lunes, 3 de agosto de 2009

Condones


Existen condones de todo tipo. Normales, finos, extrafinos o estriados. Condones más grandes, más anchos, más pequeños, o más delgados. Hasta los hay de sabores frutales: plátano, fresa, naranja, kiwi, sandía, y cereza. Condones, en fin, para todos los gustos, y paladares.

Condones, en suma, para prevenir los embarazos no deseados, y las enfermedades de transmisión sexual.

Pero, ¿y para el corazón? ¿Por qué no hay preservativos a media para el corazón? ¿Es que el corazón no se embaraza de amores no deseados, ni existe riesgo, cuando quieres a alguien, de contagiarse sentimentalmente? ¿Acaso hay peor infección que el desamor?

Amamos a pelo, y así nos va. Cada día millones de personas se infectan de tristeza, y soledad. Y mueren lentamente de desamor.

Toda una pandemia. Y lo peor es que no hay cura, ni existen medicamentos retrovirales que alarguen los estados de felicidad, en común; posponiendo, en la medida de lo posible, el momento del adiós definitivo. De la despedida. En este caso, un virus saca otro virus. Y así sucesivamente.

Existen condones que contienen el semen, los espermatozoides, sin embargo, no hay condones que retengan las lágrimas, los sentimientos.

Dichoso mundo éste.





Imagen sacada de laveraddominicana.wordpress.com

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Todo un lujo encontrarte por la red,
me ha encantado tu blog y todo lo que tienes escrito en él,
será un placer seguir leyendote!!!



...una palabra tuya bastará para sanarme...

R. dijo...

Vaya, gracias anónimo. Un placer, tenerte por aquí.


Pues si la cura son palabras, sírvete a tu antojo, para eso estamos.

un abrazo

una más... dijo...

Qué razón tienes, así nos va!!
Qué cosas.. nunca me había parado a pensarlo así.. si existieran condones para el corazón después pediríamos para el alma.. en caso de que se pudiera hacer, el corazón sabemos donde está pero el alma? somos inconformistas por naturaleza, hasta masoquistas diría yo.. si nos curan algo, buscamos la manera de herirnos más profundamente.. lo que yo no me explico es por qué no doy con gente que necesite condones para el corazón, todo ser masculino que me cruzo los necesita solo para una cosa..uhm.. debe ser cosa de la zona donde vivo?
en fin..
muy bueno el texto, me mola que me hagas pensar, necesito estímulos!jajaj
besazo pero no de látex.. a pelo!
( por cierto, no más falsas alarmas con Susana por favor..una se hace ilusiones y después resulta que son pa ná.. )
que si.. que ya me voy.. ¬¬'

R. dijo...

El alma es una incógnita donde está. Quizás detrás del corazón, o delante, quien sabe.

Es verdad, nos pone el dolor, nos gusta, disfrutamos, pero es que el dolor siempre tiene algo de placentero, por mínimo que sea. Como el amor, no?

Hay más gente de la que crees que necesita condones para el corazón, pero o bien no lo sabe o no lo quiere saber. Y claro, luego vienen los sustos: que sí me he pillado, que si esto no puede ser, etc.

Lo de Su, le estoy dando una vuelta, en los próximos días lo colgaré.


Besos a pelo.

una más... dijo...

Pues sí.. como el amor.
La verdad es que cuando estoy enamorada no sale de mi nada que escribir.. todo son ñoñeces, me pone la tristeza jajaj escribo " mejor " si es que en algún momento sale algo que merezca la pena..
Dale vueltas, dale..yo espero pacientemente.
Smuacks!

Anónimo dijo...

A mi sinceramente me gusta mucho ir amando a pelo por la vida, hay riesgos que es necesario correr...

Muaks¡¡¡

Basurero Usurero dijo...

Me gustó tu estilo R., estaré volviendo. suerte.

Me llaman octubre... dijo...

Hmmm... ¿sabes esos bichitos que son beneficiosos para nuestro organismo? En definitiva son virus. Virus que atacan a nuestras defensas. Pero ya se sabe: la mejor defensa es un buen ataque. Por eso a la larga nos hace bien tener esos bichitos por dentro.
¿Qué pasaría si no los tuviéramos? Siempre estaríamos resfriados, o con gripe. En casa encerrados para no empeorar. Lo mejor es dejar que el tiempo, poco a poco, nos haga un poquito más inmunes (pero sólo un poco).

Pese al dolor que nos provoca los requiebros del corazón, no sabríamos ni podríamos vivir sin él. Pese a las lágrimas, a los tequieros enlatados, los suspiros sin dedicatorias, los puntos suspensivos...

O, ¿acaso tú podrías seguir adelante sabiendo que puedes ponerte una vacuna para todo lo que conlleva enamorarse?

R. dijo...

Yo cuando estoy feliz rara vez escribo, cuando estoy feliz me voy a celebrarlo, a emborracharme, y cuando estoy tristes, pues también. Pero antes o después se me ocurre algo, y lo escribo.

La tristeza es una fuente inagotable de inspiración.

Besotes, una más

R. dijo...

Amar a pelo mola, pero no siempre. Me gustan los peligros que puedo controlar...

R. dijo...

Gracias, y sé bienvenido basurero, esta es tu casa!

un abrazo

R. dijo...

No hablo de vacunarme contra el amor-desamor, eso jamás. Ni en broma, soy un masoca, y me quejo, sí, pero puede más el colocón de estar enamorado, que el síndrome de abstinencia posterior a estarlo. Ni contigo ni sin ti, vaya.

Ahora bien, lo que también me molaría es poder ponerme un condón en la punta del corazón en ciertas ocasiones, y así no engancharme a determinadas personas, nefastas para mi organismo.

Si hay que sufrir, se sufre, pero sufrir más de lo debido, no.

Pero como no existen los condones para el corazón, toca amar a pelo, y jugar a la ruleta rusa con los sentimientos.

Un besote octubre

Anónimo dijo...

R, GENIAL como siempre.
No hay semana que ponga MADRUGARIO en el buscador para leerte. Eres imperscindible.

Un beso desde no muy lejos, ya sabes, cruzando el puente.

R. dijo...

Vaya, gracias anónimo por tus palabras.

Un placer tenerte cerca.

Un beso desde este otro lado...