lunes, 15 de junio de 2009

Grande


No solo de 'Cristianos Ronaldos' vive el deporte español. Pau Gasol se ha proclamado campeón de la NBA, con los Lakers. El ala-pivot ha logrado, ocho años después de su llegada a la afamada liga estadounidense de baloncesto, el ansiado anillo-su tesoro-que le acredita, además, como el mejor jugador de la historia del baloncesto español. Ole.

Me van a perdonar, pero a un servidor, le sale siempre la vena patriota, que no patrioterista, cuando uno de los nuestros, o nuestra selección, logra un titulo importante. Me paso en la Eurocopa, con el triunfo de España, y me pasa ahora con Gasol. También me ocurre cuando Alonso gana el mundial de Formula 1; cuando Nadal se supera a si mismo; o en motos, con Lorenzo batiendo a Rossi.

Llamenlo testosterona, españolismo deportivo, que se yo.

Es absurdo, lo se. Esto no deja de ser pan y circo, el opio del pueblo, una manera de desviar la atención de los problemas reales de la gente. Pero me emociona, joder, ver que podemos entendernos, por encima de ideologías y hechos diferenciales, saber que podemos llegar a ser un bloque unido, al menos, el tiempo que dure el campeonato deportivo de marras. Menos da una piedra.

Esto es como cuando en el colegio, jugabas contra otras clases, y hacias piña con tus compañeros de aula para ganar. En mi caso, era 6ºC contra el A y B, que eran los pijos, los señoritos, los que tenian hasta animadoras. Y nosotros, mientras, a dos velas: feos, y malos estudiantes, como eramos.
Dentro del aula, muchos de nosotros, no nos soportabamos, que demonios, nos odiabamos. Cuando el profesor no miraba, volaban las bofetadas y capones. Y las amenazas de muerte. "Te espero a la salida", era la frase mas repetida de entonces.

Pero en el campo era otra cosa. Si alguien del equipo rival tiraba al suelo a uno de los nuestros, si le hacia una entrada y le derribaba, era hombre muerto. Dabas el alma por tu compañero, aunque fuese un gilipollas, y supieras, que esa misma tarde, te habias citado con el, fuera del colegio, para un combate a cara de perro.

A eso me refiero. A esa clase de unidad, extraña; a ese compañerismo circunstancial, pero sincero.

Por eso hago mio el triunfo de Pau, y lo extiendo a todos y todas.

Cuando nos ponemos, no hay quien nos pare. Si empleáramos ese esfuerzo en otros menesteres, ya seriamos la ostia.






Foto de Reuters

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