jueves, 31 de diciembre de 2009

Números


Se acaba el año, decía. Aunque descuiden, que no entraré a valorarlo. No creo que mi vida sea tan importante. Al menos vista de cerca; de lejos todos ganamos en interés y misterio. Pero a calzón quitado, usted y yo, no convenceríamos a un hipotético guionista. De modo, que me ahorraré el desglose anual. Y es que, además de todo, no sé me dan nada bien los balances. La economía no es lo mío. Por lo general, nunca me cuadra la vida: o me deben noches, o debo yo días. Así que, sin más, les deseo que en el 2010 les salgan los números. Ya sean pares o impares.

Feliz noche a todos y todas.

Un abrazo,

R.




Imagen de http://www.opinionras.com

jueves, 24 de diciembre de 2009

Tantas cosas seguirán pasando




Se acaba el año. Han pasado tantas, tantas cosas...

martes, 22 de diciembre de 2009

Al día


- Te querré toda la vida. Para siempre.
- Para siempre es mucho tiempo. Y además no estaré aquí para verlo. Dime mejor que me querrás hasta mañana. Y mañana hasta el día siguiente. Y así sucesivamente. Lo prefiero. Amarnos al día, derrochar todos los besos que tengamos. Y no dejar nada para imprevistos.
- Pero deberíamos ahorrar algo.
- No, nada de eso. No quiero que cuando llegue el día, dios no lo quiera, de decirnos adiós, mire en los bolsillos y vea que podría haberte dado mucho más.





Imagen de http://rosalia1046.files.wordpress.com

"Todo dura siempre un poco más de lo que debería"

Algunas frases y párrafos de Rayuela (Julio Cortázar):
  • "Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos".
  • "La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose".
  • "Todo dura siempre un poco más de lo que debería".
  • "No renuncio a nada, simplemente hago lo que puedo para que las cosas me renuncien a mi".
  • "Estar vivo parece siempre el precio de algo".
  • "Resultado Parcial: te quiero. Resultado total: Te amo".
  • "La risa ella sola ha cavado más túneles útiles que todas las lágrimas de la tierra".
  • "Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo esta perdido y que hay que empezar de nuevo".
  • "Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio"
  • "La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos".
  • "Sólo en sueños, en la poesía, en el juego -encender una vela, andar con ella por el corredor- nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que vaya a saber si somos".



Vía, mi memoria y Wikiquote.

domingo, 20 de diciembre de 2009

El mejor entrenador del mundo



"Si perdemos, continuaremos siendo el mejor equipo del mundo. Si ganamos, seremos eternos".


Pep Guardiola a sus jugadores, antes de la final del Mundial de Clubes.





Foto sacada de jordirengunea.blog.com.es

Échale la culpa al rock



De todos los temas que cantó, interpretó y versionó Quique González anoche en la Riviera, me quedo con esta versión, precisamente, de José Ignacio Lapido, que silenció al respetable -lo nunca visto en un concierto de rock-, e hizo que más de uno y más de una se reconociese tristemente en su letra.



Es verdad. Algo me (nos) aleja. El tiempo, la vida.

Nosotros mismos.

viernes, 18 de diciembre de 2009

El día en que conocí a Michael J. Fox



Sucede que uno se pasa media vida escuchando este tipo de canciones, y, claro, al final se las termina creyendo. Piensa, ingenuo, que las locuras por amor, nunca son locuras. Sino cuerdas inversiones en felicidad.

Las locuras desgravan. Aún hoy lo pienso, aunque ya no invierta tanto en cometerlas. Gajes del oficio, ya saben.

El caso es que aquél día yo estaba borracho como una cuba. Y la echaba de menos. Ya conté en otro post que sólo me enamoro de noche. Pues bien, por aquel entonces, vivía en una oscuridad constante de amor, y aquella madrugada, en concreto, se me dispararon los niveles de serotonina hasta el punto de que a las cuatro y pico de la madrugada me presenté de esta guisa en su portal. Y poco más que la llamé a gritos.

Vociferé y vociferé, pero ella no me abrió la puerta. La cosa no acabó ahí. Yo me había propuesto verla, y besarla, y decirle lo mucho que la quería y todas esas moñadas que uno escucha en las canciones, que luego hace suyas. Y, por supuesto, no estaba dispuesto a dar mi garganta a torcer.

De modo, que pasé al plan be. Empecé a aporrear la puerta, y un vecino o vecina, nunca supe, llamó a la policía, alarmado/a. Esta llego rauda y veloz, y un agente se me acercó y me dijo:

- Caballero, deje de hacer ruido. Está perturbando el sueño de los inquilinos del inmueble.

"Perturbando el sueño de los inquilinos del inmueble", repetí beodo. Y añadí:

- Yo lo que quiero es que ella me quiera, coño, y nos perturbemos mutuamente el sueño.

El agente me miró entonces muy fijamente, y por un instante sentí, sentimos, que nos conocíamos de toda la vida. Y que a él también le había pasado lo mismo. Putas mujeres, leí en su mente. Ya ves macho, respondí yo.

