viernes, 31 de julio de 2009

Quitabesos


- ¿Te acuerdas de ese día que me viniste a buscar a la salida del trabajo, y nos fuimos a cenar algo por ahí?
- ¿El día del bocadillo de calamares en la Plaza Mayor?
- ¡Ése!
- Pues no tenía grasa ni nada aquella tasca, je, je.
- Sí, pero hacen los mejores bocadillos de calamares de todo Madrid.
- Eso mismo me dijiste aquella vez: "Te voy a llevar a la tasca más asquerosa de Madrid, pero donde hacen los mejores bocadillos de calamares de toda la ciudad".
- Vaya, qué memoria.
- Tú y tus frases.
- Pues sabes qué.
- ¿Qué?
- Que aquel fue uno de los días más felices de mi vida: tú y yo nos acabábamos de conocer, apenas llevábamos una semana saliendo. Y de pronto estábamos cenando juntos. Nuestra primera velada a solas, ya ves, en aquel sitio grasiento y asqueroso, donde te llevé. Con cabezas de gambas rechupeteadas y tiradas por el suelo, y olor a aceite reusado, y camareros churretosos gritando: "¡Una de chopitos, oiga!". Sólo faltaban las velas.
- Sí, un local perfecto para una primera cita, vaya.
- Ya, la verdad que me lucí, pero, qué quieres que te diga, para mí aquella noche fue una cita de cinco tenedores. De puesta de largo, de gala. Los dos juntos, aún por sabernos, aún por empezar a querernos. A necesitarnos. Entonces, todavía temblaba nervioso al verte.
- Yo también, pero menos. Tú ganabas por goleada: 20 espamos a 5.
- La mitad de las convulsiones eran porque estábamos en pleno diciembre, y yo soy muy friolero.
- Ya, ya. Excusas. Que eres un vergonzoso, y ya está, no pasa nada.
- Bueno, pero el caso es que al entrar en el bar sonreíste, como diciendo, es tan cutre el sitio que hasta me gusta. Y te sentaste, y te quitaste la bufanda y los guantes, y aquel gorro con pompones, y de pronto, ¡tu pelo que medía cinco palmos menos!
- Ja, ja, sabía que te sorprenderías. No sé, me dio por ahí. Estaba harta de la melena, y decidí hacerme un cambio radical. ¿No dices que estábamos empezando a salir? Pues vida nueva, look nuevo.
- Me sorprendiste gratamente, es verdad. Estabas preciosa, sí. Sin embargo, en un primer momento, joder, fue todo un shock para mí: la primera tía con flequillo, a lo Amaral, que consigo engañar y va y se corta el pelo. Mierrrrda.
- ¡Ja, ja, ja, mira que lo pensé! El día que nos conocimos en el bar me entraste con eso mismo.
- ¡Joder es que eres clavada!
- ¡Qué voy a ser clavada! No me parezco en nada. Tú, que ibas borracho y veías lo que querías ver.
- ¿Y entonces por qué me seguiste el juego?
- Porque me hiciste gracia.
- ¿Sólo por eso?
- Y porque olías bien. Sí, olías muy bien.
- No como el bar de la Plaza Mayor...
- Cada vez que frío croquetas me acuerdo de ese sitio, je, je.
- Bueno, pero al final pedimos dos bocatas de calamares y dos cervezas, y me empezaste a hablar del trabajo, de tu familia, de tus amigos, ¡hasta de tu perro! ¡Cómo rajaba, la tía!
- A ver, alguien tenía que romper el hielo, si llega a ser por ti...
- Yo prefería escucharte, y ver de paso cómo se te salían los calamares del pan, y a mí el corazón del pecho. Estaba tan feliz ese día, tan ilusionado...
- ...
- Fue una cita sencilla y cutre, lo reconozco, pero a la vez tan especial...Después, al salir, empezó a nevar. Hacía un frío de cojones. Tenía los dedos congelados, y me prestaste un guante para que no pasara tanto frío, y metiste luego tu mano descubierta en mi bolsillo. Y así fuimos dando un paseo bajo el aguanieve. Calentitos. Mientras el resto de la gente se resbalaba y caía al suelo como cabezas de gamba. Y fue, entonces, cuando nos paramos en mitad de la plaza no sé porqué, y en un acto reflejo nos besamos por primera vez. Aunque bien parecía que lleváramos años haciéndolo, no sé si me explico. Aquel era nuestro primer beso, y a la vez el enésimo. Como si antes de conocernos, ya nos hubiésemos besado en otra vida. Distintas personas, mismos labios.
- ...
- No sé cuánto tiempo estuvimos ahí parados, sólo sé que me sentía la persona más feliz del mundo, a tu lado; besándonos a cámara lenta. Cuajando bajo la nieve. Como si aquella misma noche fuera a acabarse el mundo, y los copos de granizo fuesen, en realidad, el confeti final. El confeti que se lanza al acabar la fiesta, cuando los matasuegras están ya a media asta, y sólo queda recoger los bártulos e irse. Despedirse del anfitrión, y pedirle disculpas por los destrozos ocasionados. El confeti que se lanza beodo a las cinco de la mañana anunciando el final del planeta tierra, pero el principio de nosotros. El mundo se acaba, pero tú y yo seguimos. Los dos. Plurales. Eternos.
- ...
- Aún tengo pegado ese beso a mis labios. La grasa del aquel día adherida a mi alma.
- ...
- ¿Y sabes qué es lo peor de todo?
- ¿Qué? (gimoteando)
- Que ese tipo de besos no salen con nada.







