viernes, 7 de agosto de 2009

Decisiones


Decisiones. Nos pasamos la vida tomando decisiones. A todas horas, todos los días. Decisiones superfluas, o trascendentales. Nimias, o gigantes.

Pequeños pasos, o grandes zancadas vitales.

Decidimos, y vamos, así, reduciendo el círculo de posibilidades. Dejando atrás calles y recuerdos. Personas, y camisetas, que ya no nos ponemos (encima).

Decidimos, y renegamos, por ende, de otras muchas cosas: otros trabajos, otros paisajes, otros libros, otros orgasmos.

Decidimos sobre casi todo. Hasta el olvido, ya digo, es opcional.

Pero no a quién amamos. De quién nos enamoramos.

Una de las decisiones, posiblemente, más importantes de nuestra vida, y no podemos mediar, tomar partido. Decidir.

No. Eso no se escoge. O yo, al menos, no me enamoro premeditadamente. Lo cual es una putada, y, a la vez, un frenesí. Como subirse a una montaña rusa, y sentir todos tus jugos gástricos aleteando en tu estómago.

Esa sensación de estar a punto de salírsete el corazón por la boca.

Uf.

Lo malo es cuando bajas y echas toda la papilla. Pero el tiempo que dura la atracción es puro cosquilleo, pura adrenalina.

Y sentir todo ese vértigo, toda esa bocanada de sentimientos estirándote la cara, es algo, por desgracia, que no está en su mano ni en la mía. No depende de uno. Por mucho que se empeñen los científicos en explicar el amor, en tratar de normalizarlo y hacerlo asequible.

El amor no se explica. El amor se siente o no se siente.

Y sobre todo, no se elige.

Tiene cojones la cosa: uno de los aspectos más importantes del ser humano, como digo, y ni si quiera nos preguntan qué queremos, a ustedes y a mí, que somos los damnificados o beneficiarios de enamorarnos de tal o cual persona.

Esto hay que revisarlo, crear un sindicato o algo, porque no puede ser que no podamos decidir sobre algo tan importante. Algo que nos concierne hasta el punto de que muchos y muchas se suicidan por no ser correspondidos. Al menos, propongo que tengamos esa posibilidad, la de decidir en materia sentimental, y que la gente pueda escoger entre enamorarse a ciegas o a sabiendas.

Qué menos, tratándose de un tema tan personal, y candente.




Y usted, a todo esto, ¿qué preferiría?






Imagen sacada de http://enhabito.com

11 comentarios:

R. dijo...

Yo elijo enamorarme con un parche en el ojo: mitad a ciegas, mitad a sabiendas.


Besos

una más... dijo...

Y qué más da? el amor es ciego, pero tarde o temprano cae la benda..entonces te quedan dos opciones, o pensar " que me quiten lo bailao de mi ceguera " o sentirte defraudado..
Si resulta que no idealizamos y que vemos lo que realmente hay, seguramente irá mejor, pero tampoco se elije.. eso no significa que lo que hoy adoras de una persona, a sabiendas de que tiene una u otra caracteristica, mañana te reviente..
Así que a ciegas o a sabiendas, si ha de acabarse se acaba..
El amor es un suicidio, además colectivo..
Besos como quieras, ciegos o sabedores.. pero acojonados no eh? jaja
Smuaks.. pásalo bien esta noche, que por cierto.. ya he podido entrar!! ( te habías dado cuen no? )

R. dijo...

El amor es un suicidio, además colectivo...

Wow, me ha encantado esa frase, qué razón tienes.

Simplemente me agota, o me jode, que no podamos decidir de quién nos enamoramos. Podemos decidir acerca de tantas cosas innecesarias (ropa, colonia que te pones, si bajar la basura ahora o después, etc) y no sobre algo tan vital como el amor.

Molaría, pero de ilusiones no se vive. En fin.


Besos, sí ya te echaba de menos por aquí.

Ostias, es que el payaso de IT, acojona eh?

jeje

MiAu dijo...

Yo totalmente a ciegas, me va el riesgo y es más divertido...

Muaks¡¡¡

R. dijo...

nadie se apunta al método pirata???



estos suicidas...


besos miau

MiAu dijo...

El método pirata me parece hacer medio trampa... o te entregas o no te entregas, nada de medias tintas....

R. dijo...

y si el pirata es cojo, y tiene por bandera un par de tibias y una calavera?




;)

MiAu dijo...

La goleta, la bandera, tibias y calavera, todo al fondo del mar.....

:P

La vida pirata la vida mejor¡¡¡¡¡¡

R. dijo...

y que lo digas, pirata!


besos de patapalo

Me llaman octubre... dijo...

Yo prefiero a ciegas, pero que sea yo la que le tape los ojos a la otra persona. O que sea él quien me tape los ojos con sus manos y me deje ciega.

Tapadoresdeojosprofesionales.

Y millonarios de sensaciones, aunque finalmente sea un suicidio colectivo.

R. dijo...

yo sigo insistiendo en el piratismo sentimental...

pero eso de millonarios me ha gustado, octubre, jeje



besos multimillonarios