viernes, 31 de julio de 2009

Quitabesos


- ¿Te acuerdas de ese día que me viniste a buscar a la salida del trabajo, y nos fuimos a cenar algo por ahí?
- ¿El día del bocadillo de calamares en la Plaza Mayor?
- ¡Ése!
- Pues no tenía grasa ni nada aquella tasca, je, je.
- Sí, pero hacen los mejores bocadillos de calamares de todo Madrid.
- Eso mismo me dijiste aquella vez: "Te voy a llevar a la tasca más asquerosa de Madrid, pero donde hacen los mejores bocadillos de calamares de toda la ciudad".
- Vaya, qué memoria.
- Tú y tus frases.
- Pues sabes qué.
- ¿Qué?
- Que aquel fue uno de los días más felices de mi vida: tú y yo nos acabábamos de conocer, apenas llevábamos una semana saliendo. Y de pronto estábamos cenando juntos. Nuestra primera velada a solas, ya ves, en aquel sitio grasiento y asqueroso, donde te llevé. Con cabezas de gambas rechupeteadas y tiradas por el suelo, y olor a aceite reusado, y camareros churretosos gritando: "¡Una de chopitos, oiga!". Sólo faltaban las velas.
- Sí, un local perfecto para una primera cita, vaya.
- Ya, la verdad que me lucí, pero, qué quieres que te diga, para mí aquella noche fue una cita de cinco tenedores. De puesta de largo, de gala. Los dos juntos, aún por sabernos, aún por empezar a querernos. A necesitarnos. Entonces, todavía temblaba nervioso al verte.
- Yo también, pero menos. Tú ganabas por goleada: 20 espamos a 5.
- La mitad de las convulsiones eran porque estábamos en pleno diciembre, y yo soy muy friolero.
- Ya, ya. Excusas. Que eres un vergonzoso, y ya está, no pasa nada.
- Bueno, pero el caso es que al entrar en el bar sonreíste, como diciendo, es tan cutre el sitio que hasta me gusta. Y te sentaste, y te quitaste la bufanda y los guantes, y aquel gorro con pompones, y de pronto, ¡tu pelo que medía cinco palmos menos!
- Ja, ja, sabía que te sorprenderías. No sé, me dio por ahí. Estaba harta de la melena, y decidí hacerme un cambio radical. ¿No dices que estábamos empezando a salir? Pues vida nueva, look nuevo.
- Me sorprendiste gratamente, es verdad. Estabas preciosa, sí. Sin embargo, en un primer momento, joder, fue todo un shock para mí: la primera tía con flequillo, a lo Amaral, que consigo engañar y va y se corta el pelo. Mierrrrda.
- ¡Ja, ja, ja, mira que lo pensé! El día que nos conocimos en el bar me entraste con eso mismo.
- ¡Joder es que eres clavada!
- ¡Qué voy a ser clavada! No me parezco en nada. Tú, que ibas borracho y veías lo que querías ver.
- ¿Y entonces por qué me seguiste el juego?
- Porque me hiciste gracia.
- ¿Sólo por eso?
- Y porque olías bien. Sí, olías muy bien.
- No como el bar de la Plaza Mayor...
- Cada vez que frío croquetas me acuerdo de ese sitio, je, je.
- Bueno, pero al final pedimos dos bocatas de calamares y dos cervezas, y me empezaste a hablar del trabajo, de tu familia, de tus amigos, ¡hasta de tu perro! ¡Cómo rajaba, la tía!
- A ver, alguien tenía que romper el hielo, si llega a ser por ti...
- Yo prefería escucharte, y ver de paso cómo se te salían los calamares del pan, y a mí el corazón del pecho. Estaba tan feliz ese día, tan ilusionado...
- ...
- Fue una cita sencilla y cutre, lo reconozco, pero a la vez tan especial...Después, al salir, empezó a nevar. Hacía un frío de cojones. Tenía los dedos congelados, y me prestaste un guante para que no pasara tanto frío, y metiste luego tu mano descubierta en mi bolsillo. Y así fuimos dando un paseo bajo el aguanieve. Calentitos. Mientras el resto de la gente se resbalaba y caía al suelo como cabezas de gamba. Y fue, entonces, cuando nos paramos en mitad de la plaza no sé porqué, y en un acto reflejo nos besamos por primera vez. Aunque bien parecía que lleváramos años haciéndolo, no sé si me explico. Aquel era nuestro primer beso, y a la vez el enésimo. Como si antes de conocernos, ya nos hubiésemos besado en otra vida. Distintas personas, mismos labios.
- ...
- No sé cuánto tiempo estuvimos ahí parados, sólo sé que me sentía la persona más feliz del mundo, a tu lado; besándonos a cámara lenta. Cuajando bajo la nieve. Como si aquella misma noche fuera a acabarse el mundo, y los copos de granizo fuesen, en realidad, el confeti final. El confeti que se lanza al acabar la fiesta, cuando los matasuegras están ya a media asta, y sólo queda recoger los bártulos e irse. Despedirse del anfitrión, y pedirle disculpas por los destrozos ocasionados. El confeti que se lanza beodo a las cinco de la mañana anunciando el final del planeta tierra, pero el principio de nosotros. El mundo se acaba, pero tú y yo seguimos. Los dos. Plurales. Eternos.
- ...
- Aún tengo pegado ese beso a mis labios. La grasa del aquel día adherida a mi alma.
- ...
- ¿Y sabes qué es lo peor de todo?
- ¿Qué? (gimoteando)
- Que ese tipo de besos no salen con nada.







Imagen sacada de flickr.com

jueves, 30 de julio de 2009

Rescate

No sé si alguna vez se han perdido en un bosque. Es angustioso, se lo aseguro. Poco recomendable. Andas, andas, andas. Y de nuevo vuelves al mismo punto. Y es que en un bosque, o similares, es treméndamente fácil acabar caminando en círculos. A no ser, claro, que seas un experto guía, o senderista. Cosa que yo nunca he sido.

El día que me perdí estaba de botellón con unos amigos. Tenía 16 años. Y era de noche. Borracho, sin orientación, y a oscuras. Bien. Había perdido, además, a la chica que quería. Literal, y metafóricamente: poco antes habíamos discutido y ella se había marchado. Fue al tratar de seguirla, de ir en su búsqueda, cuando me perdí, y luego ya no supe volver.

Ocurre también en la vida. Te despistas un momento y te pierdes, y luego ya no sabes cómo retomarte. Pasan los meses, y no acabas de salir de ese bosque de ramas y espinas que tupe el horizonte de tus días. Te agobias, y tratas por todos los medios de encontrar un camino, una salida, pero todos tus pasos conducen al mismo sitio. Te das cuenta de que estás andando en círculos, bordeando el problema, en vez de atajarlo; y vivir se convierte, entonces, en un laberinto, con el minotauro de tus miedos acechando a la vuelta de la esquina. Preparado para saltar sobre ti.

No avanzas, y te estancas. Y decides, al fin, rendirte: tirarte al suelo, y esperar a que escampe, a que se haga de día, y alguien te encuentre. Te salve.

Aquella vez tuve suerte. Ella volvió sobre sus pasos, y me encontró tumbado en el suelo. "¡Qué haces aquí, subnormal, me tenías preocupada!". "Nada, estaba mirando las estrellas-mentí-, ¿te apuntas?".

Y se tumbó a mi lado, y yo, en mi fuero interno di gracias por que me hubiese rescatado. Ya me veía perdido para toda la vida.

Ahora ella ya no está. Dejamos de ser novios hace mucho tiempo, aunque no la culpo. Es ley de vida; la gente, como el amor, fluctúa. Cambia de miras, y se marcha.

Huye de la vida que tiene, en definitiva.

Ahora estoy tumbado sobre mis días. Borracho, sin orientación, y a oscuras.

...

¡Por Dios, que alguien venga y me rescate!






Imagen sacada de lasvivenciasdeunsherpa.blogspot.com

miércoles, 29 de julio de 2009

Forever young

José María Aznar dice que él sabría cómo salir de la crisis económica. De la que me temo que no sabe cómo escapar, es de la suya propia: la de los 50. Y es que Aznar, se resiste a asumir que la eterna juventud, cuando tienes 56 años, es una utopía, cuando no una patología. Miren si no ese cuerpo, más propio de un concurso de vigorexia, que de alguien normal, de su edad, si es que el ex presidente español fue alguna vez normal.

El líder de las FAES, el think tank del PP, se resiste a ceder un palmo a la vejez. Algo muy loable, y respetable. Si no fuera por las formas de gallito desplumado, que emplea. La arrogancia con que presume de sus logros; como cuando puso los pies sobre la mesa de una de las habitaciones de la Casa Blanca, y le dijo a su compinche, George W. Bush, que él hacía "10 kilómetros, en 5 minutos y 10 segundos". Corría el año 2002, y se lo 'podía permitir'. Ambos eran los reyes del mambo, y hacían dominadas con el peso de la opinión pública.

Ahora no. Ahora es la ciudadanía quien le ha puesto en su sitio, quien le ha provocado una contractura. Un resposo de ocho años. Y el pobre, adicto como es al poder y al deporte, está que no puede superarlo. Se le ha juntado la crisis de vacío presidencial, con la de los 50, y ha entrado en barrena. Primero se dejó melena para reenamorar a su mujer, y ahora se está dejando crecer los bíceps, y pectorales para sabe dios qué. Alguien debería asesorarle mejor, evitarle que siga haciendo el ridículo. Decirle a Aznar, en fin, que por más abdominales que haga-y hace 2.000 al día, según afirma su entrenador personal-no va a volver a tener 40 años. Ni 30. Ni 20. Ni tampoco la presidencia.

