miércoles, 10 de junio de 2009

Pajas

- Todavía me masturbo pensando en ti.
- ¿Como dices?
- Que no puedo parar de hacerme pajas contigo.
- Eres un cerdo.
- No, no lo hago simplemente por una cuestión sexual, entiendeme. Masturbarme pensando en ti es la única forma que tengo de imaginar que aun seguimos juntos. Pienso en ti, y mi corazón se empalma, y durante tres o cinco minutos, a lo sumo, vuelvo a acariciar tu piel, a sentirte cerca de mi.
- Sigues siendo un puto guarro, te pongas como te pongas.
- Quisiera aguantar mas tiempo sin correrme, la verdad. Pero me conozco demasiado bien, se cuales son mis puntos débiles. Y me fastidia llegar al orgasmo tan rápido, derramarme tan pronto.
- Para, me están dando arcadas solo de oírte.
- Me encantaría poder hacerme una paja infinita, congelar tu recuerdo y vivir contigo eternamente. Cuando me corro ya no estas a mi lado para abrazarte.



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- Que bonito, tía.
- Que coño va a ser bonito, el tío es un puto pajero.
- Te echa de menos.
- No me echa de menos.
- Si.
- No. El lo único que quiere es volver a follar conmigo, eso es lo que echa de menos: mis tetas y mi culo.
- Es una forma de amor, como otra cualquiera.
- A eso no le puedes llamar amor, venga ya. Es simple y llanamente sexo, carne por carne, metesaca. Es sucio.
- El amor es sucio.

2 comentarios:

MiAu dijo...

El sexo bien hecho debe ser sucio, muuuuuuuy sucio

R. dijo...

como el amor!

como la vida!

hay que pringarse siempre!