domingo, 5 de julio de 2009

Gramática interior


Me he encontrado unas bragas tuyas en mi casa. Ahora que ya no estamos juntos. Y es que tienen los armarios una habilidad pasmosa para mezclar en un mismo cajón el pasado y el presente, conjugándolos en una misma persona. De esto, claro, no se habla en los libros de Lengua. Ningún profesor o profesora te avisa de ello: uno tiene que descubrir solo, que los tiempos verbales se conjugan según el estado anímico, y no según la gramática.

La gramática son los movimientos del corazón. Sístole, que expulsa la sangre (pasado) y diástole, que la recibe (presente).

He ido a ponerme unos calzoncillos, y ahí estaban tus bragas, mezcladas con mi ropa interior. Como si tal cosa, como si tu tendedero y el mío, aún pendiesen del mismo hilo.

El amor, mucho me temo, no es más que una menestra de bragas y calzoncillos. O de bragas con bragas, o de calzoncillos con calzoncillos.

El desamor, verse desnudo ante la evidencia.






Fotografía: Blue, de Kgeri