Está claro, a la vista de las imágenes, que el dinero no te asegura envejecer con dignidad. A mi, sinceramente, todo esto me apena. Es como cuando veo a Ana Obregón embutida en sus 54 años (o más) yendo de stripper por la vida. Pues mira, bonita, no. Lo siento mucho. Pero la cirugía estética no hace al monje. Es contranatura. Qué manía con no querer envejecer. Con querer ser forever young, que cantaban los Alphaville. Polvo somos y en arrugas nos convertiremos. Cuánto antes lo asuman, mejor. Éso que se ahorran en cremas, y personal trainers.

Yo a los 60 años espero ser un viejo verde, barrigón, drogadicto y alcohólico. Como el abuelo de Pequeña Miss Sunshine. Cuidarme de joven, para malgastarme de mayor. Ésa es la filosofía. Ése es el verdadero camino hacia la eterna juventud.




Imágenes sacadas de http://www.palanda.com, Il Corriere della sera y http://www.losgenoveses.net

El día que dejé de ser un niño

De pequeño, una de las cosas que me daba más vergüenza del mundo era que me viesen llorar. Ya ven: un niño llorando. Lo más normal. Pero en mi caso, dicho trance era una demostración de debilidad ante los demás, por lo general, otros niños, que también, como yo, se mordían el llanto hasta que le sangraba el labio inferior.

Mejor eso, que llorar delante de todos, pensaba. Mejor inflingirme a mi mismo dolor, que dejar que ellos sepan que me han hecho daño. Morir de pie, antes que vivir arrodillado.

Sin embargo el dolor, a veces, era tan fuerte, que ningún labio, por muy grueso que fuera, podía hacerse cargo. Contenerlo. Difuminarlo. Hablo de daño físico. Él único que conocía a mis diez años. Patadas y puñetazos. Puñetazos y patadas. Distribuidos aleatoriamente por todo el cuerpo humano. Dolor físico; impersonal y transferible.

El único dolor que, creía, había en el mundo. El de un balonazo en la entrepierna, una colleja en frío, un puño en la boca del estómago, etc. Daño físico, en fin.

Pero yo no lloraba ni aunque me cayesen relámpagos de bofetadas. Huracanes de patadas, tsunamis de personas encima. Aprendí, supongo, a crearme un escudo protector, que no era más que mi fuerza de voluntad, y mi labio magullado. No voy a llorar, no voy a llorar, no voy a...

Y un día, que volvía, precisamente, de hacer gala de mi estoicidad, mi madre me dijo que Roberto, mi abuelo importado, había muerto. Y yo me mordí el labio, en un acto reflejo, como si aquello fuera otro golpe físico más. Acaso un violento zarandeo. Un empujón contra la pared. Intentando amoldar mi escudo, mi carcasa, mi cáscara, a las palabras que acababa de escuchar: se, ha, muerto, hoy, por, la, tarde.

No lloré hasta que estuve en mi cama, a solas. Con el sabor a sangre en mi boca. Ese puto sabor asqueroso, que a veces paladeo en mi cabeza, y me da arcadas.

Lloré como nunca antes había llorado. Ni siquiera el día que me cruzaron la cara por primera vez había perdido tanto líquido. Y eso que caí al suelo dando una piruleta en el aire. Pero nada comparado con este otro tipo de daño. Mucho más punzante.

Había descubierto, de la noche a la mañana, el otro tipo de dolor que había en el mundo; ése que no te propina ningún matón en el patio. No. Hablo de un dolor distinto, de otra liga diferente, y otro deporte. El deporte de vivir. La otra cara de la moneda y de la mano con la que la vida te golpea, y te salta los dientes: el daño de dentro, el daño del alma, del corazón. El que te comprime las vísceras, que son algo así como la fosa común adonde van a parar todos los recuerdos que no son enterrados dignamente en el memoria.

Un dolor que impacta dentro de ti, y estalla hacia fuera. Crash, y tu armadura de caballero andante que se te hace trocitos. Desnudo ante las circunstancia. Con los testículos hechos canicas. ¿Ahora qué, eh, ahora qué?

Lloraba desde las vísceras hacia mi cama, digo. Y sólo recordar la esfinge de mi abuelo me producía un daño inmenso. Un dolor que me quemaba el esófago. Y además, sin cura. Mutable, y esquivo a cualquier vacuna.

Ése día perdí la niñez. El himen que mantenía mi ingenuidad virgen. Mi universo de canicas, cromos, y patadas en la entrepierna.
Me hice mayor de golpe. Y resulta que crecer era eso mismo: asumir que somos vulnerables. Yo, que no lloraba para parecer mayor, fuerte. Un hombre.

En eso me convertí ese día. En un hombre de diez años.



Qué asco de infancia.





Imagen sacada de http://sisifosehaceviejo.files.wordpress.com

martes, 28 de julio de 2009

Laralalá lá lá

Una cosa es que la organización francesa se equivoque de himno-a propósito o no- y otra muy distinta, tomarse la justicia por su mano:




O por sus cuerdas vocales, mejor dicho.

lunes, 27 de julio de 2009

He matado al niño que yo fui

Hoy, al ir a la farmacia a buscar un medicamento para el constipado que tengo, un niño me ha parado en mitad de la calle, y me ha dicho:

- ¿Señor, me podría inflar el balón?

Cumplo 25 años en agosto. Estoy, por tanto, a años luz de ser un "Señor", es más, si miramos la estatura, creo que jamás podré llegar a serlo. Para ser un "Señor", con ese mayúscula y olor a vino, hace falta, mínimo, un metro setenta y cinco de altura. Y yo no llego al setenta. Una suerte de Hobbit, con el anillo único. Eterno, y enano.

Éso soy.

Pero el caso, es que el niño, en cuestión, me ha abordado en mitad de la calle, y me ha llamado "Señor", y yo en ese instante me he sentido el hombre más anciano de la tierra. Un viejo de libro Guinness. De 125 años, por lo menos. Y toda mi piel, de repente, ha comenzado a estirarse, formando sobre la acera un mancha de chapapote vital. Un riachuelo epidérmico lleno de meandros, que a punto ha estado de hacerme naufragar. Caer al fondo de mi mismo.

- Lo siento, pero no sé inflar balones-le contesto, y trato de seguir mi camino, pero el niño me agarra del brazo e insiste:
- Antes sabías inflar balones, ¿qué te ha pasado?

Y entonces, al escuchar éso, ya sí, me he hundido en mi propio fango. Engullido por los años. Devorado por una planta carnívora con los dientes de leche. Ñam, ñam. Sluuup.

El chaval debía tener entre seis y siete años. No más. El cabello a lo casco, muy lacio. Menudo y cabezón. Con la indumentaria del Deportivo de la Coruña puesta, y el 11, de Bebeto, a la espalda. Y en mitad de todo, ese balón redondo y descascarillado, que sujetaba como un trofeo de guerra. Bien pegado al sobaco. Blandiéndolo orgulloso, como si fuera la cabellera de algún enemigo que acabara de batir en duelo. El niño corta cabezas. Un mini Robespierre de metro treinta, y sonrisa fatal.

- ¿Cómo dices?-digo tratando de sacar los brazos del barro, para darme impulso.
- Que tú sabías inflar balones- me repite, y el jurado popular que me está juzgando falla a su favor.
- Yo nunca he inflado un sólo balón-le miento nuevamente-así que no sé de que me hablas.
- ¿Ah no? Y este, ¿quién me lo infló? - y de nuevo la planta carnívora que abre sus fauces y me da un mordisco, y yo menguo diez centímetros más, hasta estar casi a su misma altura. Vamos -abunda- inflámelo otra vez, que esta tarde tengo partido y quiero tirar a trallón.

Trallón. Cuánto hacía que no escuchaba esa palabra. Años.

- Pero...
- ¿Es que acaso quieres que me quede sin jugar? Con lo que te molestaba éso a ti.

Ñam, ñam. Sluuup.

Se han cambiado las tornas: ahora el niño es un gigante inalcanzable, y yo un liliputiense. De metro sesenta y ocho, a metro quince.

- No sé de dónde has sacado éso...- trato de escudarme. Erguirme frente a las circunstancias. Frente a ese Goliat en pantalones cortos que me mira altivo, y amenaza con borrarme del mapa.
- Claro, has crecido y te has olvidado del niño que fuiste. Has cambiado la plazuela donde jugabas al fútbol de pequeño, por la cola del paro; los flashes de cocacola por la cerveza; si hasta te has hecho del Barsa, tú que siempre fuiste del Dépor. Y ahora encima también te gustan las niñas. Bah, eres un fraude. Un Peter Pan de palo -me suelta él, y se queda tan ancho- pero, una cosa te voy a decir, viejales: aunque te hayas hecho mayor, no puedes renegar de tu infancia tan fácilmente. Lo que has vivido, siempre permanece. Está ahí, flotando alrededor tuyo como satélites, listos para interceptar cualquier señal que emitas, y reinterpretarla. Así que ya me estás inflando el balón, cabronazo, que sé que te has pasado media vida entre pelotas, me espeta.

Será hijoputa el niño, es hora de sacar mi espada mata gigantes, o mata niños gigantes, y zanjar esto de una vez.

- Te voy a enseñar a respetar a tus mayores, maldito niño insolente-le escupo a la cara, y acto seguido me llevo la mano al cinturón:¡desenfunda, mentecato!

Pero él ni se inmuta.

- Ya no sabes usar la espada, así que es mejor que vuelvas a guardarla, si no quieres que te de una dolorosa paliza. Soy más rápido que tú, más ágil, más alto, más...

Sin embargo, antes de que acabe la retahíla de adjetivos hacia su persona, me lanzo por sorpresa, y le asesto un duro corte en la boca del estómago. A lo samurai. Chof, directo al hígado.

- ¡Toma eso, chulito de mierda!

Y al arrancar la espada de su tripa, el niño cae al suelo, encogido, y chorreando sangre por la boca.

- Ahora, ya no hace falta que me infles el balón- exhala, y se muere entre mis brazos de adulto venido a menos.

