sábado, 20 de junio de 2009

Eso no


Tengo tres grandes vicios. El chocolate, la cerveza y la música. He tenido otros, pero me quite, como me desprendí de los malos amigos.

Sin embargo, pese a ser un vicioso, podría llegar a renegar de dos de esas tres adicciones. Como aquel que vive con un solo riñón, ¿para que mas? Puedo, ya digo, no tomar cerveza, ni chocolate (aunque si es con almendras, me cuesta un poco mas), pero no me pidas que apague la radio, que no escuche música. Eso no.

La música es para mí, además de una patología, un modo de estar en el mundo. En el fondo, la vida no es más que un pentagrama donde nos vamos moviendo para sonar cada vez mejor.

Las canciones, pues, son instantes. Y cada letra, un órgano de nuestro cuerpo, no donable. Si me quitas Paloma, Aunque tu no lo sepas, Otra tarde o Una décima de segundo, me matas. No respiro.

Siempre que descubro una nueva canción, pienso lo mismo: no volveré a escuchar algo parecido jamás, de esta misma forma, y bajo este mismo estado de animo. No hay dos hechos que se repitan, ni dos historias que se vivan de la misma manera. Hagamos, por tanto, que sea memorable.

Vivo al ritmo que me marca la música. Bajo su sinfónica dictadura. Mi corazón es una gran clave de sol, y todos los momentos de mi vida, viejos singles:












Quien sabe que canciones me esperan a la vuelta de mis timpanos. De momento, toca cambiar de disco, que este, esta ya muy rayado.

Que la música les acompañe.

Abrazos.




Imagen sacada de http://hypedesire.blogtvespana.es/

2 comentarios:

MiAu dijo...

Ke la música me acompañe siempre, o yo no sé qué haría....

Muaks¡¡¡

R. dijo...

la volver´´iamos a inventar



besos