miércoles, 22 de julio de 2009

Me he enamorado de un hada


Suelo enamorarme de las mujeres que veo por la calle. Me pasa siempre, soy muy sensible a la belleza. Pero desde hace unos días, sólo tengo ojos para una. Es un hada y habita el cuerpo de un mimo para pasar inadvertida. Además, regala a quien se acerca una canica plateada, que según ella, hay que lanzar a una charca, pidiendo, antes, un deseo.

Yo he pedido que no se marche aún, pues es uruguaya, "y esto de ser mimo no me da casi para comer". Quiero que se quede el tiempo que me decido a decirle que sueño con ella todas las noches. Que por mí no hace falta que se esconda, que adopte otras formas. Que si ella es un hada, yo encantado. Por mi parte, no faltarán chasquidos ni palmadas para que siga brillando, para que nunca se apague.

Tiene la cara pintada con coloretes, y todo el cuerpo lleno de purpurina. El pelo recogido, y dos ojos pequeños, como las mismas canicas que regala. Quizás sea ese su fin: dar a conocer otra forma de mirar la vida. De soñar, y de desear. La gente cree poco en la magia, y así les va.

A mí, de momento, me ha cambiado la vida. Lo mismo hasta me visto de duende, y me voy con ella. Total, esta realidad ya me la sé de memoria. Tal vez haya llegado el momento de empezar a soñar en serio.

Me derrito con las hadas, es lo que tiene.





Imagen sacada de mundomagico.lacoctelera.net

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