.....

¡Dios mío, qué he hecho!

Mujeres y maullidos

Tiene narices que entienda mejor a mi gata que a muchas mujeres. A saber: maullido corto: hazme caso, quiero mimos; maullido largo: tengo hambre, sed. Ya está, así de sencillo. No hay más. Las mujeres, en cambio, mezcláis maullidos largos con cortos. Convertís una necesidad, en muchas pequeñitas, y a la vez contrapuestas. Y así no hay dios que se aclare con vosotras.

Un ejemplo: tú, sí tú que estás leyendo esto y piensas, "será gilipollas, este tío no tiene ni idea de mujeres"; te hablo a ti, sí. Arranca un folio y escribe diez características principales que ha de tener tu hombre ideal, tu príncipe azul, o como quieras llamarlo. Vamos, piénsalas detenidamente y escríbelas. ¿Ya las tienes? Vale. Ahora revisa la lista, y observa a ver si hay alguna que sea, también, la contraria de otra, es decir, mira a ver si has puesto cosas como: mi poleo de menta ha de ser cercano y distante, cariñoso pero sin ser empalagoso, detallista pero sin pasarse, etc.

A eso voy. Queréis lo contrario y su opuesto. Vivir en una casa en la montaña, en primera línea de playa. Y eso es imposible. No buscáis un hombre, sino la suma de varios. Construido según vuestro imaginario 'megryanesco'. Una suerte de Frankenstein con los tornillos en su sitio. Pero con un margen de error suficiente, para poder desatornillarlo con las amigas.

Y yo me pregunto, ¿dónde está el termino medio con vosotras? ¿La línea que separa el campo de flores, del de minas? Un sólo paso en falso, mi querido macho, y a la mierda tus buenas intenciones. Bum. Que ya no la llamas con tanta asiduidad: no la quieres. Que lo haces: eres un pesado, un brasas. Un baboso. Y esto, aplicado al resto.

Los hombres somos más simples. Más claros, y, quizás, ése sea nuestro error. El mostrar nuestras cartas en la primera mano. Una mujer ni siquiera las insinúa. Eso sería como desnudarse con la luz encendida, y enseñar su celulitis a la primera de cambio. Y un huevo de pato viudo, antes muerta que eso.

Prefieren ser tenues, mantener su cara de póker. Y tirar después por tierra nuestro farol.

Tal vez por eso nos sacan años de ventaja. Saben latín, las jodías. Estamos a su merced, aunque queramos hacer ver lo contrario. Son el correcaminos, y nosotros el coyote. Se necesitan. Nos necesitamos.
Pero no hay manera de pillarlas.

Ay, mujeres. Lástima que mi gata no hable. Si no, otro gato cantaría.






Imágenes sacadas de www.chw.net, www.chud.com y cedequack.wordpress.com

El pez chico devora al grande


Alberto Contador ha ganado el Tour de Francia. Al final, ha sido el pez chico quien ha devorado al grande . Contador a Armstrong. El pinteño al tejano. Y eso pese a que su equipo, El Astaná, apostó claramente desde un principio por el estadounidense, relegándole a él, líder natural, a un segundo plano. Sin embargo, Contador ha sabido sobreponerse, sobrellevarlo, y ascender hasta la cima del podio con paso firme. Pedaleo a pedaleo. Así hasta enfundarse el maillot amarillo, el segundo de su carrera deportiva.

Lo surrealista ha venido después, una vez acabado el Tour, cuando en lugar de sonar el himno español, ha sonado el danés. Oh, mon dieu. Debe ser que en Francia no terminan de acostumbrase a que ganemos la ronda gala temporada tras temporada. Y van cuatro años seguidos. A falta de triunfos propios, pensarán los organizadores, buenas son chapuzas, y estratagemas que empañen las victorias ajenas. Taparse los oídos para no escuchar la realidad.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con Esperanza Aguirre, que ha dicho que si esto-lo de poner un himno distinto-llega a suceder aquí con un corredor francés, poco menos que nos cortan la cabeza. Diplomáticamente hablando. Vamos que les da un síncope a los aficionados franceses, como a Sarkozy, que le ha dado una pájara por correr a pleno sol. La Bruni debe ser muy exigente en la cama, porque si no, no se explica este ansia del mandatario galo por mantener el tipo y el fondo físico, aún a riesgo de jugarse la salud.

El caso, es que después, ya sí, se ha escuchado nuestro himno. Aunque en una versión cañí, casi de gasolinera. De nuevo, el mal perder de los organizadores. No es que sea yo muy amigo de las banderas y las marchas, salvo en el deporte, que sí me gusta sentirme parte del triunfo. En fútbol, fórmula 1, baloncesto, o tenis. Deportes, por cierto, que tampoco se nos dan nada mal.

Y es que guste o no, Spain is different. ¿Casposos? Sí, pero cuando nos calzamos el traje de faena somos los números uno.



El caos de himnos:









Imagen sacada de www.nytimes.com

domingo, 26 de julio de 2009

Gripe


Estoy con gripe. No sé si porcina, o de la de toda la vida. Pero gripe al fin y al cabo: tos, estornudos, mocos, lagrimeo de ojos, cansancio. Un coñazo, vamos. Y más en verano, con el calor que hace y yo sin poder poner el ventilador.

De momento no tengo fiebre, pero estoy un poco acojonado. No sé si les he dicho que soy un poco hipocondríaco, y me pienso que tengo todas las enfermedades del mundo.

Sin embargo esta vez, joder, no andaría desencaminado. Y es que me resulta tan raro constiparme así en pleno mes de julio. Soy muy friolero, por lo que me ducho siempre con agua templada; el ventilador, al mínimo; duermo con mantita; no he pisado una piscina en lo que va de verano; paso más tiempo en casa, que fuera. Y así hasta un largo etcétera que probaría sobradamente, que no he hecho nada para poder contagiarme.

Lo dicho, estoy cagado. Aunque lo mismo sólo se trata de un mal de ojo (lacrimoso).

Vete a saber.








Imagen sacada de www.absoluthuelva.com

sábado, 25 de julio de 2009

De locos



- Perfecto, lo dejamos. Pero me debes 3.456.987 besos, que te di.
- ¿Cómo dices?
- Sí, que quiero que me devuelvas todos los besos que te he dado. Ya no te pertenecen, ya no son tuyos. La casa, el coche, y hasta el perro, puedes quedártelos. Pero no mis sentimientos. Ésos quiero conservarlos, llevármelos conmigo. Así que ya estás aflojando los labios.
- ¡Pero tú te has vuelto loco! ¿¡Me estás diciendo que has ido contando todos los besos que nos dábamos?!
- Desde la primera cita. Y son exactamente, como te he he dicho antes, 3.456.987, ah, y he descontado los que nos dimos sin lengua, que si no el montante final ascendería a 4 millones y pico.
- Pero, pero, pero, pero...
- Nada de peros. Dame mis besos ya, y acabemos de una vez con esto.
- No tengo tantos besos encima. Déjame que te los devuelva a plazos, dame un poco de tiempo, no sé.
- Ése es tu problema, no habértelos gastado con otro. Yo quiero mis besos ahora, así que o me los das por las buenas, o vamos a juicio.
- Y entonces, el juez te encerraría en un psiquiátrico por demente: exigir la devolución de los besos que se han dado. Es de locos.
- El amor es cosa de locos.








Imagen sacada de romanba1.blogspot.com

Vendo corazón de segunda mano


Vendo corazón de segunda mano. Tiene algunos arañazos, pero, por lo demás, está en perfectas condiciones. Ideal para gente que sabe lo que quiere, y no se anda por las venas.

Es un corazón algo melancólico, eso sí, aunque no por ello anticuado. De hecho, está a la última en lo que a latidos se refiere. A veces expulsa más sangre de la que recibe. Es su única pega. Pero, como contrapunto, mi corazón dispone de un sistema manual de cierre de válvulas, que permite dosificar la acción del sístole, logrando, de esta manera, compensar el riego sanguíneo, y con ello, la ausencia de posibles infartos.

Un corazón joven, con mucho aún que bombear. En definitiva, un corazón auténtico, para una persona auténtica.

Si lo desea puede, incluso, probarlo gratis una semana, sin ningún tipo de cargo ni obligación. Su precio: una bicoca. 299,99 besos, y es todo suyo.

Pero dese prisa, oiga, porque me lo quitan de las manos, digo, del pecho.



Más información en el 679032.....





Imagen sacada de laureta1981.spaces.live.com/

jueves, 23 de julio de 2009

Violento amor


Este es el último
poema de amor
que te escribo,
a partir de ahora
sólo verás
escrito en papel
sinónimos tuyos
como: puta
guarra
o malnacida.

No más.

Pero aún
me quedan
un par de líneas
para decirte
que aunque me
has jodido la vida
te sigo queriendo
con toda mi alma.

(A Coruña, 2005).



Y de regalo, el nuevo single de Pereza:



Violento amor,
semanas rotas en dos
cielo y sudor
trocito de rock 'n roll.

Fuiste un putón
pero eras my life
de lo mejor
que había visto hoy.

Abrió las piernas
fuego en mis venas
es una estrella
¿qué has venido a hacer aquí?

No sigo tu velocidad
siempre me quedo atrás.

Violento amor,
champagne, anfetas y adiós
fue de un tirón
no estaba visto hoy.

Cerró las piernas
suenan sirenas
era una estrella
ya se largaba de aquí.

No sigo tu velocidad
siempre me quedo atrás.

A veces voy a ver si estás
siempre me da por ahí.

Apretó el detonador
volamos alto
se colo en mi habitación
mi amor de verano.

Estoy bastante regular
me duermo en el portal.