Sin embargo, justo detrás suyo, había otro policía, con cara de querer meterme en el calabozo, previa somanta de ostias, y ambos tuvimos que reprimir nuestro sincero compañerismo. Y adoptar, por otro lado, el rol que se suponía mejor le iba a la situación: agente de la autoridad, y tipo borracho que está molestando a los vecinos.

El poli bueno me observó desde su metro ochenta, y con ojos de comprensión mutua me instó a intentarlo al día siguiente, "a la luz del sol, y sin tanto grito". El malo, por su parte, me dejó claras dos cosas. Una. Que si seguía gritando me iba a dar "la del pulpo". Y dos. Que a las mujeres no se las conquista así.

Quise preguntarle de qué manera si no se las conquista, pero la primera premisa me echó para atrás. Los pulpos tienen varios tentáculos con los que atizarte.

Así, una vez zanjada la cuestión, me disculpé con mi aliento de sapo. En vista de lo cual, el poli bueno, que tenía un aire a Michael J. Fox, sacó un aparatito y me hizo soplar. Pero cómo, si yo no conduzco, rehusé. Sople, o le detenemos por desacato, intervino el policía pulpo.

Y, joder, soplé como nunca, tanto que di cuatro puntos más por encima de lo permitido.

"Está usted completamente enamorado", concluyó Michael. Y se largó con una sonrisa.

jueves, 17 de diciembre de 2009

La jeta de Belén Esteban


Belén Esteban se ha operado la jeta. De frente a barbilla: ojeras, nariz y boca. Digo labios, que su boca es intocable. Que se lo digan si no a Telecinco, que tiene en la de San Blas, a su cara, con perdón, más reconocible. Bueno a la de ahora habrá que acostumbrarse. Pero no se apuren; un par de Sálvames, y ni se acordarán de sus antañas ojeras. Y esa nariz de púgil, que gastaba la Esteban.

Belén Esteban se ha operado la jeta, y los de Lecturas le han dado una portada. Asegura, la que dice ser la voz del pueblo, que su novio está como loco de contento. Normal. Yo también lo estaría si por enseñar el careto, que no las tetas o el rabo, me pagasen en efectivo lo que a la interfecta. Aunque puede sacarse otra lectura, nunca mejor dicho, del asunto: que el fulano lo está gozando porque su sapo se ha convertido en princesa.

Amor a golpe de bisturí, vaya.

Belén Esteban se ha operado la jeta. Y como Sansón ha perdido su potencial. Porque ella tenía lo que no tienen los sindicatos: conciencia de clase social. Era, si no la voz del pueblo, la cara. El rostro hajado de la, si me permiten la expresión, clase trabajadora.

Sus ojeras, demonios, eran nuestros madrugones, nuestros despertares a las seis de la mañana. Y su napia, nuestro orgullo de barrio. Cincelado con el paso del tiempo.

Belén Esteban se ha operado la jeta. Y con su rinoplastia se ha ido el último referente social que teníamos, tras el Dioni, Coto Matamoros o Francisco Camps.

Está más guapa, sí. Pero menos auténtica. Más de clase media alta. Como si de pronto se hubiese mudado de su San Blas natal, al barrio de Salamanca.

Una pena, yo la prefería con su cara de 'after'.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Pues...bonito día



"Yo te iba a pedir casi lo contrario: que te quedaras conmigo para toda la vida".



El cuento original es de Eduardo Galeano. Disfrútenlo.

Un par de ciegos



No puedo evitarlo: los domingos me pongo melancólico. Más todavía. Es superior a mis fuerzas. Y es que sucede que me acuerdo de ti, ahora que es imposible que volvamos si quiera a vernos. Impotencia, lo llaman.

Y me acuerdo, digo, porque los domingos eran menos tristes contigo. Menos domingos, vaya. Entonces, recuerdo, solíamos escuchar esta canción de Sabina, sin entender la letra. "El amor nunca hace daño", decías ingenua. Y yo asentía. Cómo no hacerlo, si estaba contigo. Si dormía en una nube.

Fuimos dos ciegos enamorados. Dos suicidas que quisieron morir de amor, y se salvaron a última hora. Inválidos el uno del otro.

Y ahora, vivito y nostálgico, escucho de nuevo esta canción, tirado sobre la cama, y los muelles se me clavan en la espalda. Y resulta que ya no tengo 18, sino 25.

Y sé, entiendo el significado de su letra. Pero no puedo explicártelo. No debo.

Eso te toca descubrirlo a ti.

martes, 8 de diciembre de 2009

¿Por qué lloran las mujeres?



En lo que va de mes -tan sólo ocho días- he visto y oído llorar a cuatro mujeres.

La primera estaba sentada en un banco. Traje de ejecutiva y perfecta manicura. Y un maletín, suyo supuse, abierto en canal. Con todos los papeles desperdigados por el suelo.

