sábado, 20 de junio de 2009

Pequeña biografia autorizada (y 2)


Ahora tengo 16 años, y grito: "¡No pasaran!" Hay un grupo de antidisturbios alrededor de la plaza del Dos de Mayo, en Tribunal. Nos tienen cercados. Estoy junto a diez punkis, y veinte sharperos. En medio de todo. La situacion me excita, y a la vez me sobrepasa. Nunca antes habia vivido algo asi. Noto, de hecho, un ligero cosquilleo en mi estomago, tal vez mis jugos gastricos, que estan bailando pogo. O simplemente, el innegable vertigo ante lo que se asoma. No hay solucion. La carga, por parte de la policia, es inminente. Lo se, lo sabemos. Pero seguimos botando, y cantando. Ajenos, extasiados.

Apuro una litrona, y le doy varias caladas a un porro que me pasan. Nos conocemos todos de vista. Llevo mas de un año parando por aqui. En primera fila, esta Freddy, ese sharpero enorme, que el fin de semana pasado la lio en Pacha: el y otros tantos lanzaron varias piedras contra la fachada y rompieron alguna que otra scooter, a batazo limpio. Incluso, cuentan que Freddy llego a enzarzarse con un viandante, que le recrimino su actuacion. "Hemos dado un duro golpe a esos pijos", se vanaglorio despues en la plaza.

Ahora es el quien increpa a la gente que atiende a la escena, y mas concretamente, a los maderos. Los vecinos estan hartos de que hagamos botellon, y han llamado a la policia para que nos echen a patadas. Malditos cerdos. Coreamos mas proclamas. Esloganes de izquierdas. Nos sentimos fuertes, poderosos. Una suerte de galos, defendiendo un territorio inexpugnable.

La policia lanza un ultimo aviso: "Desalojen la plaza de inmediato, es una orden", exlama un agente. Uno de mis compañeros, en respuesta, alcanza una botella y la tira desafiante. La litrona estalla a escasos centimetros del antidisturbio. Click.

La tension, y los animos explotan. En apenas segundos, todas las salidas son tomadas por miembros de la unidad de intervencion policial. Una gran mancha negra inunda toda la plaza, obligandonos a retroceder. A huir. No hay esquina que escape a su control. Ahora si que estamos jodidos. Porra en mano, los antidisturbios corren hacia nosotros, con sus fauces bien abiertas. Son como una manada de lobos hambrientos, y nosotros simples carneros acorrolados.

Diviso un callejon, que esta desprotegido, y salgo corriendo. En la carrera, un amigo mio se tropieza, y cae al suelo. Un policia, que se encuentra a escasos metros, se percata, y, en un acto de violencia irracional, se lanza a por el. No obstante, consigo llegar antes, y auparlo. ¡Corre, corre, corre, corre! El antidisturbio lanza un manotazo al aire, que pase rasante por nuestras ideas. Uf, por los pelos.

Intentamos entrar en un portal, pero varios vecinos nos lo impiden. ¡Por favor, por favor, dejennos pasar, por favor! ¡Fuera de aqui! Nos insultan y nos empujan. ¡Guarros de mierda, ensuciad la calle ahora, si teneis huevos! Logramos resistir el embite, pero no pasar del quicio. Forcejeamos, nos escupen. Aguantamos como podemos. Sabemos que es cuestion de tiempo que la policia nos vea, y nos atice. En estas, uno de los vecinos alcanza un cubo de basura, y lo empotra contra nosostros. La puerta se cierra.

En la calle se oyen disparos de pelotas de goma. Hay contenedores tendidos en el suelo, y varias papeleras ardiendo.

Esto no entraba en los planes.





Imagen sacada de www.elpais.com





Pequeña biografia autorizada

No hay comentarios: