viernes, 12 de junio de 2009

De alquiler

Tengo la costumbre de colgar en un corcho todas las cosas que me suceden. A modo de caja negra. Todo lo que soy, lo que ha pasado en mi vida, esta reflejado ahí. Pieza a pieza. Como un inmenso puzzle, que aun esta por ver si se parece en algo a la fotografía original.

Hay colgados, ya digo, desde pases de prensa, acreditaciones, entradas de conciertos, de cine, hasta fotografías de amigos, mías, recortes de prensa, dedicatorias, chapas, e incluso, autógrafos de gente, a la que en su momento considere mas o menos importante. Soy un poco mitómano, que les voy a contar, a estas alturas, que no sepan ya.

Pero sobre todo hay fotos. Imagenes, que hablan por si solas. Hoy, sin ir mas lejos, me ha dado un ataque de morriña mirándolas. Además, he descubierto una verdad incomoda, que me negaba a ver: durante toda mi vida no he conservado nunca un grupo fijo de amigos. He ido saltando de uno a otro, siempre buscando mi sitio. Mi lugar en el mundo. Adaptando mis gustos a la gente; hasta que decidí no depender de nadie para hacer lo que me gusta.

Miro al corcho y veo a los amigos del pueblo, a los que perdí la pista hace años, ¿o fueron ellos a mi? A mi grupo de cuando tenia 16 años. Los cuatro calaveras. Hoy solo quedamos dos, y apenas nos vemos.

También están Marta, Carmen, Nieves, Javi, ese chico gordo que nunca supe su nombre, el ex de Sara, mi ex...Personas que se adhirieron a mi vida circunstancialmente. Que estuvieron de paso. Aunque, entonces, las considerara definitivas. Siempre considero a las personas que me acompañan definitivas. Aunque al día siguiente no vuelva a verlas.

En una foto, salgo con mi primo. Estamos en Nueva York, en la quinta avenida. Que viaje aquel. El y yo también nos distanciamos. O nos impusimos el distanciarnos. Cosas de familia, ya saben.
Tambien se ve Ibiza, al fondo; yo con el pelo largo; a mis ex compañeros del periodico; mi antiguo barrio, etc.

Hay tantos recuerdos agujereados.

Solo hay dos personas que se repiten en casi todas las fotos. Dos titulares indiscutibles en mi vida. El resto, han ido desapareciendo con los años, como el acné. Es triste, pero es así.

Supongo que es ley de vida. La gente viene, se queda una temporada a vivir contigo, y después se marcha, cambia de aires. Vivir, en fin, es ir quemando etapas, cada una con sus respectivas aristas, preocupaciones, y amistades.

El otro día me tope en un vagón de metro con una despedida de soltero. Seis amigos. Me gustaría pensar que el día que yo ¿me case? estaremos los mismos que estamos ahora.

Espero que para entonces haya dejado de tener colegas de alquiler, y este pagando ya la ultima letra de la palabra amistad.

2 comentarios:

yo misma dijo...

si tu m dejas, pese a q veces m scas de quicio,y pese a q yo te saque a ti tb de quicio, supongo, pese a q a veces t critique y otras te adore, firmo un contrato vitalicio, hay trato?

R. dijo...

acepto, patata

:)