Imagen sacada de lokura.blogia.com

Ascuas


Hoy he ido a quemar tu memoria, y, al hacerlo, he ardido a lo bonzo. Cómo iba yo a suponer, que aún había rastrojos tuyos en mi alma. Rescoldos de lo nuestro. Las ascuas de tus besos y caricias humeantes.

Yo sólo quería ganar un poco de espacio. Retirar tu ropa apolillada del armario, y esos discos y libros viejos que un día me dejaste, y no has vuelto por ellos.

Pero al prender la mecha, como digo, ha ardido todo. Mi pasado y mi presente. Mi piel y mis recuerdos.

Y ahora mi vida tiene quemaduras de tercer grado.





Imagen de ravimar

miércoles, 22 de julio de 2009

Ni que fuéramos yonquis


- No entiendo por qué no podemos ser amigos, después de dejarlo.
- Porque nunca hemos sido amigos, y no podemos pasar de un estado a otro, sin que haya un periodo de transición necesario. Para diluir sensaciones, y sentimientos. Para desintoxicarnos, en fin, el uno del otro.
- Ni que fuéramos yonquis, Carlos.
- Yo al menos lo he sido de ti, Clara. Necesitaba tu chute diario para sobrevivir. Y todavía lo necesito, pero me he dado cuenta que estar contigo me hace daño. Y eso pesa más, que el colocón que pueda tener a tu lado.
- Joder, qué exagerado. Pues yo no creo que estemos tan enganchados el uno al otro. Si no, aún estaríamos juntos, ¿no?
- No necesariamente. Hay dos tipos de cuelgues: el del consumidor ocasional, sin síndrome de abstinencia, y del habitual, que es muchísimo más jodido, y es mi caso. Por eso, para ti no es impedimento que nos veamos, y nos sigamos tratando. Estás en una posición privilegiada: fumas pero no te enganchas. Puedes meterte un par de rayas o más, que no te pasa nada. Yo no. Yo sí hago eso, al día siguiente, tengo sudores fríos, vómitos y diarrea.
- ¡Venga ya! ¡Ni que fuera tu heroína!
- Me das la vida, y al rato me la quitas. ¿Te parece poco?
- No sé, podemos ser, si quieres, amigos con derecho a roce. Darnos un homenaje de vez en cuando. Un par de gramos cada quince días, ¿te parece?
- Contigo no puedo follar. Me volvería a enganchar, y paso. Bastante me está costando no darte una calada ahora, y fumarte de arriba a abajo. No meterme tu amor directo en vena, y flotar juntos.
- Venga, hagámoslo. Un último polvo, el de ex novios. Nos lo merecemos, vamos.
- No, me encantaría, pero no. Ademas, no tengo nada con qué cortar tu amor, y moriríamos de sobredodis.
- Los dos juntos, a lo Romeo y Julieta.
- Nunca me han gustado esos dos. Los amores imposibles tienen la culpa de todo. El hacer creer a la gente como factible, algo irrealizable, que no puede llevarse a cabo. Si se ha acabado, se ha acabado; hay que asumirlo.
- Joder, qué especialito eres.

Tres años después:

- Cariño, cariño, cariño, ¿ya te vas?
- Sí, tengo que irme. Es tarde.
- No, no, no, quédate un poco más conmigo. Abrázame, no te vayas.
- No, lo siento, he quedado.
- Amor, no me dejes aquí sola, tengo mucho frío. Por favor, quédate conmigo.
- Lo siento, me voy. Chao.
- No, no, no, ¡no te vayas, joder! ¡Cabrón, no me dejes así de tirada!

- ¿Carlos?
- ¿Sí?
- ¿Carlos, eres tú?
- Sí, sí, soy yo. ¿Quién eres?
- Soy Clara, ¿te acuerdas de mí?
- Sí, sí, Clara, claro que me acuerdo, qué te pasa, ¿estás llorando?
- Carlos...me he enganchado, estoy enganchada como una puta yonki.
- ¡¿Cómo?! ¡¿Al caballo, a la farlopa, a las anfetas?!
- No, nada de eso. Estoy enganchada a un tío, que he conocido hace unos meses. Soy adicta a él. Y ahora se ha ido y me ha dejado con el mono. Estoy muy mal, Carlos, me encuentro fatal. Es como si me hubiesen arrancado las tripas.
- Bueno, no te preocupes, respira hondo, y trata de calmarte.
- ¡No quiero calmarme, quiero que vuelva, y me folle, y me abrace, y me quiera como nunca ha querido a nadie en su puta vida, joder!
- Tranquilízate, Clara. No saques las cosas de madre.
- ¡Qué te den por el culo, maricón de mierda, eh, eh, que seguro que aún te haces pajas pensando en mí, eh, eh! ¡Todavía no has podido olvidarme, estoy segura!
- Clara voy a colgar. Ve al médico, no sé, que te recete algún tranquilizante, o qué sé yo, porque...
- ¡Métete tus tranquilizantes por el culo, yo lo que quiero es...!

Ring, ring, ring.





Imagen sacada de manupresenta.blogspot.com

Fuck you, man


Susana Boyle, la mujer que saltó a la palestra gracias al concurso británico 'Britain's got talent', ha logrado lo impensable: desplazar a Obama del horario de 'prime time', en la televisión estadounidense. Todo un duro golpe a su ego, y carisma mediático. Y es que esta mujer feúcha, y virginal, a la que propusieron, incluso, hacer una película porno, va a ser entrevistada esta noche en la NBC, justo a la misma hora-las nueve-en que el presidente de los EE.UU., iba a hablar de su cacareada reforma sanitaria. Así, a Obama no le ha quedado más remedio que adelantar su comparecencia a las ocho de la tarde, y eso, pese a las exigencias de la Casa Blanca, que ha tenido finalmente que ceder.

Toma ya. Me cae bien esta tipa. De hecho, no es la primera vez que se 'impone' al mandatario norteamericano. En mayo de este año, Boyle rechazó una invitación de la Casa Blanca para asistir a una cena de gala en Washington. Entonces, la cantante de la angelical voz adujo "que el miedo y el nerviosismo le impedían actuar delante del presidente y los comensales de postín" que allí habría.

Aquella noche se quedó cenando con su gato.

Lo dicho, adoro a esta mujer. Y es que, también, empieza a molestarme un poco 'lo guay' que es Obama, y cómo Zapatero le lame el culo-el mismo trasero que rechupeteaba Aznar, sólo que de distinto color- a la mínima de cambio. Yo, como casi todos y todas, pensaba que el mandatario mulato-no es negro, a ver si miramos mejor las fotos de sus padres- sería el change que el mundo necesitaba, pero nada más lejos. El mundo no lo cambian los políticos, sino las personas. Los políticos lo que hacen es mantenerlo, o empeorarlo. Es lo que tiene que a uno lo decepcionen, que cuando salen noticias así, como ésta de Susana Boyle, piensa: que se joda.

¿Rencoroso? Puede.


El vídeo por el que saltó a la fama la señorita Boyle:




No ganó, quedó finalista. Pero como si lo hubiera hecho.





La cantante escocesa Susan Boyle. (Foto: Reuters).

Me he enamorado de un hada


Suelo enamorarme de las mujeres que veo por la calle. Me pasa siempre, soy muy sensible a la belleza. Pero desde hace unos días, sólo tengo ojos para una. Es un hada y habita el cuerpo de un mimo para pasar inadvertida. Además, regala a quien se acerca una canica plateada, que según ella, hay que lanzar a una charca, pidiendo, antes, un deseo.

Yo he pedido que no se marche aún, pues es uruguaya, "y esto de ser mimo no me da casi para comer". Quiero que se quede el tiempo que me decido a decirle que sueño con ella todas las noches. Que por mí no hace falta que se esconda, que adopte otras formas. Que si ella es un hada, yo encantado. Por mi parte, no faltarán chasquidos ni palmadas para que siga brillando, para que nunca se apague.

Tiene la cara pintada con coloretes, y todo el cuerpo lleno de purpurina. El pelo recogido, y dos ojos pequeños, como las mismas canicas que regala. Quizás sea ese su fin: dar a conocer otra forma de mirar la vida. De soñar, y de desear. La gente cree poco en la magia, y así les va.

A mí, de momento, me ha cambiado la vida. Lo mismo hasta me visto de duende, y me voy con ella. Total, esta realidad ya me la sé de memoria. Tal vez haya llegado el momento de empezar a soñar en serio.

Me derrito con las hadas, es lo que tiene.





Imagen sacada de mundomagico.lacoctelera.net

Tarde


- Te quiero.
- Tarde.
- Pero yo te quiero.
- Demasiado tarde. Éso debiste decírmelo antes, cuando sabías que necesitaba escucharlo.
- Pero no era capaz.
- ¿Y ahora lo eres?
- Ahora no tengo nada que perder.
- El caso es que yo sí tengo algo que ganar: a mí.







Imagen sacada de http://www.pasarlascanutas.com

martes, 21 de julio de 2009

Una fulana eléctrica


No sé si han escuchado el último single de Shakira, el primero de su nuevo disco, pero si todavía no lo han hecho, ahórrenselo. Ni si quiera lo voy a colgar aquí: es vomitivo. Una putísima mierda. Y es que desde hace unos años, la artista colombiana se viene columpiando peligrosamente sobre el fino alambre de la música disco, cuando ella siempre ha andado con los pies descalzos por el suelo, y, claro, ha terminado por darse el trompazo. Se ha ostiado, vamos.

Las de la intuición tenía un pase, pero esto de la Loba es para meterlo en una jaula y no sacarlo en la vida. Que pasen los años y muera desnutrido este mal recuerdo.

Para los moralistas: Sí, todo el mundo tiene derecho a evolucionar, cambiar. Probar. Pero dentro de unos límites. No se puede pasar de ser el mainstream de la música latina, a vestirse de mamarracha y emitir grititos distorsionados. De ser la princesa Sherezade del pop, a una fulana eléctrica. Sólo le falta ponerse tetas, y habrá completado ya la fatal metamorfosis.

