lunes, 4 de mayo de 2009

Sé de un tipo que nunca fumó, y un día se murió de cáncer


Sé de un tipo que nunca fumó, y un día se murió de cáncer. Así de irónica es la vida. Pero da qué pensar. La prevención, creo, es un invento de los bancos, porque saben que el dinero siempre está en circulación, lo que cambia son las manos que lo usan. Es absurdo, pues, reservarnos para más adelante, ahorrar en emociones, cuando quizás de aquí a un tiempo indeterminado no volvamos a sentir nunca.

Abrir un plan de pensiones no te garantiza llegar a viejo. No se puede controlar la vida, planificarlo todo; lo que te deja dos opciones: ver pasar los días desde tu cómodo sofá, o subirte al carro y cabalgar desbocado, al ritmo que imponen los años. Para según qué cosas no hay término medio.

De nada sirve, ya digo, invertir en sistemas antiriesgos, cuando ni si quiera podemos prever lo que pasará dentro de un segundo. Es inútil.
Hay cosas que escapan a nosotros, que no pueden pormenorizarse. El tiempo, como tal, es muy traicionero. En un pestañeo, la gente nace, muere, se enamora, se casa y se divorcia. Todo cambia y se transforma. Lo que ayer era negro, hoy es blanco. Y viceversa. El ser humano vive, como el trapecista que es, sobre el fino alambre de las circunstancias.

Y así pendemos de un hilo, de una llamada inesperada, de un beso, o una caricia; tentando a la suerte, buscando alargar con ello los días y las noches. A sabiendas, de que quizás mañana la vida nos pegue un tiro por la espalda o nos cosa a puñaladas. Y entonces no haya más que lo que hayamos sido, o hecho.

El futuro no existe. Es presente que está por inventarse, y ni eso.

Yo por eso soy un tipo de excesos: pienso en exceso, sueño en exceso, quiero en exceso, odio en exceso, bebo en exceso, como en exceso, ando en exceso, siento en exceso, me deprimo en exceso, me masturbo en exceso, leo en exceso, escribo en exceso, y todo lo que hago, lo hago en exceso.
Así cuando la vida venga a atracarme, no se llevará más que mi cuerpo, por el que no le darán dos duros, porque todo lo demás ya me lo habré gastado.

Lo prefiero, a desangrarme en el suelo por cada ocasión perdida.




Imagen sacada de http://www.coepa.net

4 comentarios:

Anónimo dijo...

yo también lo prefiero

Tristán dijo...

Se te ha olvidado decirque ya no fumas en exceso... pichón!

Anónimo dijo...

El que no arriesga no gana.

Bartleby

Rodrigo Casteleiro dijo...

efectivamente