La mujer lloraba y gimoteaba, vencida. Hastiada. Y en medio de todo, un deseo: morirse.

¿Posible causa de su desazón? Tal vez un despido, o demasiadas facturas que pagar (entre los papeles había varias, de hecho).

La segunda mujer se desahogaba desconsoladamente en un andén de metro. El suyo era un llanto lento. Pegado a la mejilla. Posiblemente el poso de una tristeza anterior.

Estaba mirando el móvil, paralizada. Quizás alguien, al otro lado de la línea, había roto con ella hace unos días. Y aún no lo había asumido.

Quién sabe.

Como ella, una tercera fémina, que sollozaba a la salida de un hospital. Sentada en las escaleras de la entrada, la mujer sujetaba sus piernas, encogida, formando un pequeño bulto de desgracias que, según parecía, se le venían encima. "¿Por qué a mí, díos mío, por qué a mí?", se preguntaba retórica, mientras se balanceaba.

¿Un embarazo no deseado? ¿Una enfermedad incurable?




Y la cuarta, fuiste tú. Pero no alcanzo a comprender por qué llorabas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Sobre películas 'moñas'

No soy yo de ver muchas pelis 'moñas'. De amor, vaya. Y no las veo, digo, no por mi condición de macho viril y testicular, sino por lo previsible de la cinta en cuestión. A saber: chico conoce chica. Chico y chica dan largos paseos como dos moñas por Central Park, los campos Elíseos, o la Gran Vía, si me apuran.

Ríen, comparten un helado, y a él, que es muy torpe, se le cae encima. Y entonces ella, en una revelación, ve los lamparones de chocolate en su camisa, y se da cuenta de que es el hombre de su vida. Tras lo cual llega la noche, y el momento del primer beso: un piquito de mierda.

Después follan a oscuras, y todo es maravilloso hasta la mitad de la película, cuando surge un problema del tipo 'el fulano sigue casado, aunque ya no esté con su mujer', y ella se cabrea mucho muchísimo y le pide que se marche de casa, no sin antes tirarle los zapatos a la cara, e insultarle entre sollozos.

Y todo es muy triste, y la pobre, ay, se salta la dieta y se compra una tarrina enorme de helado del Ben & Jerry´s, y se la come a solas en su casa. Y, claro, se acuerda de los momentos que compartió con él, que en ese instante está con Matthew, su amigo de la universidad, emborrachándose en un bar irlandés y diciendo cosas como: "La quiero tío y voy a luchar por su amor".

Y en esas, tachán-tachán, llega la escena cumbre. Por lo general en un aeropuerto. Ella ha decidido irse del país para olvidarle, y está en la cola de embarque. Y él, que se ha corrido toda la ciudad entera porque no había un puto taxi, llega sudoroso y hecho un cristo. Y le dice, no te vayas, te quiero, y quiero casarme contigo. Y la gente de alrededor se pone de su lado y zanja la cuestión con un "bésale mujer, que es buen muchacho".

Y ahí acaba la película, con la cámara girando alrededor de ellos mientras se besan, y la peña aplaudiendo.

Fin.




Por eso, insisto, no veo pelis 'moñas'. Porque se sabe de antemano cómo van a acabar. Aunque, como en todo, también hay excepciones.

Hace unos años vi Los puentes de Madison, y, ostia puta, me encantó. Sobre todo esta escena en concreto, que me puso el corazón de corbata.




Si no han visto la peli, y quieren verla, no sigan bajando pues es el final de la misma.

Si no, delen al play. Y tiren fuerte del manillar:

viernes, 4 de diciembre de 2009

Siempre me enamoro de noche


Siempre me enamoro de noche. Nunca de día. Y además, entre la una y las seis de la mañana. Es mi franja amorosa. Cuando tengo las defensas bajas.



El problema viene al despertarme, que nunca me acuerdo lo que estaba soñando.






Imagen sacada de javiervallas.es

jueves, 3 de diciembre de 2009

Otoño



Hoy es uno de esos días grises, otoñales, que hacen de Madrid una ciudad cualquiera.

En otoño, todas las ciudades se parecen. Hay hojas secas, y sucias paredes mugrientas, que lloran mensajes agrietados. La lluvia huele a orín. Y en la calle, un pobre pide que sea julio y le sirvan un tinto de verano bien frío. Helado.

Y uno camina entre la gente, entre los escombros de un jueves cualquiera, y se da cuenta de que en otoño también las personas se parecen demasiado. Altos, bajos, rubios, morenos. En lo sustancial, todos buscamos un imposible: que florezcan las flores en diciembre.

Que el amor no sea tan complicado.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¡Viva el sida!

Ayer fue el Día Mundial contra el sida. Y en Intereconomía lo celebraron por todo lo alto:




¡No al condón, ni un ápice de goma para esos iletrados de uñas largas y sucias, y clima nefasto!



P.D.: 0:41-0:46. Sin comentarios.




Visto aquí.