martes, 17 de noviembre de 2009

10 años atrás


Hoy se cumplen 10 años de la muerte de Enrique Urquijo. Aquel 17 de noviembre de 1999, el cantante y líder de Los Secretos aparecía muerto en un portal del céntrico barrio de Malasaña, en Madrid.

Falleció de sobredosis. Sin embargo, no me enteré hasta dos años después. La razón es muy sencilla: cuando Enrique murió, yo tenía 15 años y mis gustos musicales se ceñían a una horquilla de grupos tales como Platero y tú, Reincidentes o Los Suaves. Ni rastro, por tanto, de Los Secretos.

Sería, como digo, años más tarde cuando mi chica de aquel entonces, me lo comentaría:

- Tú te pareces un poco a Enrique Urquijo.
- ¿A quién?
- Al cantante de Los Secretos.
- Yo soy de Yosi, nena. A mí me ponen Los Suaves.
- Ya, bueno, pero aunque no le conozcas, tenéis la misma personalidad: así, depresiva, y tal. De hecho, él se mató hará ahora...dos años.
- ¡Joder!
- Sí, lo encontraron muerto por sobredosis en un portal de Malasaña, muy cerca del bar donde paramos.

Aquél detalle encendió mi curiosidad. Y apenas me despedí de ella, salí zumbando hacia el Madrid Rock, que hoy es una tienda de ropa. Cosas de la involución, vaya.

Pero entonces era la mejor tienda de música de todo Madrid. Y ahí, entre rokers y siniestros, me hice con dos recopilatorios de Los Secretos, que me costaron cerca de las dos mil pesetas. Para mí, un dineral. No obstante, había sido tal la insistencia de S., que decidí darle una oportunidad al grupo de marras.

Ya en casa, encendí el loro y me hice un porro. Y fue entonces, cuando, tirado en la cama, escuché este tema de Enrique, y sentí cómo se me desgarraba el pecho. Y alguien hacía blup-blup con mi corazón:



Hacía tan sólo un año que me había pasado lo mismo que decía la canción: sin darme cuenta había ido a parar a su calle, a su casa, y al girarme, me había dado de bruces con su imagen. Tiempo después de haber roto con ella.

S. era, de hecho, mi cambio de planes. Mi plan be, para olvidar a R. Así que aquél recopilatorio de Los Secretos se convirtió de la noche a la mañana en mi diván particular. Mi pentotal. Con él exorcizaba mis recuerdos y fantasmas, y, sobre todo, reconocía mis miedos y tristezas. Algo a lo que no estaba muy acostumbrado. Yo era un tipo duro. Un roquero. Y de repente me había vuelto un blando. O un cacas, que es como llamaban los de mi estirpe a los que escuchaban a Los Secretos, o Antonio Vega. Tipos que en lugar de blandir amenazantes una botella partida de cerveza, aprovechaban el filo para cortarse las venas. "Mariconazos".

Y de esta guisa, como digo, fui creciendo. Como un tránsfuga. Presa de la nostalgia, y la melancolía. Y al final, qué demonios, terminé por abandonar el rock duro y me pasé al pop melódico, blandito.

Y hoy, diez años después, soy yo quien les recomienda a Los Secretos. Y más concretamente a Enrique Urquijo.


Echen, si pueden, unas lágrimas a mí, su salud.



Y es que, ¿qué sería del arte sin la tristeza?





Foto sacada de www.antoniovega.org

12 comentarios:

una más dijo...

Un beso a tus recuerdos..a tus presentes, seguramente a tus futuros..
Total, un beso.

Fete dijo...

Que dices R. ??
Tristezas ninguna y en cuestion de mujeres mejor ni hablamos que mi rato de amor me ha durado con "LA CERDA" jjajaaaaa poco rato.

Urquijo fue una maravilla y una gran contribucion a la musica española!!



Un abrazo

R. dijo...

Muchas gracias, una más. Te mando un beso por cada poro que tengas.

Echa cuentas.

;)


muaaak!

R. dijo...

Bueno, tristezas tiene que haber fete, sin ellas no sabríamos valorar la felicidad. Ni verla.

jajaj, pobre cerda...


sí, fue y es una maravilla!


un abrazo jefe!

Anónimo dijo...

Qué grande eres hijoputa.

R. dijo...

En sentido metafórico dices no?


Porque literal...


gracias por el gesto, anónimo!

yo misma dijo...

ya tengo las entradas en mis manos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!alla vamos!!!

R. dijo...

Recuérdame que en mi próxima vida me case contigo y tengamos 30 hijos. Uno por cada año del aniversario del concierto!!!!!!!!!!!!!!!

allá vaaaaamos!!!!!!

yo misma dijo...

pues como no los tengas tu,guapito!jajaja
muak, futuro marido!!!

R. dijo...

Puede reencarnarme en mujer, y ser una simpática pareja de lesbianas.

Pero te inseminas tú.

Que a mí me duele la cabeza.

eme dijo...

Imagino que esa es la magia de sus canciones, que nos devuelven a historias pasadas que todos podemos reconocer en nosotros mismos.
Igual que a ti, a mí sus canciones también me recuerdan a alguien sobre todo cuando está lejos.

Besitos de pippermint.

R. dijo...

Todos tenemos una persona-canción especial, que hace que nos acordemos de ella al primer acorde...


besos con leche