lunes, 29 de junio de 2009

Qué noche la de aquel día



Hoy hace un año de este momento.

Entonces nadie daba un duro por nosotros. Era impensable que España pudiera ganar nada y mucho menos la Eurocopa, tras nuestro titubeo en la ronda clasificatoria donde a punto estuvimos de quedarnos en tierra.

Yo fui uno de los que pensó, que España, como siempre, no pasaría de cuartos. Aunque presumiésemos de buen juego y agallas. Aunque tuviéramos a gente en nuestras filas como Xavi e Iniesta, o Casillas y Villa.

Pese a ir de toreros, no saldríamos por la puerta grande. La del estadio Prater de Viena, feudo de la finalísima. Se cumpliría la máxima de todos los campeonatos europeos: jugamos como nunca, y perdimos como siempre. La historia, al respecto, no dejaba lugar a dudas: Portugal, Holanda, Bélgica o Inglaterra. Por no hablar de nuestro paso por los Mundiales. Alemania, Corea, Francia y, como no, USA.

Hasta hace un año, siempre que pensaba en la selección española, me acordaba de la nariz rota y sangrante de Luis Enrique, como metáfora ya no de nuestra mala suerte, que también, sino como alegoría casi de la vida misma: partirse la cara para nada.
Supongo que lo recuerdan. Ocurrió en aquel encuentro de cuartos de final entre Italia y España, disputado durante el Mundial de Estados Unidos, en el año 94; el primero del que tengo memoria. Estaba en juego el pase a semifinales, y ganaba Italia 2-1. Eran los minutos finales, los del descuento. Habíamos jugado bien, y no nos merecíamos ese final.

Había que quemar los últimos cartuchos, morir matando. En el minuto 93 de la segunda parte, Goicoetxea lanzaba un ultimo centro al área, que Luis Enrique, bien desmarcado, no llego nunca a rematar; se lo impidió el defensa italiano, Mauro Tassotti. El central azzurro le propino un codazo en pleno rostro, que le fracturo el tabique nasal, y cegó, de paso, toda esperanza de clasificarnos.

No obstante, más doloroso que eso, más deleznable incluso que la propia agresión, fue ver como el árbitro hacia oídos sordos a las protestas del jugador español y de los miles de aficionados que estábamos frente al televisor. De nada sirvió, como digo, que Luis Enrique señalara su nariz quebrada frente al trencilla, como prueba acusatoria. "Me acaban de romper el tabique, o es que no lo ves", parecía decirle. El árbitro no le concedió ni si quiera el beneficio de la duda, cuando medio mundo, sino todo, había visto el codazo.

Porca miseria.

Sin embargo, todo eso cambio el año pasado, cuando ganamos a Italia, a la italiana. A su manera. En penaltis, como más duele. Y vengamos la nariz del asturiano, y nuestro orgullo mancillado. Y a lo tonto, como en un leve balancín, nos columpiamos hasta la final de Viena. Que cosas. ¿Donde estaban ustedes aquel 29 de junio de 2008? Yo en la plaza de Colon, cubriéndolo. Con el corazón en un puño, y el bolígrafo en otro. Emocionado al ver a tantísima gente unida, hermanada. Pese a ser uno del Barcelona, y otro del Madrid.
Y, entonces, como se ve en el vídeo, el niño Torres metió la puntita, y nos dejo a todos preñados de emoción y alegría. Y por un instante, las dos Españas, fueron la misma. Chula y festiva.
Y hasta el mas independentista canto aquello de: "Yo soy español, español, español". Porque el futbol no implica renegar de nada. El fútbol es apolítico. De ahí su amplio respaldo social. Su mayoría absoluta cuando se celebran este tipo de comicios.

Que borrachera aquella noche. Y que noche la de aquel día.




Imagen sacada de www.juegalaroja.com

8 comentarios:

Tristán dijo...

No sólo hay dos Españas... De nuevo o en contra o a favor, o blanco o negro... Cuando nos quitemos esa idea de la cabeza, empezaremos a entendernos

yo misma dijo...

viva mi niño..torres,claro!
y t tb, tontin, q nos faltaste e la final!!

R. dijo...

Tal vez tengas razon, y haya que empezar a emplear un lenguaje mas de concordia, y menos fragmentanrio. Hablar de una España formada por 17 sentimientos diferentes. No se, lo que sea con tal de entendernos.

Me joden los nacionalismos, vengan de donde vengan, pero adoro la manera que tiene el futbol de nacionalizar sentimientos. De unir mas que de separar.

Un abrazo!

R. dijo...

Viva Torres, y viva Xavi, que le da el pase!


y viva yo, que carajo!

yo misma dijo...

ay, xavi, es q como siempre le menciono, no queria ser muy plasta , m tiene enamorada el chaval, torres ya casado no mola..jaja
si t decia q tu tb molas! como la serie de internet esa!jaja

R. dijo...

la de tu antes molabas?


mola

Pues Xavi creo que tambien esta casado. Puedes intentarlo con Puyol, que es un portento! jejeje

yo misma dijo...

m cago en la leche, tiene novia, si ya decia yo con lo mono q es..
joerrrrrrrrrr, tendre q buscarme a otro! puyol es q no m llama, sorry, al movil m refiero, jaja

R. dijo...

jajaja

ya a mi me pasa lo mismo con amaral, que no me llama....