miércoles, 22 de julio de 2009

Tarde


- Te quiero.
- Tarde.
- Pero yo te quiero.
- Demasiado tarde. Éso debiste decírmelo antes, cuando sabías que necesitaba escucharlo.
- Pero no era capaz.
- ¿Y ahora lo eres?
- Ahora no tengo nada que perder.
- El caso es que yo sí tengo algo que ganar: a mí.







Imagen sacada de http://www.pasarlascanutas.com

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo tocan los cojones los perros del hortelano, la gente que sólo muestra sus sentimientos, después de haber roto, y no durante la relación.


Buen texto, casteleiro

R. dijo...

Amén.



Gracias, don/doña anónimo/a

S. dijo...

probablemente uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que no lo pierde.
pero tienes razón, el silencio duele y las palabras tardías también.

R. dijo...

Creo que las palabras tardías, por inesperadas e innecesarias, duelen más.

Al silencio uno se acaba acostumbrando, por desgracia.

un saludo S.