domingo, 21 de junio de 2009

Tu ombligo



Se me acabó la luz en casa,
se me fueron los colores,
perdí el olor de las flores y el alba por las mañanas
Tú eres luz en la montaña,
tú eres todos los sabores,
los jardines son tus caras y tus brazos que me abrazan
y tus brazos que me abrazan

No te vayas de mis manos aunque te mueras de frío,
porque cuando llegue el alba no soportaré el rocío.

No te vayas de mis manos aunque te mueras de frío,
porque cuando llegue el alba no soportaré el rocío
No soy más que un mar de dudas, me convertiré en espuma,
y a veces te quiero tanto que al rato ya no te aguanto.

Cuando voy para tu casa,
cojo flores de la plaza,
las rojas para tu cuarto y las verdes para mi alma.

No estoy bien en ningún sitio
y nadie entiende lo que digo
yo preparo mi equipaje y me adentro en tu ombligo.

No te vayas de mis manos aunque te mueras de frío,
porque cuando llegue el alba no soportaré el rocío.
No soy más que un mar de dudas, me convertiré en espuma,
y a veces te quiero tanto que al rato ya no te aguanto.




Uno tiene que tener este tipo de canciones en la recámara, para cuando fallan las balas, las de verdad, y se te encasquilla el animo.


Había veces que no nos aguantabamos, pero como nos queríamos. Ni contigo, ni sin ti. Ahora mas sin ti, que contigo. De ahí las ganas de suicidarme, escuchando canciones como esta. La única forma de suicidio con la que estoy de acuerdo. La musical. La del disparo a quemaalma. Bang. Y el suelo que se empapa de lágrimas.






Como echo de menos tu ombligo.