jueves, 4 de junio de 2009

Doctor, doctor


Odio los hospitales. Me producen urticaria, malestar físico, psíquico. Me deprimen, mas todavía. Por eso trato de ir lo menos posible, solo cuando es inevitable: cuando tengo una pierna colgando, o sangro a borbotones.
Y aun así me cuesta.

Soy muy mal paciente, no aguanto el dolor. Ni las agujas; me mareo, pierdo el conocimiento. De ahí que no done sangre. Lo siento mucho, pero es superior a mis fuerzas, las pocas que tengo.

Lo malo es que soy un hipocondriaco, doctor, y pienso que tengo todas las enfermedades conocidas y por conocer. Soy así de contradictorio. Derribaría todos los hospitales del mundo, y a la vez, me trasladaría a vivir a uno. Un hospital para mi solo, atención personalizada las 24 horas. Para que me examinen bien, y me saquen todos los virus, y toxinas que tenga. Que seguro que si se ponen, encuentran de todo.

Pero ni se le ocurra pincharme, ¿eh?

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