viernes, 5 de junio de 2009

Don Octavio y Don Vitaliano

He estado en las fiestas patronales de mi antiguo colegio. Ocho años después de haber salido despavorido de ahí, he vuelto a pisar sus aulas, sus pasillos, el patio. He bajado a los vestuarios, y he meado en los baños, como antaño, solo que esta vez no me he fumado ningún cigarro o porro a escondidas.

Seguía todo igual. Quizás no sean las fachadas las que cambien con el paso del tiempo, sino nosotros/as los que nos vayamos quedando obsoletos, descascarillados.
Al ver de nuevo el recinto me ha invadido una profunda nostalgia. Yo, que renegaba de todo lo que tuviera que ver con mi antiguo centro. No salí bien parado, pero salí ileso, consciente, con el titulo de bachillerato bajo el brazo. Directo a la universidad, a la facultad de Derecho. Que cosas.

Me he reconciliado con mi pasado más remoto, ya digo. Se lo recomiendo encarecidamente a todos ustedes. Visiten su colegio, su antiguo barrio, rememoren sus pasos, sus andanzas. Machado se equivocaba al decir que es aconsejable, "al volver la vista atrás", no pisar la senda que se vislumbra. Es mentira toda esa propaganda poética en contra de la memoria. Todo lo contrario: el pasado te revive. Te oxigena.
Somos lo que recordamos, lo que arrastramos.

Hoy he disipado cualquier rencilla posible, y pulido mis ancestrales odios hacia el profesorado. He visto a don Octavio, mi antiguo profesor de Lengua, y le he contado que soy periodista. Ha sonreído. "Si, yo tampoco me lo creo".
Entonces, cuando me daba clase, iba para terrorista. El sufijo, de todas maneras, no ha cambiado.
También estaba Vitaliano, el de ingles, que al contarle todo eso de que me dedico a dar voz a la gente, no ha tardado ni cero coma en explicarme su caso, una putada la verdad. El pobre estaba nominado a los Goya 2008, por su canción Happy Chueca, cuando, días antes de celebrarse la gala, la Academia decidió retirarla de las candidaturas. "Que hijos de puta". Y tanto, Vita, y tanto.
Me ha pedido que lo mueva, pero, yo, maldita sea, sigo en el paro. Lo dejo caer por si algún alma caritativa quiere sacarle punta. Además, ha escrito un libro-"motivado por lo que me paso"-que esta en todos los Vips, y Corte Ingles de Madrid. Se llama En La Soledad de las Iglesias, y según dice es autobiográfico.

Parte de mi biografía, me guste o no, la escribí aquí, en estas aulas. En mi silla, la primera que se observa.


Y en estas canchas, donde soñaba, ingenuo, con ser futbolista, y jugar de nueve.


Ay, tempus fugit...

En el fondo, sigo siendo el mismo. No he cambiado tanto, aunque me joda reconocerlo. Todavia me hago las mismas preguntas de entonces, sin obtener ninguna respuesta, como entonces. Sigo siendo un soñador, un ingenuo, y, por supuesto, se me siguen dando mal las matemáticas.




Me piro a emborracharme, tanta nostalgia me ha dado sed.

Abrazos.

6 comentarios:

MiAu dijo...

Ay qué gracioso ahí sentado jejej Yo no tengo problema con mi antiguo colegio, porque tengo ke ir a recoger a mi hermano allí de vez en cuando y los profesores me hacen el abrazo del oso y ke tal y muxos besos y muxos recuerdos... Yo fui una tipa muy feliz en el cole...da penita la verdad recordar...

Un beso majo

R. dijo...

bueno, pero es bueno reconciliarse con el pasado, con uno mismo.

besotes

Tristán dijo...

vamos un día al "Redil" a recordar, si quieres. Que yo sí que soy terrorista jajaja

Un abrazo

R. dijo...

jajaja buff yo creo que si vuelvo al "redil", se me despierta, otra vez, mi lado psicokiller!

no hay que tentar a la suerte

abrazos pacificos

PINTXO dijo...

Fue bonito recordar aquellos tiempos a tu lado. Espero tener otros y tú que seas testigo. Un abrazo!

R. dijo...

Lo mismo digo, compañero!




Un abrazo!