¿Dónde ha quedado aquella mujer loca, ciega y sordomuda, que fascinaba al mundo con su salvaje y desgarrada voz?

Lo dicho, si pueden no escuchen el single. Evitense ese mal trago. No caigan en la tentación y quédense, como yo, con esa muchacha de pelo negro -o más tarde rojo pasión-, que cantaba aquello de "estoy aquí queriéndote, ahogándome entre fotos y cuadernos, entre cosas y recuerdos que no puedo, comprender".

Esta progresiva 'madonización' de Shakira, sinceramente, me da arcadas.









Imagen sacada de aquellosmaravillos50.wikispaces.com

domingo, 19 de julio de 2009

15 tristes días



Yo tampoco quiero ser nada de mayor.

sábado, 18 de julio de 2009

Longevidades


Ha muerto el hombre más viejo del mundo. Henry Allingham tenía 113 años, y aseguraba que su extraordinaria longevidad se debía "al tabaco, el whisky y las mujeres".

Ya estoy viendo los nuevos carteles en las farmacias, y hospitales:

¿Dieta sana, beber mucha agua, hacer deporte? ¡Pamplinas! Si usted quiere vivir tantos años como este ex combatiente de la I Guerra Mundial (aquí se intercalaría la imagen del susodicho) fume como un carretero, bébase hasta el agua de los floreros, y cate tantas hembras como dientes tenga.

No se me olvida un taxista que conocí, que fumaba mientras conducía y se vanagloriaba de tener "casi" 73 años. Entonces me dijo: "La receta para llegar a viejo como una rosa -cof, cof- es darse a los placeres de la vida: alcohol, putas, y tabaco negro".


Al final, será verdad y todo.






Fotografía sacada de
20minutos.es

"Has tenido suerte de llegarme a conocer"




Lo que son las cosas: no reconozco a Sabino Méndez con la guitarra encima. Y sí como escritor. No en vano, me hice fan suyo con Hotel Tierra, aunque mucho antes ya lo fuera de su música, sin saberlo. Y es que, gran parte del buen hacer de Loquillo y los Trogloditas se debe a su lírica, a sus canciones. A saber: cadillac solitario-que ya propuse como letra del himno nacional-, el ritmo del garaje o la propia que suena en el vídeo, rock and roll star. Todas ellas compuestas por el señor Méndez.

Sin embargo, no termino de verlo subido a un escenario. Como si Juan José Millás se arrancara con la batería, y David Trueba le hiciese los coros. Que me perdonen los seguidores más trogloditas. Aunque todo esto tiene su explicación: cuando me empezó a gustar Loquillo, él ya había abandonado el barco. Discrepancias con el roquero más afrancesado de España. Tuvo el detalle, eso sí, de no sacar la mierda a flote.

Fue, y es un caballero.

Me gusta la gente así, la que es capaz de darse de palabras, sin llegar a darse de ostias. Y sobre todo, las personas elegantes. Íntegras. Que no rematan al enemigo ni se ensañan con él, cuando éste está en el suelo inconsciente, moribundo (práctica, esta, muy dada en este país de cainitas y cabrones con pintas) sino que le tienden la mano, y lo levantan.

Sirva este vídeo, su reconciliación, como muestra.

Ahora, que escucho a Loquillo, y veo a Sabino, es cuando puedo decir: "He tenido la suerte de llegarte a conocer".



Nota a pie de página: llevo años buscando el libro Corre, rocker, del propio Sabino Méndez, y no hay manera. O está agotado, o descatalogado. Si alguien sabe de alguna librería que lo tenga, se lo agradecería enormemente.

Un abrazo.

viernes, 17 de julio de 2009

Facegym (y 2)


- Salimos juntos en preescolar: tú me regalaste un rotulador carioca, y yo te lo metí en la nariz. No se sabía muy bien si sangrabas realmente, o era el color rojo del rotulador lo que te salía por la napia.
- Qué hija de puta.
- Después crecimos, y ya me pediste salir más 'en serio', pero te costó una eternidad decidirte.
- ¿Y qué pasó?
- Ah, investiga, que bastante te he dicho ya.



..........................

Si se perdieron la primera entrega:

Facegym








Imagen sacada de http://www.mallorcaweb.net

Carpetas


Tengo la carpeta de borradores del móvil hasta arriba de sentimientos encontrados. Pero me pierdo al intentar darles salida.





Imagen sacada de http://img.compradiccion.com

En vena



Cuando estés en vena. Hace mucho tiempo que no estoy en vena, en racha. La suerte hace meses que no me pasa la pensión. La muy puta. Y tengo que vivir con lo puesto, sin ninguna garantía de nada. Ahorrando, casi, en emociones; no vaya a ser que me quede sin blanca, y no pueda pagarme ni una mala sonrisa.

Pero volveré a ser el que era, no lo duden. Esto es tan sólo una mala racha, aunque vaya ya para seis meses.

Siento mucho, si en este tiempo me he llevado a alguien por delante. No era mi intención. Yo sólo quería hacerte feliz, pero estas cosas, desgraciadamente, son así:




Recuérdame como me conociste, y no cómo me conoces ahora.




Por mi parte, me llevo tu amor en vena.

miércoles, 15 de julio de 2009

El amor apesta

Ella maldecía su trabajo como portera, hasta que una mañana fue a sacar el cubo de basura a la calle, y se encontró con esto:


El corazón, entonces, le dio un brinco. Tal fue su sorpresa, que se pasó cinco largos minutos mirando como una quinceañera el cubo declaratorio. No podía creérselo. Era la primera vez en su vida que le decían algo así. Porque aquella declaración era evidente que iba dirigida a ella. ¿A quién si no? "Yo, que todos los días voy y vengo con el cubo", afirmó, esta vez sí, orgullosa de su trabajo. Tras lo cual, volvió a meterse en casa con una sonrisa de oreja a oreja, que su marido no supo interpretar.

- ¿Estás bien? Parece que vienes del dentista.
- Ay cariño, muchas gracias-le contestó ella arrastrando, entre suspiros, las palabras.
- ¿Gracias por qué, por no tirarte las migas del bocadillo al suelo? Pues de nada, mujer, de nada. Hay que ver qué cumplida eres.

No dijo más. Acababa de descubrir dos cosas: una, que tenía un admirador secreto; y dos, que tenía a un gañán por marido.

.......................

- ¿Te has fijado que cutrez?
- ¿El qué?
- Esto-dijo, y señaló el cubo de basura. Es asqueroso, vomitivo. La declaración de amor más apestosa que he leído nunca.

Él se enrojeció, y tragó saliva.

- Si alguien me escribiera algo así, creo que me darían arcadas. Aparte del mensaje, que es cursi que te pasas, el colmo es que encima, la persona, en cuestión, lo ha escrito ¡en un cubo de basura!¡Cómo se puede ser tan...!
- ¿Romántico?
- Oh, Dios, no. Es, es...no tengo palabras. Jamás había visto algo parecido.
- Quizás el tipo que lo escribió pensó que era original. Tal vez lo hizo porque su chica pasa por aquí todos los días, por este portal, y de esta manera, podría decirle, sin necesidad de grandes medios, lo mucho que la quiere, día tras día. Los cubos de basura rara vez se jubilan.
- ¿No me digas que has sido tú el que...?
- No, no-mintió-habrá sido el portero, que querría tener un detalle con su mujer.
- Paletos...

Y siguieron andando.







Imagen sacada de http://www.fotolog.com/sebesan

Culos


En mi gimnasio sólo hay mujeres con el culo gordo. Y eso hace que me sienta el hombre más afortunado de la tierra. No sé si lo he dicho alguna vez, pero adoro a las féminas de prominentes caderas, y redondas nalgas latinas. Sin llegar al extremo de Jennifer López. No. Entre Shakira, y Beyoncé, más o menos. La equidad cárnica. El término nálguico, del que hablaba Aristóteles. La divina proporción estaría, como digo, entre esos dos culos. ¿Se lo imaginan? La cacha derecha de la colombiana, y la izquierda de la diva de la música negra. Sólo de pensarlo babeo como un niño pequeño.

El caso, es que sólo veo, como les cuento, a mujeres de orondos traseros pululando a mi alrededor, y esto, que para mí es lo más cercano al paraíso, resulta que para ellas es toda una tragedia.

Hoy me he soltado, y se lo he dicho a una mujer, que no paraba de mirarse el culo en el espejo, y resoplar. "No sé por qué resoplas tanto, donde estén las mujeres con curvas, que se quite todo", le he comentado inocente. Sin embargo, me ha debido tomar por un maníaco sexual, porque el comentario, en cuestión, no le ha hecho ni puta gracia. Todo lo contrario: me ha perdonado la vida con la mirada y se ha ido a hablar con su compañera, que acto seguido me ha mirado también como si fuese un pervertido.

En fin, dos personas menos en mi cruzada a favor de los culos grandes.

Si fuese dictador prohibiría los nalgas famélicas, rollo Victoria Beckham, que se rellena el culo con ¡photoshop!, y haría que todas las mujeres del país se operasen la retaguardia a fin de tener un culo como dios manda, o como manda la naturaleza (queridas dais a luz, es normal que tengáis las caderas anchas) y un servidor, que para eso sería el mandamás e ideólogo supremo en todo esto de la beyoncización de la población femenina autóctona.

Y es que, maldita sea, donde esté una buena osamenta que se quite todo, ya digo.

De modo que, mujeres del mundo -madres, esposas e hijas- no se acomplejen. Luzcan sus grandes culos sin miedos ni reparos, y bamboleen sus jaquetonas posaderas al son de los tiempos modernos, que eso del 90-60-90 está ya más que obsoleto.

He dicho.