Imagen sacada de flickr.com

18 comentarios:

Berenitze... dijo...

Hay besos que llegan para quedarse impregnados en los labios, se niegan a marchar y a veces -por las noches- vuelves a recordar el roce y la intensidad del beso que se volvio eterno.

Saludos...

R. dijo...

Qué gran verdad Berenitze, y qué jodienda cuando ya no puedes llevarte esos mismos besos a la boca...


saludos

una más dijo...

Es curioso, me he levantado hace un rato pensando en hace un año.. alguien al irse olvidó sus labios en los míos, no ha vuelto a recogerlos y ya que no venga, porque son míos.. me resulta grato al levantarme con esa sensación, descubrir tu entrada de hoy.. dulce y sincera, como los recuerdos que jamás venderías..
Aix, se me avecina un día ñoño, lo estoy viendo..Danger!!
Un besazo enorme de los que no dejan huella ( no joamos.. jajaj )

R. dijo...

Yo tengo una máxima, si después de un año no has venido a por tus cosas, ya no vengas...

bueno, pero mientras solo sea ñoño, y no depresivo, vamos bien...

un besote (sin grasa) una mas!

una más... dijo...

Ñoño dije? puaggg! pésimo!
Guardemos un minuto de silencio por mi movil, ha muerto..
Así, sin avisar..quien iba a decirlo con lo joven que era, queda restringida mi capacidad comunicativa via sms, un viernes!! no me digas que vaya tela!
En fin.. por qué le quitas la grasa a mis besos? príngame de calamares aunque sea! :P
Aprovecho para darte las gracias por tus palabras en mi blog..
Más besos para ti, cuidado esta noche..

R. dijo...

Siento lo de tú móvil, y tu día aunque bueno, siempre puedes probar a salir una noche por tu cuenta, sin avisar a nadie...te lo recomiendo encarecidamente...

está bien tú lo has querido: toma lamparones de besos! con grasaza ahí!


cuidado por qué????


o_0

una más... dijo...

Por mi cuenta?.. sola?.. no me veo eh?
a ver a donde voy yo sola..
Gracias por esos lamparones, ya no me lavo más jajaj
Cuidado por si salías.. si conduces o yo que sé.. me habrá salido el instinto materno no? con esto no quiero decir que tú seas un crio, ni mucho menos yo tu madre.. puff.. qué estrés!
Balsas d aceitito na más que pa ti.. ea!

R. dijo...

Sola, hasta el fin del mundo si te pones!

ya estoy de vuelta, sano y salvo

no conduzco, así que...


un besote grasiento, y gracias por preocuparte por mí...

una más... dijo...

Uhm.. las 6 buena hora para un viernes :P
Duerme, duerme..pero luego postea!!esta juventuzzzzzzz..jajaj
Muakas! ;)

R. dijo...

Acabo de amanecer, en cuantito me quite las legañas, posteo algo...

Dara Scully dijo...

Los besos que no salen con nada son los mejores de todos. Y aunque llegue a darse el caso de que la persona con la que lo compartimos desapareciera, la sonrisa al recordarlos será mejor que lo que puedan doler por echarlos de menos.



miau de café solo :)

FER! dijo...

Que buen texto. La verdad, me gustó mucho. Sobre todo el final. Y es cierto: Hay besos que no salen con nada!

Un abrazo, colega.

Meg dijo...

Pois é uma bela narrativa.
vou passar por aqui para te seguir
besos
Meg

R. dijo...

Dímelo a mí que tengo varias camisetas con lamparones, y tan feliz..

Vivan los recuerdos grasientos, y pegajosos.

Un abrazo aceitoso para ti, Dara Scully


Mmm olor a café recién hecho. Gracias, glup!

R. dijo...

Muchas gracias Fer!!

Sí, la verdad que hay besos que no se quitan ni pasando el estropajo...

Otro abrazo para ti, colega!

R. dijo...

Gracias Meg, será un placer tenerte por aquí.

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Hay cosas que no salen ni restregando con el mejor estropajo...

Muaks¡¡¡

R. dijo...

Ni con el mejor, no...

un besote