lunes, 13 de julio de 2009

"Programa, programa, programa"


Siempre me ha gustado la política. Desde niño, incluso. De hecho, con ocho, nueve años, conocía, de corrido, los nombres de todos los ministros del Gobierno de Felipe González. Les hablo del año 94, los últimos años del felipismo. Cuando ya se le había ido la cabeza al dirigente sevillano. Es lo que tienen las mayorías absolutas, que vuelven del revés a quienes las ostentan. Pasó con González, le pasó también a Aznar, y, aunque no tuvo mayoría absoluta, le está sucediendo a Zapatero. Ni un mal error asume el tío. Hay que joderse.

Entonces miraba los debates con mi padre, y le preguntaba por la situación política. A saber: GAL, Filesa, etc. Y sacaba mis pueriles conclusiones leyendo alguno de los dos periódicos que había por casa: El Mundo y El País. Siempre ha sido así, y es una manía que todavía conservo: leer dos, tres periódicos; comparar las noticias en distintos medios, sean de derechas o de izquierdas.

Tras los escándalos socialistas, digo, llegó Aznar. Yo tenía 11 años. Y de haber podido votar, le habría dado mi voto a Julio Anguita, que me caía simpático. Pienso, ahora con más perspectiva, que es, de largo, el mejor político que ha tenido, y tendrá Izquierda Unida. Lo siento por Llamazares, y Cayo Lara. Pero me quedo con aquello de: "Programa, programa, programa", que decía el califa.

De José María Aznar tenía nociones muy básicas: le había visto en un cara a cara con Felipe González, y sabía que ETA había atentado contra él. Por aquellos años, la banda terrorista, posteriormente denominada, por el propio Aznar, como Movimiento Vasco de Liberación, se cepilló a unos cuantos. Degraciadamente a esa tierna edad, también sabía de gente como Valentín Lasarte, o Jon Bienzobas. Este último, con una cara de no haber roto un plato espeluznante. "Si me miráis os mato", le espetó a unos estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid, que se dieron de bruces con él, en su huída, tras asesinar al catedrático de Historia del Derecho y ex presidente del Tribunal Constitucional, Franciso Tomás y Valiente, en su despacho. Le pegó tres tiros en la cara mientras hablaba por teléfono.

Aquello me puso los pelos de punta. Sin embargo, mi gusto por la política, lejos de diluirse, se intensificó radicalmente. Me interesé más y más. Escarbé, y descubrí el racismo de Arzalluz, líder por aquellas fechas del PNV; o cómo Pujol, presidente de la Generalitat catalana, se quedaba dormido en los plenos del Congreso. Y no como ahora, que no va ni Dios.

Ahora los tiempos han cambiado. Está Zapatero, y tenemos otros 'piezas' como Joan Tardá, que cada vez que sube al estrado tiemblan los populares, y la corona. O Anasagasti, que también estaba antes. O el mismo Rajoy, que ha perdido ya dos elecciones, y posiblemente, pierda las terceras. Aunque a mí quien me gusta, de verdad, es el tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, que como le echen del PP, por su posible implicación en la trama Gürtel, la va a liar parda. Dice, "que no hay cojones". Y es que sabe más del partido que Fraga, y ha amenazado con tirar de la manta y cantar la traviata.

No me olvido, tampoco, de Rosa Díez, que se fue del PSOE, por que el partido de su vida había perdido el rumbo, y la bandera, y había claudicado ante los nacionalistas. Ahora, paradójicamente, es ella la que echa del suyo propio, UPyD, a los díscolos que la critican. 14 dirigentes para ser exactos. El resto, propuestas como el Partido de la Ciudadanía, del joven Albert Rivera, mucho me temo, acabarán engullidas por el sistema. Craso error, cuando lo que hacen falta son, precisamente, más partidos, opciones políticas. Ideas, en resumen.

Tal vez sea nostalgia política, o es que, quizás, hoy en día, no haya un sólo político que merezca la pena. Miento, me gusta Patxi López, Uxue Barkos (NB) e Ibarra, que está ya retirado. Cada uno en su estilo. No obstante, no consigo ver más allá. Quiero decir, ¿son peores los políticos actuales en comparación con los anteriores? Pienso que sí. Qué quieren que les diga: si tengo que elegir me quedo con González, Aznar, y Anguita. Esos sí que eran hombres.

Ay.








Imagen sacada de http://www.elpais.com

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