Y de regalo esta canción de Jaime Urrutia, ex de Gabinete Caligari, que define a la perfección lo que quiero decir:







Imagen sacada de vivafm.com

martes, 14 de julio de 2009

¿Alguna vez se han enamorado de un/a peluquero/a?


De niño bailaba canciones del moro,
el baile venía de adentro y así se inventaban los modos.
De niño soñaba olores profundos,
las mezclas de espuma, colonia
y sudor de unos pechos desnudos.

Creció con su sueño y un día le dijo:
Acabo de verte y ya sé que nací pa' casarme contigo.
Matilde mi vida, Matilde mi estrella,
le dijo que si nos casamos Antoine y bailó para ella.

Y abrázame fuerte que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día
ya no quieras bailar conmigo nunca más.

Cariño y ternura, colonias y besos,
te tengo, me tienes,
quisiera morirme agarrado a tus pechos.
El amor es tan grande, tan sincero y sentido,
que un día de lluvia Matilde
acabó por tirarse en el río.

Y abrázame fuerte que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día
ya no quieras bailar conmigo nunca más.

Mejor buenos recuerdos que un pasado perdido,
por eso un buen día Matilde acabó por tirarse en el río.
Lo que fue tan hermoso que no caiga al olvido,
te estaré recordando por siempre
Matilde que tú no te has ido.

Y abrázame fuerte que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día ya no quieras bailar conmigo.
Abrázame fuerte que no pueda respirar,
tengo miedo de que un día
ya no quieras bailar conmigo nunca más.





Yo sí. Pero me faltó valor para decirle "acabo de verte y ya sé que nací pa´casarme contigo".



Preciosa canción, y preciosa película. Se la recomiendo.




Un abrazo fuerte, que no puedan ni respirar.

lunes, 13 de julio de 2009

"Programa, programa, programa"


Siempre me ha gustado la política. Desde niño, incluso. De hecho, con ocho, nueve años, conocía, de corrido, los nombres de todos los ministros del Gobierno de Felipe González. Les hablo del año 94, los últimos años del felipismo. Cuando ya se le había ido la cabeza al dirigente sevillano. Es lo que tienen las mayorías absolutas, que vuelven del revés a quienes las ostentan. Pasó con González, le pasó también a Aznar, y, aunque no tuvo mayoría absoluta, le está sucediendo a Zapatero. Ni un mal error asume el tío. Hay que joderse.

Entonces miraba los debates con mi padre, y le preguntaba por la situación política. A saber: GAL, Filesa, etc. Y sacaba mis pueriles conclusiones leyendo alguno de los dos periódicos que había por casa: El Mundo y El País. Siempre ha sido así, y es una manía que todavía conservo: leer dos, tres periódicos; comparar las noticias en distintos medios, sean de derechas o de izquierdas.

Tras los escándalos socialistas, digo, llegó Aznar. Yo tenía 11 años. Y de haber podido votar, le habría dado mi voto a Julio Anguita, que me caía simpático. Pienso, ahora con más perspectiva, que es, de largo, el mejor político que ha tenido, y tendrá Izquierda Unida. Lo siento por Llamazares, y Cayo Lara. Pero me quedo con aquello de: "Programa, programa, programa", que decía el califa.

De José María Aznar tenía nociones muy básicas: le había visto en un cara a cara con Felipe González, y sabía que ETA había atentado contra él. Por aquellos años, la banda terrorista, posteriormente denominada, por el propio Aznar, como Movimiento Vasco de Liberación, se cepilló a unos cuantos. Degraciadamente a esa tierna edad, también sabía de gente como Valentín Lasarte, o Jon Bienzobas. Este último, con una cara de no haber roto un plato espeluznante. "Si me miráis os mato", le espetó a unos estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid, que se dieron de bruces con él, en su huída, tras asesinar al catedrático de Historia del Derecho y ex presidente del Tribunal Constitucional, Franciso Tomás y Valiente, en su despacho. Le pegó tres tiros en la cara mientras hablaba por teléfono.

Aquello me puso los pelos de punta. Sin embargo, mi gusto por la política, lejos de diluirse, se intensificó radicalmente. Me interesé más y más. Escarbé, y descubrí el racismo de Arzalluz, líder por aquellas fechas del PNV; o cómo Pujol, presidente de la Generalitat catalana, se quedaba dormido en los plenos del Congreso. Y no como ahora, que no va ni Dios.

Ahora los tiempos han cambiado. Está Zapatero, y tenemos otros 'piezas' como Joan Tardá, que cada vez que sube al estrado tiemblan los populares, y la corona. O Anasagasti, que también estaba antes. O el mismo Rajoy, que ha perdido ya dos elecciones, y posiblemente, pierda las terceras. Aunque a mí quien me gusta, de verdad, es el tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, que como le echen del PP, por su posible implicación en la trama Gürtel, la va a liar parda. Dice, "que no hay cojones". Y es que sabe más del partido que Fraga, y ha amenazado con tirar de la manta y cantar la traviata.

No me olvido, tampoco, de Rosa Díez, que se fue del PSOE, por que el partido de su vida había perdido el rumbo, y la bandera, y había claudicado ante los nacionalistas. Ahora, paradójicamente, es ella la que echa del suyo propio, UPyD, a los díscolos que la critican. 14 dirigentes para ser exactos. El resto, propuestas como el Partido de la Ciudadanía, del joven Albert Rivera, mucho me temo, acabarán engullidas por el sistema. Craso error, cuando lo que hacen falta son, precisamente, más partidos, opciones políticas. Ideas, en resumen.

Tal vez sea nostalgia política, o es que, quizás, hoy en día, no haya un sólo político que merezca la pena. Miento, me gusta Patxi López, Uxue Barkos (NB) e Ibarra, que está ya retirado. Cada uno en su estilo. No obstante, no consigo ver más allá. Quiero decir, ¿son peores los políticos actuales en comparación con los anteriores? Pienso que sí. Qué quieren que les diga: si tengo que elegir me quedo con González, Aznar, y Anguita. Esos sí que eran hombres.

Ay.








Imagen sacada de http://www.elpais.com

¡Es la sanidad, estúpida!

Lo raro es que, viendo el modelo de sanidad impuesto por Esperanza Aguirre en Madrid, esto no hubiera pasado antes: ha muerto el bebé de Dalila, la primera víctima por gripe A en España. Al parecer, le suministraron la alimentación en vena, en lugar de a través de una sonda.

Siga así, señorita Aguirre, desmantelando la sanidad pública. Dejando sin personal a los hospitales públicos, en beneficio de los privados. Rellenando los huecos de la UCI con personal en prácticas, que es un área, como todo el mundo sabe, tranquilita, perfecta para que uno o una haga sus pinitos.

Ya digo, lo raro es que esto no hubiera pasado mucho antes: Madrid es, después de la Comunidad Valenciana, la región que menos invierte en sanidad.

Pero no pasa nada. ¿Tener salud? ¿Para qué? Si total, la vamos a espichar todos y todas. Eso que se ahorran en camas.

Mucho mejor invertir en campos de golf, para matar el tiempo.



Uf,


gentuza:

"¿Por qué me dices que va a ser distinto si luego vuelve a ser lo mismo?"



Esta es otra tarde,
te he vuelto a chillar,
es igual que antes,
te has vuelto a enfadar.

¿Por qué me dices que va a ser distinto
si luego vuelve a ser lo mismo?
¿Qué tengo que ser para ser algo?
Para quererte sólo valgo.

Al llegar el viernes
me siento mejor.
La semana que viene
nunca llegó.

¿Por qué me dices que soy tan raro?
Que todo salga mal no es tan malo.
¿Qué tengo que ser para ser algo?
Para quererte sólo valgo.

Esta es otra tarde,
y mañana es martes.
Es mejor que todo
siga como antes.

¿Por qué me dices que va a ser distinto
si luego vuelve a ser lo mismo?
¿Qué tengo que ser para ser algo?
Para quererte sólo valgo.


...

domingo, 12 de julio de 2009

Me moriré a los 40 años


Tengo la absoluta certeza de que moriré joven: 40-41 años, no más. Es algo que intuyo desde hace tiempo. No es ánimo de protagonismo, qué va. Ya quisiera yo vivir hasta los 90, y escribir unas luengas memorias. Pero mucho me temo que no caerá esa breva. No es que tenga ninguna enfermedad terminal, al menos, no que yo sepa. Se trata más bien de un tipo de conciencia mortuaria, anterior a todo lo demás. Como aquel que sabe, de antemano, que será abogado, médico, futbolista o cantante. Yo, moriré entrada la cuarentena. Así que, cuando esté rondando los treinta y muchos, escribiré, como aquel, mi obituario. Y me aseguraré de que mi vida, lo que he sido hasta entonces, concuerde gramaticalmente.

Saber que voy a morir joven, me ayuda a planificar mi existencia, doctor. Es de agradecer que aunque no te digan cómo, sepas cuándo. El porqué del asunto es vox populi: hay mucha gente en el mundo, y todos no cabemos. Hay que dejar sitio a los que vienen. Si no esto es un sin dios. Imagine que nadie se muriese; menudo fiasco para las funerarias, las empresas de seguros, las residencias de ancianos o los hospitales. ¿Ha leído las intermitencias de la muerte? ¿No? Pues se lo recomiendo encarecidamente, doctor.

La gente muere de vieja, de pena, de hastío. De un infarto de miocardio, en un accidente de coche, resbalándose en la bañera. Son tantas las posibilidades que tenemos de espicharla. Dígame usted qué carajo determina el tipo de muerte que tendremos, que tendré yo cuando llegue, como digo, a los 40 tacos. Y no me salga con Dios. Eso es lo fácil doctor, delegar en otros. Que hay que morirse es algo obvio. Sin embargo, la manera tan aleatoria e indiscriminada que tenemos los humanos de morirnos, me cabrea, ¿sabe? Hace unas semanas, sin ir más lejos, se murió un niño electrocutado en una piscina. Tenía nueve años. Y anteayer, un mozo en los sanfermines. ¿Qué mierda de ajuste poblacional es este?

