miércoles, 20 de mayo de 2009

Sucia


A ella le gustaba limpiarme las gafas cuando las tenía sucias. Lo hacía de forma natural y cariñosa, como una madre que borra la cara churretosa de su hijo.
Yo, en cambio, prefería que las dejara como estaban. Me gustaba verla borrosa, imperfecta. De hecho, cada vez que volvía a mirarla, ya con las gafas limpias, mi libido descendía hasta límites insospechados. Por eso le pedía, al instante, que me plantara sus dedazos en los cristales, que volviera a ensuciar mis lentes.
Entonces, oh si, volvía a excitarme contemplarla. Palpar su cuerpo desnudo con sus huellas dactilares, que ella me marcase el camino.

Otros follan con la luz apagada, yo solo tengo la mirada sucia.




Imagen sacada de www.elzo-meridianos.blogspot.com

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Eres un enfermo vicioso, pero me ha gustado el texto

R. dijo...

0_o



gracias

MiAu dijo...

Geeeeeeeeenial.....El sexo es sucio sólo cuando está bien hecho.

R. dijo...

que dijo aquel!


viva el sexo sucio!