoy es uno de esos días grises, otoñales, que hacen de Madrid una ciudad cualquiera.

En otoño, todas las ciudades se parecen. Hay hojas secas, y sucias paredes mugrientas, que lloran mensajes agrietados. La lluvia huele a orín. Y en la calle, un pobre pide que sea julio y le sirvan un tinto de verano bien frío. Helado.

Y uno camina entre la gente, entre los escombros de un jueves cualquiera, y se da cuenta de que en otoño también las personas se parecen demasiado. Altos, bajos, rubios, morenos. En lo sustancial, todos buscamos un imposible: que florezcan las flores en diciembre.

Que el amor no sea tan complicado.

12 comentarios:

Me llaman octubre... dijo...

Debo ser rara. Cuando llega la primavera empiezo a contar los días que quedan para que llegue el otoño otra vez. Los árboles dejan caer las hojas viejas para que empiece una nueva vida. Un punto y aparte. Los tonos ocres nos sientan bien a todos, tanto a rubios como a morenos. No se disfruta igual un café caliente en otoño que en verano...

Por eso me llaman Octubre.

Pero también pienso en ese señor que está pidiendo una moneda y sueña con el verano y un tinto fresquito...

una más dijo...

Olvidar lo imborrable?

Qué canción...

" que florezcan las flores en diciembre. " ushh! cuánto encierra esto..hoy duele, quizás sea otoño para todos.

Besos R.

Anónimo dijo...

Al menos es amor lo tuyo.

JotaEfe dijo...

Es verdad, cada vez me doy más cuenta de que andamos siempre viviendo por y para imposibles. Sea otoño o verano. Y cuando uno se da cuenta de ello parece que todo se le viene abajo, pero es verdad.
Un abrazo fuerte, hasta mañana¡

R. dijo...

A mí el otoño, me encanta, aunque parezca lo contrario. Será que soy masoca, pero me pone la nostalgia.

y el café caliente en diciembre es una delicia...

Ojalá alguien le lleve un tinto bien frío al mendigo que pide.

La felicidad muchas veces resulta tan sencilla como eso.

Un besote, octubre

R. dijo...

Todas y todas nos parecemos demasiado en otoño, cada vez estoy más convencido...

te mando una caja de tiritas pa esas heridas, una, y un saco de besos pa pasar el invierno!

muaaaak

R. dijo...

O no. Sepa dios que es el amor, lo mismo es obsesion, impotencia sentimental, etc...

quien sabe.


un saludo anónimo!

R. dijo...

Yo creo q es lo que nos hace vivir, jota, buscar imposibles, tener proyectos irrealizables...

si es que somos masocas!

mañana más y mejor!

abrazos!

Fete dijo...

Don R.
Ya perdonara pero no tengo constancia de si llevo 10 meses sin venir a su blog o tres dias, estoy bajo los efectos de mi medicacion...
cuando este mejor volvere a comentarte. Estuve en Barcelona con mi tratamiento.
Solo Saludos.

R. dijo...

No te preocupes Fete, lo primero es lo primero.

Un saludo!!

eme dijo...

"La utopía está en el horizonte: cuando yo camino dos pasos ella se aleja dos pasos. Yo camino diez pasos y ella está diez pasos más lejos. ¿Para qué sirve la utopía? Sirve para eso: para caminar".

O como dice Extremoduro: "Cómo quieres que escriba una canción si a tu lado no hay reivindicación".

Si todo estuviera dado, qué iba a ser de nosotros. Sólo si algo te cuesta, le das valor.
No sé muy bien el qué, pero parece que hay algo que tenemos que ganarnos.
Por cierto: a mí también me encanta el otoño, ¡pegarle patadas a los montones de hojas!, comer castañas, pasear con mi bufanda naranja y sentir ese olor especial en el ambiente.
Podemos hacer el otoñofanclub :P

Besos otoñales...

R. dijo...

Es verdad, eme, no hay victoria que valga sin sufrimiento. O amor, sin espinas.

Pero molaría que por una vez las cosas fueran más fáciles.

Me apunto al otoño fansers!


y a pegarle patás a las hojas secas!!


a las castañas no, que no me gustan.

Y las castañeras me dan miedo.


besos guapa!