Uno puede esperar que alguien que corre delante de un toro sea corneado. Por múltiples factores, entre ellos, el hecho de estar jugándose la vida. Pero qué coño justifica que un niño de nueve años, ¡de nueve años!, se muera en una piscina. Y de esa forma tan macabra. ¿Ve lo que le digo? El cabrón que lleva a cabo el reparto de vidas no se toma en serio su trabajo. No piensa a quién está matando, sólo que tiene que liquidar a un cupo determinado de personas al día. Y con eso basta.

A mí no me preocupa morirme con 40 años, en el cenit de mi biografía. Me preocupa que a ese cabronazo se le traspapele mi vida y me de matarile antes de tiempo. Como a ese pobre niño.

Que uno no planifica su vida para que luego le digan que tiene que abandonarla con lo puesto.





Escena de la película Scoop, de Woody Allen.

sábado, 11 de julio de 2009

Terapia de choque


- Me voy a follar a otro.
- ¡Haz lo que te salga del coño!
- Eso mismo voy a hacer. Me pienso pasar por la piedra al primer tío que me haga un mínimo de caso esta noche. Y voy a olvidarme de ti de una puta vez. Quiero sentir que puedo también no echarte de menos, y, sobre todo, vivir sin ti.
- ...
- Necesito un polvo terapéutico: despertarme en otros brazos, y besar otro cuerpo distinto al tuyo, sin sentirme culpable por hacerlo. Asumir, en fin, que tú y yo ya no estamos juntos, y que no eres el hombre de mi vida.
- Eso ya lo sabíamos.
- Sí, pero esta noche pienso pasar a los hechos. Hasta ahora he aguantado y esperado por si lo nuestro volvía a ser "lo nuestro". He estado detrás de ti, y me he llevado chasco tras chasco. Hoy voy a ejercer mi legítimo derecho a follarme a otros. Y ningún cargo de conciencia, me va a impedir que esta noche me olvide de ti por unos minutos, lo que dure el orgasmo que tenga. Se acabó, Carlos, me he cansado.
- Pero, Susana...
- No me llames por mi nombre, hoy no.





Imagen sacada de laqueus.blogspot.com

viernes, 10 de julio de 2009

"...Y la ahogó en lo profundo de mí"


Muéstrame, muéstrame,
muéstrame cómo haces ese truco,
el que me hace gritar,
ella dijo.

El que me hace reír,
ella dijo,
y tiró sus brazos
alrededor de mi cuello.
Muéstrame cómo lo haces,
y te prometo, prometo que,
escaparé contigo,
escaparé contigo.

Dando vueltas
en ese vertiginoso precipicio,
besé su cara y besé su cabeza,
y soñé sobre todas las formas
diferentes que tenía,
para hacerla brillar.

¿Por qué estas tan lejos?,
ella dijo,
¿Por qué jamás sabrás
que estoy enamorada de ti,
que estoy enamorada de ti?

Tú, suave y única,
tú, perdida y sola,
tú, extraña como los ángeles,
bailando en los océanos más profundos,
chapoteando en el agua,
eres como un sueño.

La luz del día me dio una forma,
debí haber estado dormido por días,
y moviendo mis labios
para respirar su nombre,
abrí mis ojos.

Y me encontré a mí mismo solo,solo,
solo sobre el creciente mar,
que robó a la única chica que amé,
y la ahogó en lo profundo de mí.

Tú, suave y única,
tú, perdida y sola,
tú, tan solo como el cielo.



Mi canción favorita de The Cure. Es viernes, y espero que, esta vez, ningún mar, ni ninguna resaca, me robe a la chica que quiero.

Aquí, unos amigos


A mí lo del G-8 me parece una reunión de viejos amigos, que hace tiempo que no se ven. Observo al grupo de los ocho mandatarios más poderosos del mundo, y, en realidad, estoy contemplando a ocho colegas, que han quedado para divertirse.

Me los imagino, de hecho, yéndose de bares (o de putas, que paga el amigo Silvio), y emborrachándose a base de bien. Tequila, ron y whisky. Ochos machos mundiales fanfarroneando de sus puestos y conquistas. O, ya entrada la noche, contando chistes, y riéndose del tonto de turno, que hay en todo grupo de amigos: Zapatero. "Oye, tú que eres el precursor de la alianza de civilizaciones, vete a la barra, y dile al camarero del turbante que si nos invita a un chupito", le diría Berlusconi, secundado por las risas de Sarkozy. "No te pases con él, que es buen chaval", corregiría Obama. "Aunque un poco pegajoso", puntualizaría.

Los ocho en corrillo, en plena exaltación de la amistad. Brindando y llenando el aire de buenas promesas, y mejores intenciones: "A ver si quedamos más, que esto hay que repetirlo". "Nos llamamos si eso el próximo finde, y lo hablamos". "Cómo os quiero, cabronazos".

Yo, ya digo, prefiero imaginármelos así. Borrachos, y con la corbata (o las medias, en el caso de la Merkel) en la cabeza. Bailando la conga. De resaca al día siguiente.

Porque si pienso que son un grupo de personas, que tienen en sus manos solucionar los problemas del mundo, pero que, al final, nunca hacen nada, bien porque no se ponen de acuerdo, bien porque no les sale de los cojones; si los miro como a políticos, quiero decir, y no como a simpáticos borrachuzos, es como me enervo, y me sale una úlcera.

Y es que si no te cuidas tú, ¿quién te va a cuidar a ti?







Imagen sacada de momento24.com

jueves, 9 de julio de 2009

Con lo que fuimos


No te odio
pero te odié
una vez,

casi tanto
como te quise.

Una pena,
que hayamos
llegado
a esto:

a la
más
absoluta
indiferencia.

Ahora,
¿con qué cara
miro yo
a la nostalgia?






Imagen sacada de fotowho.net

"Eres la cuerda que me sujeta y me aprieta"



En catalán.



En euskera.


¿Alguien nota la diferencia?


Traducción:

Luna

Dile a la lluvia que no caiga más,
dile a la soledad que hoy no venga.

Eres la cuerda que me sujeta y me aprieta,
la que me hizo soñar y la que destruye mis sueños.

La luna para ti cada noche robaría
y tú estas ciego para ver su luz,
sonriendo, y luego sufriendo, me has hecho llorar,
pero ya se ha apagado mi fuego,
no eres la única estrella de la noche, ¡no lo eres!

Dime que lo que siento no es verdad,
para creer por un momento todo lo que no somos.

miércoles, 8 de julio de 2009

Verano fatal


Un hombre grita a su mujer en la calle. Le espeta que se haya dejado las llaves del coche, en casa. Son un matrimonio mayor, de unos 50 años. Él, mucho más arreglado que ella. Pantalón de pinza, camisa a juego con los puños remangados, y bastón de señorial empuñadura, que blande como si fuese un aristócrata. Ella, por su parte, viste un pantalón de tela, y una camiseta sin mangas de motivos florales.

Llevan cerca de diez minutos parados. Están en mitad de la plaza, discutiendo. Ella insiste en que pueden ir andando, si total, "son sólo unas calles". Pero él vuelve a la carga: "No, no, y no. Te vas a casa, y vuelves con las llaves, ¿me has oído? Ella, y todos los presentes, pienso. Maldito besugo.

Varias personas observan la escena desde la terraza, que mira a la plaza. Al ver los modos del hombre, a muchos y muchas se les atraganta la cerveza. Finalmente, la mujer zanja la discusión de la forma más inesperada. Tal y como había sugerido, se marcha andando. El hombre, al ver su reacción, se queda petrificado. Acaban de asestarle un duro golpe a su autoridad. Y ni siquiera su férreo bastón puede ayudarle a poner en pie su hombría. Grita al aire y la insulta desde la lejanía, como un energúmeno. Le amenaza, e, incluso, le pide el divorcio. Pero ella está ya lejos, muy lejos. Puede que empezando otra vida. Libre, al fin, de él.

Dicen que en verano se separan y divorcian más parejas. La razón: al estar de vacaciones, pasan más tiempo juntas, conviven más, y surgen, por tanto, más roces. La otra época nefasta para el amor es la Navidad. Los suegros y tal.

Aunque lo de ese matrimonio, mucho me temo, es un agosto continuo. Un verano perpetuo. Fatal.

Cuánto bien harían algunos divorciándose en primavera.






Imagen sacada de http://pacomarquez.blogspot.es

lunes, 6 de julio de 2009

Facegym


Estoy con el culo en pompa, en mitad de un ejercicio, se supone, beneficioso para la espalda. Me he apuntado al gimnasio, y quiero cumplir. Ir al menos tres días a la semana. En estas, levanto la cabeza, la vista, y vislumbro la mirada ojiplática de una chica, que me observa a escasos metros, como si tuviera un mono en la cabeza, o el culo mirando a la Meca.

- Perdona- me dice, y se dirige hacia mí.
- ¿Sí?- pregunto muy digno sin perder la (com)postura.
- ¿Tú eres...?

(Yo soy tonto, pienso, por estar aquí haciendo el indio).

- Eh...
- Ah...

(No, la tonta es ella).

- RodrigoCasteleirodelcolegio- contesta, de repente, de corrido.
- Eh, no, no...

Mierda me ha descubierto, y lo peor es que no sé quién coño es ella. Pero si me ha reconocido es porque fue compañera mía en el colegio, de eso no hay duda. Joder, no consigo situarla. ¿Por qué me mira de esa forma tan siniestra? Puede que a: le deba dinero; b: le haya hecho alguna putada en el pasado; o c: ambas. Y ahora quiera vengarse. Maldito destino. ¿Qué hago?

