martes, 16 de junio de 2009

Dejar de fumar provoca erecciones satisfactorias


Oigo las quejas de los fumadores, por la subida del precio del tabaco
, y me oigo a mi mismo hace tres años. Entonces, prohibieron fumar en muchos sitios; desde oficinas, bares, a recintos públicos, como centros comerciales. Y yo fui uno de los miles, millones, de ciudadanos cabreados, que reivindicó su derecho a llenarse los alveolos de humo. La libertad innegociable del individuo y todo eso.

Fumaba dos paquetes diarios. Lucky Strike, para mi el mejor tabaco relación calidad-precio. Otras veces, me pasaba al negro, y compraba Ducados, e inmediatamente se me acercaba algún anciano, y me pedía uno. O dos, para el camino.

- Es que mi mujer no me deja fumar en casa, la muy guarra.
- Bueno, no pasa nada, tome.

Y nos contábamos la vida, entre calada y calada. Siempre me ha gustado escuchar a la gente, un día, si quieren, les cuento la historia del yonqui que me pidió unas monedillas para dormir en un hostal, y acabamos los dos de cañas.

Fume desde los 15 hasta los 21. Seis años en los que no pare de fumar ni un minuto, acaso, para encenderme otro cigarro, y seguir la serie. Los que me conocen bien, pueden asegurarlo. Era un hombre pegado a un pitillo. Pero es que el tabaco me otorgaba una serie de sensaciones, que no eran fáciles de encontrar por si solas. O eso pensaba yo. A saber: serenidad, tranquilidad, placer e, incluso, inspiración. Si, inspiración. En aquellos seis años como fumador activo, escribí mas de 300 poemas, 10 guiones de cortos, e incluso un mediometraje. No me sirvió de mucho, ni siquiera pude publicar nada. Un día, mi disco duro dijo basta. Y engullo todos mis documentos, como en un mal sueño.

Mi futuro como escritor se había quedado obsoleto. Refrito. No quise seguir escribiendo. ¿Para que? Si al final, volvería a pasar lo mismo. Tanta vagar para no conservar nunca nada, que cantaban los Héroes del Silencio.
Seguí fumando, eso si. Pero ya sin atribuirle a la cosa, un efecto de lucidez mental, que, por otro lado, nunca tuvo.

Hasta que un día, joder, tuve un gatillazo. Estaba en mitad de un polvo, y mi pito tomo el mismo camino que mi disco duro. Se apago de golpe, y después, ya no arranco. La chica me miro con ojos de: "Ahora dime que es la primera vez que te pasa". Y yo solo pude escudarme, diciéndole: "Es la primera vez que me pasa".

Salí de su casa pensativo. ¿Y si me estuviese quedando impotente? ¿Y si tuvieran razón las putas cajetillas del tabaco? ¿Y si...?

Ese mismo día deje de fumar. A la gente, claro, le cuento que lo hice por la sensacion de ahogo, las flemas, el cansancio, el mal olor, etc. Pero nada mas lejos de la realidad. Todo eso, bien es verdad, hizo que me plantease, en parte, lo de dejar de fumar, pero la razón principal, el punto de inflexion, el pistoletazo (disculpen el simil) de salida, fue, ya digo, que me asustaba quedarme sin fuelle. Sin follaje, vaya.

Lo crean o no, la cosa funciono. Menos mal, porque de haberme vuelto a suceder, ya no seria la primera vez. Y yo no se mentir. Me hubiera dado la risa, o que se yo.

Por eso, cada vez que leo el mensajito de marras, respiro tranquilo.

Ahora mi pito sube al mismo ritmo que el precio de las cajetillas de tabaco.




P.D.: Como leen, el virus tildico ha conseguido resucitar. Yo, que ya había cantado victoria. Perdonen las faltas que no haya podido limpiar. Como diria el tejano-vallisoletano, estamos trabajando en ellou.






Imagen sacada de diezmandamientos24.blogspot.com/

2 comentarios:

Níve dijo...

Me da tanto gusto que tuvieras las agallas de dejarlo.. y lo digo sinceramente. Mi novio fuma muchísimo y eso me agobia. No solo por el olor, su tos, su incapacidad de hacer cualquier tipo de actividad fisica que requiera esfuerzo, ahora tambien tiene que ver con nuestra vida sexual. Pero no sé que hacer, yo lo conocí fumador y no me gustaria tomar el papel de mamá regañona etc. Pero cada vez es más dificil para mi, lo amo muchísimo pero dejando a un lado la frustración de algunas de nuestras relaciones intimas, me preocupa mucho más su bienestar...quiero compartir el resto de mi vida con él pero el cigarro es un ente más con el que tendré que convivir (yo y de ser el caso, mis hijos)No sé que hacer, lo he hablado con él y siempre dice lo mismo que tu comentabas: se relaja, le hace sentirse mejor, lo inspira..(él tmbn escribe y dibuja, incluso fuma Lucky Strikes como antes lo hacias tu)Dice que un dia lo va a dejar, pero los meses pasan y eso no sucede. Como puedo confrontarlo? Como puedo tocar el tema del cigarro, de su salud y el de mi insatisfaccion sexual sin herirlo? Te pido un consejo para saber como hablarlo sabiendo que tu estuviste en el otro lado. Muchas Gracias

R. dijo...

Hola níve, cómo estás, siento contestarte tan tarde.

verás para dejar de fumar basta con querer dejarlo de mutuo propio. porque el tabaco ya no te siente bien, o ya no lo disfrutes. y para eso has de cansarte de fumar. o echarle mucho valor y dejarlo sin más, pero por lo general la gente que lo deja porque "el tabaco es malo" o "porque se lo he prometido a mi chica/o" o "porque han subido el precio de las cajetilla", por lo general acaban volviendo al pitillo. ya que les sigue apeteciendo fumar pero se obligan a dejarlo. y las obligaciones para según qué cosas no sirven.

lo mío fue mitad fuerza de voluntad, mitad pérdida de ganas de fumar. pero claro yo subí la dosis a dos paquetes diarios, y apenas disfrutaba los cigarros.

lo de la inspiración, va y viene. así que el tabaco, como cualquier otra droga, no te asegura estar más lúcido.

mi consejo es que pruebe a estar tres dias sin fumar, con chupachups. y si aguanta esos tres dias, ya que pruebe a estar la semana completa. si aguanta, lo habrá logrado.

puede matar el mono con el ejercicio, o ya que sacas el tema, con el sexo.

véndelo de esta forma: semana fántástica de sexo. podéis acercaros a un sex shop comprar cosas y disfrutarlas en casa.

lo mismo hasta se acaba enganchando!

espero haberte ayudado,

un saludo!