- No, no, creo que te equivocas de persona. Yo no me llamo Rodolfo Cabaleiro.
- Claro que no, tú te llamas Rodrigo Casteleiro-me corrige con una efusividad un tanto sospechosa. Sabe de sobra quién soy.
- No, lo siento, yo me llamo Javier Mellado, y jamás he ido al colegio.

¡Ouch!

- ¡Venga ya! ¡Me estás tomando el pelo, Rodrigo!

Mis piernas comienzan a tambalearse. Estoy perdiendo el ángulo, y me tiemblan las nalgas. Es hora de recapitular, darme por vencido. Asumir mi pasado, y pagar mis deudas.

- Sí, me has pillado. Soy Rodrigo, encantado- concedo esperando recibir el golpe de gracia. Sin embargo, en lugar de eso, ella me sonríe, y me ayuda a levantarme. Me he quedado encajado, metafórica y literalmente. Nos damos dos besos, sudados, y tras un breve repaso del diálogo anterior, la chica en cuestión, comienza a hablarme como si aún siguiéramos en el mismo colegio. Me cita nombres que encienden habitaciones de mi memoria, que llevaban años a oscuras. Pero el pasillo que conduce hasta ella, hasta su cara, continúa con los plomos fundidos: no consigo recordar quién es, ni cómo se llama.

Me hago el loco. Le sigo la corriente, nunca mejor dicho, y espero a que vuelva la luz sola, sin yo tener que hacer ni decir nada.

Ahora me habla de ella, y de mí. Ostia puta, ¿estuvimos juntos?

- ...Pero tú nunca te decidías y al final se me quitaron las ganas.

¿Qué carajo me está contando esta tipa?

- Perdona, pero ahora en serio. Tú y yo no estuvimos juntos, me acordaría de algo así.
- ¿Sabes, acaso, quién soy?
- Eh...
- No, no tienes ni idea de cómo me llamo.
- Sí, sí, tú eres...Belén
- No.
- María.
- Déjalo, no te acuerdas y ya está. No pasa nada. Pero, ¿si no sabes quién soy, cómo puedes decir que no estuvimos juntos?

No me gusta el cariz que está tomando la conversación. Hay algo en ella, que me asusta. De esas personas que cuando te miran a los ojos, no sabes muy bien si van a pedirte matrimonio o a darte veinte puñaladas.

- ¿Y quién eres?- me rendí al fin.
- Ah, haz memoria. Yo no te lo voy a decir. Bueno, supongo que nos veremos más días por aquí, así que ve pensándolo, revisa los álbumes, no sé.

Y se marchó a hacer cinta.

El caso es que he mirado las fotos del colegio, y no me suena de nada.


Yo, que pensaba que estaba a salvo del Facebook, y demás redes sociales.



Imagen: Alex Forrest (Glenn Close) en Atracción fatal

domingo, 5 de julio de 2009

Gramática interior


Me he encontrado unas bragas tuyas en mi casa. Ahora que ya no estamos juntos. Y es que tienen los armarios una habilidad pasmosa para mezclar en un mismo cajón el pasado y el presente, conjugándolos en una misma persona. De esto, claro, no se habla en los libros de Lengua. Ningún profesor o profesora te avisa de ello: uno tiene que descubrir solo, que los tiempos verbales se conjugan según el estado anímico, y no según la gramática.

La gramática son los movimientos del corazón. Sístole, que expulsa la sangre (pasado) y diástole, que la recibe (presente).

He ido a ponerme unos calzoncillos, y ahí estaban tus bragas, mezcladas con mi ropa interior. Como si tal cosa, como si tu tendedero y el mío, aún pendiesen del mismo hilo.

El amor, mucho me temo, no es más que una menestra de bragas y calzoncillos. O de bragas con bragas, o de calzoncillos con calzoncillos.

El desamor, verse desnudo ante la evidencia.






Fotografía: Blue, de Kgeri

sábado, 4 de julio de 2009

Sortean trozos del difunto cuerpo de Michael Jackson


Ante la tamaña avalancha de seguidores del fallecido cantante, una empresa organizadora de eventos ha decidido poner en marcha una polémica iniciativa, que ya ha sido calificada de "canibalismo mediático", por amplios sectores de la sociedad norteamericana. Y es que Circomedia INC, empresa en cuestión, ha anunciado que subastará partes del cuerpo de Michael Jackson, que han quedado inservibles para la ciencia, y a las que pretenden dar salida de alguna forma, explican desde su página web.

Así, el cerebro del Rey del Pop, su corazón o, incluso, sus tan comentados genitales, verán la luz el próximo lunes, en una subasta, cuyos beneficios irán a parar a la Asociación Contra el Vitíligo, enfermedad degenerativa de la piel que padecía, según afirman, el propio Jackson. "No buscamos ningún beneficio con esto, y sí ayudar a mucha gente", defienden desde Circomedia. Y añaden: "Para que los gusanos se coman su cuerpo, mejor que lo tengan en casa sus fans, en un botecito de formol".

El anuncio ha desatado la polémica, ya que muchos lo consideran "de una bajeza moral incalificable", además de "una violación flagrante de la intimidad de la propia familia y el eterno descanso" del artista. Es el caso de Michell Thomas. Para esta médico forense, que participó en la primera autopsia del cantante, la iniciativa de subastar "trozos" de Michael Jackson "al mejor postor", responde a un tipo de marketing "enfermizo y brutal". "Esto se ha ido de las manos, es una monstruosidad", afirma sobrecogida. "Hasta el morbo más absoluto tiene sus límites", puntualiza. George Smith, representante de un importante bufete de abogados, va más allá: "Si siguen adelante con la subasta, demandaremos a todos los instigadores y compradores, es vomitivo", exclama enérgico.

Sin embargo, y a pesar de la fuerte controversia creada, millones de fans se han apresurado a inscribirse en el sorteo. "Siempre quise tener su cerebro", concede Peter, bailarín profesional de Nueva York, y fan de Michael desde los diez años. En los mismos términos se expresa John, dependiente de una tienda, en Colorado: "Es una oportunidad única, así siempre podremos decir que sigue con nosotros". Según él, "que se sortee el corazón o cualquier otra parte del cuerpo de Jacko, es un acto de bondad tal que merece toda la publicidad del mundo".

El debate está servido.




¿Ficción? Tiempo al tiempo.







Imagen sacada de http://www.dueledecirlo.com

viernes, 3 de julio de 2009

Sobre masajes en los pies



Totalmente de acuerdo con Vincent Vega (John Travolta).

Femme fatale


Lo que ella me dijo:

Destrózame
los nervios,
átame a tu correa,
llévame de paseo

contigo.

Córrete encima,
restriégame
tu falta
de cariño
por toda la cara
la boca
y los muslos,
úsame como
pañuelo

que yo sabré
cómo darle
la vuelta
para llevarlo
todo,
a mi terreno.






Imagen sacada de http://www.filmbuffonline.com

Atracador de librerías


Si fuese un buen ladrón, es decir, si supiese robar, atracaría librerías. Y no bancos: el dinero envilece al ser humano, le degrada moralmente. Le prostituye: el dinero pone precio a las personas.

¿Cuál es el suyo?

Los libros, en cambio, te restituyen mental y físicamente. Leer es el mejor tratamiento que hay para las contracturas cerebrales, que haberlas hailas. Si no miren a los políticos o a los tertulianos del corazón; hechos un guiñapo, con las neuronas en forma de interrogante, y un lumbago en el habla, que hace hasta daño a la vista.

En mi caso, ya digo, preferiría atracar librerías o bibliotecas. Mucho más sano e intelectual, dónde va a parar. Entrar en la Fnac, por ejemplo, y llevarme todos los libros que me diese la gana, a punta de lirio. A lo walking around, como debe ser.
Empezaría por Poesía, y acabaría en Narrativa, pasando por Teatro y Ensayo. "Deme el último de Maruja Torres, y cuidadito con lo que hace, que le doy un golpe de oreja que le dejo seca, puta".

Me vuelvo loco en las librerías. Me pasa lo que a esas señoras mayores-y no tan mayores-en las rebajas del Corte Inglés. Pierdo los papeles, el sentido. Quiero llevármelo todo, independientemente del dinero que tenga. Me da igual endeudarme hasta las letras, que me manden al cobrador del frac, o, en este caso, al académico de turno de la RAE. Soy un lector compulsivo, y si es necesario, paso por encima de quien sea, ¿lo ha entendido, señora? Así que, ¡apártese de mi camino, y quite sus grasientas manos de Millás!

Me ciego, no respondo. Creo que todos y todas llevamos dentro un yo perturbado, sólo que no todos ni todas respondemos de la misma forma, ante los mismos estímulos. A mi me la pela sobremanera la ropa, el ir de compras. Sin embargo, si tengo que empujar a alguien por las escaleras para conseguir el último libro de Kiko Amat, lo hago, y muy gustosamente. Y al verlo rebotar contra el suelo, exclamaría enfermizo: ¡Ja, cosas que hacen bum!

Sobre gustos, y psicopatías, ya se sabe.

En cualquier caso, todo esto es un suponer. Recuerdo que estamos hablando de la hipotética circunstancia de que yo supiera robar. Porque no sé. No es que me pillen, es que ni si quiera me atrevo a intentarlo. Soy un mierdecilla. La única vez que quebranté la ley, tenía 10 años. Quise llevarme un paquete de pipas, y me pillaron a la salida (por el reflejo del espejo que había en la puerta), y en vez de correr, como un héroe, volvi a entrar, y pedi disculpas, como un desgraciado.

Por eso, cada que vez que estoy en mitad de una ensoñación así, en cualquier librería de Madrid, al final, suelto lo que tengo en la mano, y poco más que le pido disculpas al de seguridad, por haber estado pensando en una posible salida de emergencia por la que escapar con mi preciado y ansiado botín: las obras completas de Luis García Montero.



Un mierdecilla, ya digo.






Fotografía sacada de http://www.absolutsalamanca.com